Franco ha muerto, sus cachorros caminan

España, un país con cuatro décadas de dictadura fascista a sus espaldas. Un país olvidadizo, de silencios tensos y amenazas todavía latentes. Un país, en el que muy al contrario que en la mayor parte de las experiencias de gobierno de la ultraderecha en Europa, el dictador y con él su estructura social y de poder, nunca terminaron de marcharse, sino que tan solo se adaptaron a una nueva realidad, a nuevos tiempos. Tiempos en donde el miedo y la violencia, se antojaban menos útiles cuando se ejercían directamente desde el traje militar y en las instituciones. El fascismo español y el propio Franco, se libraron de los pelotones de ejecución, del exilio o la condena internacional, sin que nunca se llegase a pedir perdón por lo crímenes cometidos. La guerra fría, el dólar  y un turismo que poco o nada quiso saber del pasado de nuestro país, renovaron la cara a quienes algún día, también aquí, ensalzaron los peores demonios del ser humano, pese a no llevar, habitualmente, esvásticas en sus pecheras.

La muerte de Franco, supuso el punto y final a la última experiencia de gobierno de la ultraderecha en Europa. Con la muerte del dictador, los que habían aprovechado la mancha de sangre en sus manos y el reino del terror impuesto en dependencias policiales, renegaron de su pasado y convicciones fascistas, en busca de mayores oportunidades en una transición a la democracia, perfectamente orquestada y ejecutada desde las más altas esferas del propio franquismo. No resulto complicado para las grandes familias del fascismo español, el cambio de chaqueta y de convicciones. Muerto el dictador, la idolatría de la burguesía española, encontró en la democracia capitalista y en las oportunidades de negocio que esta ofrecía, el perfecto substituto a un sistema, ya por aquel entonces, profundamente anacrónico como para plantearse pagar un precio por su defensa. Fueron las clases trabajadoras españolas, y especialmente aquellos con un sentimiento de marcada pertenencia al régimen, los que mayor impacto sufrieron con un cambio, considerado por muchos como una traición. Mientras que gran parte de los españoles despertaban de una larga y cruel pesadilla, los pequeños cachorros del fascismo español, se sumían en una decadencia de la que ni todo su odio, sería capaz de rescatarlos. Partidos como Alianza Nacional 18 de Julio o Falange Española de las JONS, que pretendían mantener viva la herencia del dictador, se vieron relegados a la insignificancia en una lucha parlamentaria, en donde la Alianza Popular de Manuel Fraga, plagada de ex jerarcas franquistas, enseguida logro arrebatarles el dominio electoral del franquismo.

Desde Alianza Popular hasta su reconversión en el Partido Popular, el partido hegemónico de la derecha española, ha sabido canalizar hasta el día de hoy, un voto  de marcada ideología ultraderechista, en el seno de un supuesto partido conservador de centroderecha; y lo ha conseguido, con un juego de equilibrios, extremadamente complicado de mantener en muchas ocasiones, en el que la herencia del franquismo, es enaltecida y soslayada a partes iguales. Conscientes de peso relativo de sus sectores más radicales en su balance electoral, desde el Partido Popular, se ha evitado siempre que ha sido posible, hacer una condena en firme del golpe de estado y la posterior dictadura franquista. La exaltación del franquismo, la memoria histórica o las políticas de emigración, han recordado en numerosas ocasiones, el cordón umbilical que hasta hace no demasiado tiempo, unía a muchos de los dirigentes y votantes de la derecha española, con la dictadura. Un sector del Partido Popular, caracterizado por un fanatismo tímido, que dentro de sus electorado, comparten una amplia tipología de prejuicios con sectores de la ultraderecha más radical, pero que se obligan a actuar de manera “igualitaria” o “cívica” por temor a la posible sanción legal o social, que dar rienda suelta a su verdadero planteamiento ideológico, podría suponerles.

La Crisis financiera de 2008, unida al socavamiento de los valores proletarios fruto de la posmodernización, han hecho que la derecha burguesa que hasta ahora había concentrado la mayor parte del voto ultra español, comience a resentirse, fruto del hedor a parasitismo y corrupción, que emanan los partidos políticos y a la sensación de desprotección que muchos ciudadanos comienzan a sufrir, debido a las políticas de recortes y austeridad implementadas desde Europa y aplicadas con total diligencia por el parlamentarismo español. Los jóvenes cachorros de la ultraderecha de nuestro país, más acostumbrados al calor de las cacerías en los estadios de fútbol que a la sierra madrileña, actúan de una forma más directa y violenta que el fanatismo tímido de la derecha española. El odio al diferente y la ideología fascista, lleva a muchos de los jóvenes Ultras a buscar inspiración en movimientos con una clara tendencia a la violencia. Movimientos como HamerSkin, Blood & Honour o Volksfront, suponen una nueva amenaza para el resurgir de la ultraderecha en un país demasiado acostumbrado a su intimidación. La clase media europea, supone el nuevo caldo de cultivo, para todo tipo de extremismos, radicales “islámicos” o nacionalsocialistas, encuentran en el sentimiento de desarraigo de los jóvenes europeos, un caladero perfecto para reforzar sus filas con el odio de quienes carecen de un sentimiento de pertenencia, más allá del que les pueda proporcionar el poder de su consumo.

Si bien el propio anacronismo de la existencia del fascismo en las democracias europeas, ha logrado hasta el momento contener el atractivo de la ultraderecha para la mayor parte del electorado, experiencias como CasaPound en Italia, Amanecer Dorado en Grecia o el Frente Nacional francés, han demostrado que una nueva ultraderecha, con un rostro de cara el público más amable y preocupado por la situación de clase obrera, puede lograr crecer en una política desprestigiada y enfangada en el cinismo y el populismo mal entendido, en donde los ultras encuentran el caladero perfecto para lanzar su mensaje de odio al diferente. La nueva ultraderecha española, cimenta desde los municipios una base social que pretende acrecentarse al calor de la crisis económica y la desigualdad social. Partidos como E2000 o Democracia Nacional, llevan a las instituciones, el mismo mensaje de odio y violencia que provoca en las calles, más de 4000 agresiones cada año. 

Organizaciones como Hogar Social Madrid, de marcado carácter fascista, reconocen abiertamente el cambio de paradigmas en la ultraderecha española. La defensa de los más desfavorecidos, siempre y cuando sean patrios,  y la ocupación de espacios simbólicos hasta ahora propios de la izquierda, son la nueva táctica de los fascistas españoles, para recabar mayor repercusión social. El Partido Popular y la derecha tradicional española, son para ellos un enemigo más en la búsqueda del poder político, como quedó de manifiesto en la celebración de la última victoria electoral de los de Mariano Rajoy. Hogar social Madrid, parece pretender unificar la hasta ahora fragmentada y enfrentada ultraderecha española. Si bien, las resistencias de ciertos sectores al liderazgo de Melisa Domínguez, resultan todavía patentes en foros en donde se ataca sin piedad su origen y sexo, como factores que la inhabilitan para ejercer dicho liderazgo, algo a lo que la joven estudiante de antropología social y cultural, parece permanecer ajena, apoyándose para ello, en su envenenada dialéctica y en los dorados minutos que los mass media españoles, parecen de manera extraña empeñados en regalarle.

Haría mal la sociedad y las instituciones españolas, en minusvalorar la amenaza de una alternativa unificada de la ultraderecha en nuestro país. No debemos olvidar, que la mayoría de la derecha española, se integro en la democracia con el anhelo de mantener la paz y seguridad que en su fuero interno, todavía justifican el alzamiento de 1936 y la posterior dictadura franquista. Por ese mismo motivo, la violencia propia de movimientos ultraderechistas de carácter Skin Head o neonazi, se ha encontrado hasta el momento, con serias dificultades a la hora de lograr un soporte electoral firme. Queda por ver si una hipotética alternativa más adaptada a la nueva realidad de la ultraderecha europea, cimentada en la islamofobia y el rechazo frontal a la emigración, podrá ocupar su espacio, en un país en donde la derecha nunca ha renunciado definitivamente al recurso de la violencia, y en donde cada día, la derecha obrera, muestra más desencanto con una democracia a la que culpa de la acuciante perdida de valores y de poder adquisitivo de las clases medias y bajas.

Lucrecia Pérez, Hassan Al Yahami, Guillem Agulló, David Furones, Aitor Zabaleta, Carlos Palomino…nombres que ya no están entre nosotros, y que deben prevenirnos y hacer más presente que nunca, la verdadera cara de la ultraderecha española.

ultraespain

Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

La pasión turca

“La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.”

Charles Bukowski

No hace demasiado tiempo, mencionar a Recep Tayyip Erdogan, suponía en Occidente, nombrar la esperanza de un islam democrático. Al menos, la de un islam democrático a nuestra imagen y semejanza. Imagen, que nunca nos hemos parado a pensar, pudiese suponer un corsé demasiado apretado, para un cuerpo político y social que por mucho que lo intentemos, no corresponde al nuestro.

La llegada de Erdogan al poder, se produce en el contexto de una Turquía cansada de ser un estado entre dos aguas. Cansada del poder del ejercito y de la secularización, que enmascara la identidad de muchos de sus ciudadanos, bajo un manto de palpable clandestinidad y radicalización. La llegada  al poder de Erdogan, supone una opción ante lo insustancial de la memoria de un imperio que ya no existe, de un pasado glorioso, pero pasado al fin y al cabo. La única alternativa viable para el cambio, en un país en donde tras el golpe de Estado de 1980, la izquierda pareciese haber pasado a ser patrimonio exclusivamente kurdo.

El islamismo de Tayyip Erdogan, se dibujaba en la línea del liberalismo económico y el ferviente anticomunismo. Una concepción política y religiosa, alejada de las versiones más radicales del islam, pero suficiente, para que en la Turquía secular protegida por el ejercito, esto fuese visto como una seria amenaza al orden establecido. Erdogan sufrió en sus propias carnes la persecución política, la muerte de compañeros de partido en atentados diseñados para amedentrarlo e incluso la cárcel, donde pasaría diez meses, tras compartir un poema de carácter islámico. Irónicamente, en una Turquía de signo diferente, también sería la poesía, en este caso un poema crítico con la gestión de Erdogan, la que llevase a la modelo Merve Buyuksarac a prisión.

La historia y una profunda crisis económica, daría en 2002 el poder a Erdogan, gracias a un casi recién fundado, Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) que contra lo esperado por muchos conseguía una mayoría absoluta para un partido islámico, de corte conservador y centrista en su planteamiento. Pero en definitiva, un partido islámico, se hacía con el poder en un país en el que a su ejercito, nunca le había temblado la mano para disuadir el avance religioso en las instituciones.

La cerrazón del ejercito a la influencia religiosa y las continuas trabas a la participación política, impuestas por los numeroso golpes de estado, había volcado el deseo de cambio de la sociedad civil turca en las cofradías y hermandades islámicas. Esto propicio el caldo de cultivo perfecto, para la difusión de una doctrina que podríamos denominar como “liberalismo islámico” en la que personajes como Fetulá Gülen, ayudaron a crear una élite religiosa, capaz de ocupar numerosos cargos en las instituciones de poder del estado, sintetizando un marcado carácter religioso conservador, con los valores propios de las democracia liberal capitalista. Con su llegada al poder en 2002, los cuadros gülenistas sirvieron a Erdogan, para llevar a cabo una venganza contra el nacionalismo laico, en forma de purgas sistemáticas en la Judicatura, el ejercito o el funcionariado. El juicio del Ergenekon y especialmente la reforma constitucional de 2010, ponían punto y final a la visión del AKP, como un punto de encuentro entre democracia e islam. Gestos como la presencia del idioma kurdo en televisión, el alto el fuego con el PKK o la apertura oficial de negociaciones con la Unión Europea para su futura adhesión, pronto dan paso a la persecución política de la fuerte oposición kurda, la violencia sexual contra las activistas antigubernamentales o el mercadeo de los Derechos Humanos con Europa demasiado encerrada en sí mima, como para poner trabas ala construcción de un nuevo sultanato a sus puertas. Las privatizaciones, los recortes, así como las mayores garantías para  las multinacionales, parecen garantizar a Erdogan la convivencia con Occidente, la sharía y el capital suponen los cimientos de una nueva Turquía.

La reforma del ejercito y la mayor presencia de la religión en el día a día de Turquía, tensaron la cuerda en un país, en donde el uso del velo en las universidades, las restricciones al alcohol, la preponderancia de la religión en los estudios o el crecimiento vertiginoso del número de mezquitas, vinieron acompañados de un crecimiento paralelo de la corrupción y la concentración de poder en el estado. Tayyip Erdogan, se veía cercado por numerosos casos de corrupción que habían llevado a una fuerte reestructuración del Gobierno y que ahora, lo amenazaban directamente. Erdogan había convertido su voz, en mandato. El presidente que había llegado al poder, tras recorrer las calles de su país, se parapetaba de sus propias aspiraciones, tras los muros de su fastuoso palacio en Ankara. Un búnker físico e ideológico, desde el que poder dirigir el cambio de un sistema parlamentario a una república presidencialista, que todo parece indicar, puede suponer tan solo la mera fachada de una dictadura de facto. Cualquier síntoma de disidencia en Turquía, es perseguido y eliminado, desde la revuelta que tomó el parque de Gezi, hasta la oposición parlamentaria, pasando por periodistas o miembros del propio AKP, la discrepancia con las decisiones del sultán turco, se paga cara. EL terrorismo, la guerra interna, el conflicto sirio o el reciente golpe de estado, han sido oportunidades aprovechadas por Erdogan, para hacer política desde el caos.

La censura y las purgas, no pueden ocultar la sensación de un país polarizado. Turquía se ve atrapada en el juego de un sátrapa, obsesionado con recobrar una antigua grandeza que puede sin embargo provocar, la caída en desgracia definitiva de un gobernante y de un estado que no supo ser consciente de sus propios límites. El mismo Erdogan que utilizó a Fethullah Gülen, para  llegar al poder y abandonarlo cuando fue preciso, el que vio en el islam un medio para conseguir el apoyo social necesario para llevar adelante sus reformas institucionales y el trilero que supo hipnotizar a la UE, se encuentra ahora inmerso en una dinámica interna, extremadamente peligrosa de radicalización religiosa y en una situación exterior más débil que nunca, ante un doble juego con la OTAN y Rusia, con Siria de fondo. Comienzan a terminarse los comodines de la baraja del sultán turco, mientras la huída sin retorno del autoritarismo más descarnado, comienza a despejarse como la única opción de autoridad, para un país que en algún momento, quiso recobrar su protagonismo internacional.

presidente-turco-erdogan_xoptimizadax-krBD--620x349@abc.jpg

Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental. 

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

Contra Franco vivíamos mejor

Cuarenta y un años de la muerte del dictador. Cuarenta y un años de concentraciones y homenajes a su memoria en la plaza de Oriente, cuarenta y un años de olvido y desmemoria. El 20 de noviembre de 1975, España despedía a Franco, a la lucha antifranquista, pero no al Franquismo. Murió el dictador en su cama; con la seguridad de quién falto de descendencia política real, en un occidente en donde las armas ya no podían subyugar a los pueblos, encontró una vía para la continuidad de su legado en la sangre real, en la desmemoria y en la amenaza del ruido de los sables, y el miedo que estos provocaban en una sociedad demasiado acostumbrada al castigo por pensar diferente.

Tan solo viendo en la propia democracia, en la monarquía y en la figura del rey en sí misma, una herencia del caudillo, podremos dar explicación a realidades tan execrables como las que todavía hoy, llenan nuestro callejero con los nombres de figuras como las del General Yagüe, el doctor Vallejo-Najera o el Conde de Mayalde. Nombres escritos en oro en por quienes se encargaron de realizar una transición de vencedores y vencidos, quienes solo tras la muerte de su general, se aventuraron a firmar la paz por Dios, por España y por el Rey. A la dualidad por la que años atrás, justificaron la guerra y el asesinato de sus hermanos y hermanas, se la añadía ahora la guía espiritual de la monarquía como un substituto chirriante para muchos, pero absolutamente necesario, para garantizar el inmovilismo fundamental. 

Comprendieron pronto los poderes fácticos del estado, representados en la banca, los empresarios y terratenientes, la jerarquía católica y judicial, los mandos del ejército y todos aquellos que seguían sustentando la sociedad civil después del fallecimiento del dictador, que el franquismo, no debería morir con el caudillo.

Y llegó el momento del gran cuento, un cuento en donde se nos mostró a un rey impuesto por un tirano, como a un garante de la democracia, en donde la pluralidad de partidos, nació con la amenaza e imposición del modelo de estado y en donde 114.000 desaparecidos en nuestras cunetas y en nuestros campos, fueron olvidados en el que supuso su último sacrificio para dotar a sus hijos y nietos de aquello por lo que siempre lucharon, la libertad. 

Un cuento, supuestamente sin buenos o malos, pero con vencedores y vencidos. En donde las desmemoria institucional, propicia que el dictador repose en un monumento a su memoria, en donde la santa cruz, invita al visitante a elevar la vista al cielo, para lograr olvidar el sufrimiento y dolor de la tierra sobre la que sus pies descansan. Una tierra símbolo de las dos españas que todavía hoy persisten en pleno Siglo XXI. Una España orgullosa y agradecida por la dictadura, taciturna en sus verdaderas pulsiones internas cuando de pedir el voto se trata, pero que todavía hoy, no duda en amparar y proteger el legado de quién sigue considerando padre y mentor de la España moderna. Una España representada en la derecha rancia y radical de Fuerza Nueva, el Movimiento Católico Español, Falange o Democracia Nacional, pero también para que negarlo, en sectores de un partido de gobierno, como el Partido Popular que todavía en 2013, se negaba a que el enaltecimiento del franquismo fuese considerado delito.

Muchos son los que se niegan cuarenta y un años después a mover los recuerdos, posiblemente por miedo a una condena al pasado, pero también a su vez a muchas bases del presente. 41 años de nostálgicos en el poder y en las calles torpedeando las ansias de justicia de tantos y tantas, mientras se empeñan en mantener vivo el recuerdo del fascismo ante la debilidad de un país desmemoriado.

Una desmemoria de lo que supuso para España el franquismo de la que forma parte la propia izquierda y su traición a la lucha antifranquista y a su legado. Una traición firmada y cimentada en un pacto de transición en el que el franquismo, se postuló sin oposición, como alternativa democrática a si mismo. Una hoja de ruta, la de la transición en la que la izquierda se negó a si misma y a su vez, a una tradición ideológica republicana. Una tradición de lucha olvidada en un pacto de silencio que legitimó el legado político, económico y social de la dictadura. Un legado, al que todavía hoy, somos incapaces de condenar en firme en un parlamento ya democrático.

Olvidamos con todo ello del franquismo su verdadero rostro, sus campos de concentración, su fundamentos ideológicos y su cruel represión posterior a la guerra. Pero con ello, nos empeñamos también, en olvidar su legado. Un legado en le que las águilas y los brazos alzados, conviven con las agresiones y la legitimación de los crímenes del pasado. Cuarenta y un años de la muerte del dictador, cuarenta y un años de silencio y olvido que definitivamente van tocando a su fin. Por la dignidad y por los olvidados.

Dedicado a Lagarder Danciu, por recoger y hacer suya la memoria y el orgullo de la lucha antifascista de todo un país. Gracias 

franco.jpg

Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental. 

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

A Dios rogando

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”

Evangelio de Mateo (Mt 19,24)

 

Cuando el 13 de marzo de 2013, en la quinta ronda de votaciones del segundo día del cónclave, el cardenal Bergoglio fue elegido sucesor de Benedicto XVI, la polémica ya le acompañaba. El desconocido cardenal argentino arrastraba tras de si el peso que a todo ciudadano con responsabilidad, ya sea esta eclesiástica, militar o política, le deja el haber convivido  con una dictadura. Bergoglio se convertía en Francisco, con la eterna sospecha de cual su papel durante “El proceso” la más cruel y sangrienta de las dictaduras argentinas, que termino con la vida, entre otros muchos, de numerosos sacerdotes vinculados al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

El nuevo papa en sus propias palabras comenzaba «un camino» nuevo en la iglesia, y lo hacía escogiendo el nombre de Francisco, en honor a Francisco de Asís, un santo italiano símbolo de «una Iglesia pobre y para los pobres». Francisco llegaba a una iglesia profundamente politizada y arcaica, la iglesia de los escándalos económicos, la protectora de los sacerdotes que habían abusado y abusaban sexualmente de miles de menores en todo el planeta y una iglesia incapaz de llegar al corazón de los más necesitados. Una iglesia incapaz de separar la fe de la política y que demasiado a menudo inmiscuía las creencias en asuntos que deben dilucidarse únicamente bajo las leyes terrenales. Y debemos de reconocer, que han existido cambios. Francisco ha logrado desde el gesto acercar a la iglesia un poco más al S XXI, sin grandes zancadas, pero tampoco sin grandes pausas, el papa ha logrado grandes avances simbólicos en la postura de la iglesia frente a temas siempre tan controvertidos para esta institución, como el matrimonio entre personas del mismo sexo o el uso del preservativo en las relaciones sexuales. Gestos que pueden carecer de importancia, pero que terminan con el inmovilismo de la iglesia a lo largo de los siglos y allana el camino para cimentar una nueva doctrina católica más acorde con los tiempos en los que viven sus fieles.

Pero las tareas por hacer parecen inconmensurables para un solo hombre, en una institución que ha visto nacer y perecer a reyes e imperios. Si una tarea era necesario acometer sin dilación en el Vaticano, esta era la investigación y reparación, en la medida de lo posible, de los casos de abusos sexuales en el seno de la iglesia católica. Francisco asumió la tarea y en una dedicación con altibajos, parece haber seguido de primera mano el devenir de los acontecimientos, si bien continua el santo padre sin entender, que la justicia debe de ser igual para todos, y que los tribunales eclesiásticos o los juicios de fe, de nada sirven ni servirán para reparara los daños que muchos de sus sacerdotes han inflingido al conjunto de la sociedad  en general y a miles de menores en particular. Los casos de abusos tienen un único lugar al que dirigirse y ese debe ser la justicia ordinaria. En caso de que el sacerdote en cuestión sea declarado culpable, la prisión y el paso del tiempo de su condena, podrá servirle para preparar ese otro juicio con Dios que tanto parece gustar a los hombres de fe.

Lejos queda todavía la curia de ese ideal del santo de los pobres, y más lejos todavía se encuentra la institución de los verdaderos sacerdotes. Esos sacerdotes de barrio, que todavía hoy sobreviven con más fe que medios a las crisis, las drogas, las pandillas juveniles y a la cosificación de la cultura que también afecta al sentir religioso. Sacerdotes que en nada si diferencian de ti o de mi, que han dado su vida en los barrios humildes de la periferia durante los peores años de la heroína, pero que todavía hoy continúan su trabajo frente a la precariedad laboral y los desahucios. Sacerdotes que nada saben de la opulencia del Vaticano, ni de las fastuosas iglesias del centro construidas para  adorar a un Dios que debiera habitar en el corazón de los pobres y necesitados. Pocos parecen recordar ya hoy en Roma, la Expulsión de los mercaderes del Templo por Jesucristo en las vísperas de la Pascua judía.

Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones.—Isaías; 56, 7

 

Pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones—Jeremías; 7, 11

Mucho menos “Los banqueros de Diosel Banco Vaticano se ha convertido en la enseña de la especulación financiera y la inmoralidad del dinero de una iglesia que solo en nuestro país, recibirá del estado 13.266.216,12 euros mesuales en 2016, lo que supone cerca de 159 millones de euros para el próximo año, sin tener en cuenta en estos cálculos lo que pueda recaudar con la casilla de la Iglesia del IRPF. Todo un negocio de la fe, muy alejado del sacrificio que se supone a los siervos de Dios, aunque afortunadamente no todo es corrupción en la villa del señor.

Existe una iglesia distinta en el seno de la ciudadanía, existe otra fe muy alejada de esa que solamente se acuerda del Señor cuando las penas los ahogan o de los que asisten con traje y corbata a misa cada domingo, pero viven explotando a sus congéneres. Una iglesia y una fe que nada tienen que ver con el fervor religioso ante las figuras de madera tallada o de metales preciosos, ni con esa clase ociosa y estamental que suponen la mayor parte de los sacerdotes hoy en día. Dentro de cada uno de nosotros existe la fe en la bondad humana, en la igualdad social, y en la libertad y fraternidad entre los pueblos que en su origen la propia palabra de Dios nos instaba a construir. Cierto que no tardaron en llegar el negocio de la ciudadania arrodillada impasiblemente ante la virgen o el santo de turno pidiendo pan, salud o dinero, y que pronto le siguieron los palios a los dictadores y la economía como dogma. Pero podemos volver al redil si el camino es recto.

Decía Karl Marx que la religión es el opio del pueblo, pero yo añadiría que no más que el fútbol, internet o los informativos. Poderosa arma es pues para quién desea conseguir un mundo más justo, una verdadera iglesia al servicio de los más necesitados.

0014536729

 

Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

 

Por la dignidad,por los olvidados.

Resulta duro sentarse tantos años después,aún con las heridas abiertas,para tratar la represión  de una dictadura fascista que mato a tantos y esclavizo y atemorizo a la mayoría.Resulta duro pararse a pensar en tantas personas que todavía hoy,siguen sin saber donde están sus familiares,familiares cuyo único delito,fue atreverse a pensar diferente. 

Familiares asesinados por una dictadura levantada sobre el odio al progreso,al laicismo,a la igualdad de la mujer,al reconocimiento de la diversidad cultural y política de los pueblos de España cristalizada en el Frente Popular y el Front d’Esquerres,a las luchas obreras y del campesinado y en definitiva,asesinados por un odio visceral a la participación política del pueblo que hizo de la II República,un peligroso enemigo a batir para los que todavía hoy son poderes tradicionales de España:El ejercito,los caciques y la Iglesia.

Resulta innecesario narrar una vez más en estas líneas como fue el triste final de aquella aventura que supuso la II República para aquella atrasada España.Después de todo,quién querría intentar convencer a quienes todavía hoy,ven en el golpe de estado y en la lucha fratricida,una santa cruzada o un mal ineludible.A esos que todavía hoy,ondean viejas banderas y nuevos odios,al sol intentando desmantelar a una democracia que miserablemente,por complicidad los ampara.

Una democracia que nació del chantaje y de la amenaza del pacto o las armas,que no reparo a las víctimas,ni condeno a los asesinos y a sus cómplices.Una democracia que se cimento ya en su nacimiento de muchos buenos franquistas,convertidos de la nada en una operación de lavado de cara institucional,en grandes demócratas.

Una operación que hizo de los Suarez,Fraga o Juan Carlos grandes figuras de nuestra política,pero que nada supo o quiso saber de los más 88.000 muertos que siguen sepultados en las cunetas y fosas comunes que pueblan nuestro país,de los 20.000 repúblicanos asesinados y enterrados,en un último acto de profundo desprecio póstumo,junto a su asesino en el Valle de los caídos o de los más de 400.000 presos políticos obligados a realizar trabajos forzados para el gran empresariado español.Acto con lo que Franco y el régimen,pagaron la inestimable ayuda que estos aportaron a su causa.

De esta forma,huérfana de tantos que dieron la vida por ella y subyugada y atenazada por aquellos que siempre la odiaron,nació la democracia en España.

Y de aquellos fangos,estos lodos,lodos en los que nace y se desenvuelve todavía hoy la derecha española tan reacia a condenar la dictadura y la apología de la misma,empeñada en condenar y humillar en el eterno olvido a aquellos que dieron su vida por un gobierno legítimo,pese a sus falacias,sea de manera directa con el ahogamiento presupuestario a la ley de memoria histórica o de manera indirecta manteniendo vivo el recuerdo de sus verdugos en nuestras calles .

77 años después,siguen esperando en las cunetas tantos españoles un simple perdón,hermanos,hijos  y puede que nietos que tendrán que ver como un país ciego se sigue negando a reconocer a la España de Franco como causante de uno de los grandes reinos del terror de la humanidad más allá de la guerra,un capitulo negro de la historia que por mucho prevalezca la voz del silencio,jamás podrá cerrarse hasta que se cicatrice la última de sus heridas .

Salud y República,no olvidamos.

 

 

republicanos fusilados

Autor:@SeijoDani

 

Como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te pedimos que dediques un segundo a firmar una petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña por el nombre de la activista Berta Cáceres.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

 

 

¿#JesuisParis?

Hoy a tocado volver a ser París,pero bien podría haber tocado ser Madrid,Londres o cualquier otra capital europea.Y es que por un momento,el sonido de las explosiones durante la retransmisión de un partido de fútbol ha parado a nuestras sociedades de consumo y alertados por los boletines informativos,todos hemos pulsado el botón de pausa en nuestra vidas para sobrecogernos al unísono ante la barbarie que nos golpeaba una vez más en forma de atentado terrorista.

Y digo “nos” porque esta vez quién sabe si por la cercanía geográfica y cultural,por la tez blanca de la mayoría de las víctimas o simplemente por la inmediata y masiva cobertura de los medios de comunicación,la sangre de este atentado nos ha impactado de forma diferente.Y lo ha hecho,porque además de ser uno de los escasos atentados que golpean nuestra zona de confort,esta vez ha golpeado a uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad:el ocio.Los terroristas de Daesh,se fijaron como objetivo una de las salas de conciertos más emblemáticas de París,además de una bulliciosa zona de restaurantes cercana a la plaza de la República e intentaron,afortunadamente sin mucha pericia,atentar contra el estadio de Saint Denis.En donde en ese momento se disputaba ante la presencia de miles de espectadores;entre ellos el preside la la república François Hollande,el partido amistoso Fracia-Alemania.Esta vez el terror no se había producido en algún país lejano,ni se trataba de una venganza aislada contra un grupo de caricaturistas locos o de un ataque más a la policía que nos protege.Esta vez,el objetivo era la sociedad francesa en su conjunto.Y eso nos atemoriza profundamente.

Nos atemoriza saber que ese infierno  que creíamos encerrado en países lejanos de Medio Oriente,y al que ya nos hemos acostumbrado a vislumbrar por televisión día tras día y semana tras semana durante las horas de la comida,puede en realidad llamar a nuestras puertas en cualquier momento.
Rápidamente;en la sociedad de las tragedias 2.0,surgieron las muestras de empatía en las redes sociales con los hashtags #JesuisParis o #JesuisFrance al igual que anteriormente habían desfilado por la efímera pasarela mediática de Twitter o Facebook los tan <<in>> en ese momento #BringBackOurGirls  o #PrayForBangkok sin que tras un vistazo nada tengan que saber,gran parte de los que se suman a estas expresiones,de la delicada vida en las aldeas de Nigeria atacadas por Boko Haram o de la asfixiante vida política de una Tailandia ahogada por la dictadura.
En realidad,la mayoría de los que se muestran especialmente alarmados por tan diversos acontecimientos desconoce las causas o los antecedentes de cualquiera de estas tragedias,la mayor parte ni siquiera conoce la identidad de los diferentes actores que participan en ellas y desde luego ninguno de nosotros puede llegar a imaginarse desde la comodidad de nuestra sociedad del bienestar,el horror que viven las víctimas de las violaciones masivas en Chibok o la desesperación que se siente tras sufrir un nuevo atentado en Bagdad.Nos apresuramos a decir que somos Paris,México o Bangkok pero ninguno o muy pocos,nos afanamos en buscarle una explicación a lo ocurrido.Inmediatamente nos dejamos guiar por los mass media,por los gobiernos e incluso cada vez más;especialmente desde el 11 de septiembre,por el miedo sin que nuestra actitud crítica aflore ya en ningún momento.
Nadie parece dispuesto a cuestionar al gobierno francés tras los atentados de este fin de semana,nadie parece dispuesto a pedir explicaciones por sus decisiones.Decisiones que en muchos casos han contribuido a crear un mundo más inestable e indirectamente a facilitar los factores que han desembocado en los atentados de París.
Muchos dirán que no es el momento de pedir explicaciones,que es el momento de mostrar unidad y firmeza frente al terror yihadista ¿Pero cuando es ese momento entonces? ¿Una vez que nuestros gobernantes, amparados bajo el paraguas de la libertad,impongan un estado de sitio en donde poder coartar nuestros derechos fundamentales en nombre de la seguridad?
En una sociedad de la información cada vez más desinformada;en parte gracias al periodismo twitter,todos parecemos estar dispuestos a olvidar que el mismo Hollande que ahora pide contundencia contra Daesh,vende armamento a Arabia Saudí al igual que lo hace su aliado en los recientes bombardeos a Raqqa,Estados Unidos.País este ultimo que ha seguido vendiendo armamento a los saudíes incluso inmediatamente después de los atentados de París.
Armas que el estado con la más radical y arcaica  interpretación oficialista del islam ha utilizado en el mejor de los casos para fomentar una guerra demencial en Yemen que sin duda promete desestabilizar aún más la región o lo que es peor,para entregárselas directamente a los combatientes suníes de Daesh,en un desesperado intento para desestabilizar Syria e Iraq frente la creciente influencia de Irán en la región.Observando las décadas de actuaciones unilaterales y puramente etnocentristas de  Occidente en la región,podemos y debemos darnos cuenta de que en gran medida nosotros hemos contribuido a crear los demonios que hoy llaman a nuestra puerta.En una actitud puramente ignorante,Occidente ha cerrado los ojos durante años a la realidad que lo rodeaba.Somos los principales consumidores de la droga con la que trafican los cárteles que asesinan a niños (Material sensible)y siembran el país de fosas comunes y desaparecidos,compramos los diamantes o el coltán que financia las guerras civiles que tiñen demasiado a menudo de sangre el suelo de África y somos el destino del petróleo con cuyas divisas se compran los Kalashnicov de los que se nutren los terroristas del Daesh.Pese a todo seguimos cerrando los ojos,esperamos que en una sociedad donde todo es global,el terror sea una excepción y  nada de esto nos afecte.
Pero hace tiempo que eso ya no es así.Ahora nos toca vivir con miedo y sentir en nuestras carnes las consecuencias del terrorismo islámico,como antes nos ha tocado sufrir las guerras de poder del hampa en bandas nutridas de excombatientes de la antigua Yugoslavia o las reyertas entre las maras provenientes de Centroamérica.Manifestaciones de violencia heredada de diversos factores pero todas ellas con un factor común.En una sociedad global resulta imposible lanzar una bomba,derrocar un gobierno o financiar una guerra civil en otro país sin esperar que tarde o temprano surjan consecuencias globales.
Una pregunta se me viene a la cabeza cuando a menudo veo la barbarie de Daesh y reparo en sus ansias de expansión a un califato del terror ¿Que hubiese pasado si hubiese triunfado en el mundo árabe la idea del Panarabismo? ¿Que hubiese sucedido si la unidad en esa región del mundo se hubiese producido alejada del paraguas de la OTAN? Quién sabe puede que bajo aquellas premisas de nacionalización de las empresas extranjeras,reformas agrarias y el desarrollo de servicios públicos al alcance de todo el pueblo,el mundo árabe al fin lograse una identidad propia no tan marcadamente religiosa.Puede que sin la injerencia de las grandes potencias mundiales sobre la región,quizás hoy no estaríamos hablando del Daesh,de la guerra contra el terrorismo o puede que sí.Quién sabe.
Pero hoy,en oriente,sólo quedan;tras décadas de manipulación política e intervenciones militares intentando imponer una pseudocultura del consumo bajo la idea de la democracia,una tierra quemada caldo de cultivo perfecto para la creación de un monstruo llamado Daesh.Un monstruo que parece encontrar sus bases en jóvenes sin identidad de cualquier parte del mundo que buscan en el fanatismo religioso algo con lo que poder identificarse,un sentido más allá de su nomina o la falta de la misma.
La explicación de los atentados en París es más compleja que una acción de unos terroristas pertenecientes a una organización con un odio irracional a todo lo que representa Occidente y si se pretende terminar con el terrorismo islamista la respuesta a los mismos debería consistir en algo más que bombardear Syria.Después de todo esa misma línea de actuación fue llevada a cabo en Afganistan o Iraq y a tenor de los acontecimientos no parece haber surgido demasiado efecto.Estoy de acuerdo en que la solución a los problemas de Oriente Medio pasa en la actualidad por derrocar a Daesh,en que es un primer paso necesario para estabilizar la región.Pero permítanme que me pare a pensar en las posibles consecuencias de la participación directa una vez más de Occidente,antes de que nos lancemos de nuevo con un palo al que decimos tener atada la bandera de la libertad contra tan peligroso avispero.Puede que esta vez sea necesario un cambio de perspectiva,que debamos ayudar a las facciones locales a alcanzar un consenso de unidad que les permita recuperar sus vidas,sus países.Puede que la ayuda de occidente simplemente sea necesaria tras el fin del conflicto con la supervisión en el desarme que impida el surgimiento de nuevos frentes y en forma de ayudas económicas para la reconstrucción de los países no supeditadas a prestamos millonarios del FMI que terminan por ahogar cualquier esperanza de progreso antes de que esta puedan ver la luz.
Si nuestro dolor por las víctimas es real,nuestra reacción no se debe limitar a poner la bandera de turno tan solo porque una red social nos lo recomiende,dado que si llegamos a perder nuestro sentido de la realidad hasta el punto de que sea Facebook la encargada de dotar de mayor o menos importancia a las víctimas,resultará cada vez más complicado alcanzar una sociedad de ciudadanos con un sentido crítico propio que luche por exigir a sus gobiernos la toma de decisiones para la búsqueda de la paz común por encima de intereses particulares. 
12226962_831215510331389_893591811156621983_n
Autor: @SeijoDani