Una paz sin diálogo

8 abril de 2017 una fecha llamada a marcar la historia de nuestro país. Jean-Noel Etcheverry fundador de la agrupación ecologista Bizi! y detenido el pasado 16 de diciembre por su supuesta vinculación a la organización terrorista ETA, ha señalado ante la opinión pública esa fecha como la del último paso previo para encarar la total disolución del movimiento terrorista vasco Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y Libertad).

Un paso más en una hoja de ruta hacia la paz, en el que la postura del gobierno español ha sido la del inmovilismo durante estos últimos cinco años sin violencia. Una línea de actuación atrincherada en la negativa a asumir cualquier tipo de responsabilidad en la mesa de negociación, y en las sucesivas actuaciones policiales que en medio de un proceso de paz, parecen más encaminadas a dinamitar a la sociedad civil abertzale que a facilitar el camino para la total disolución de la organización terrorista. Un proceso que se afianzada únicamente en una sociedad civil que sigue firme al mando del mismo, pese a las continuas negativas de los gobiernos español y francés para erigirse como interlocutores ante la organización terrorista ETA.

Curiosamente, quienes durante décadas no dudaron en modular sus discursos o en tomar asiento en primitivas negociaciones ante los asesinos prometiendo “generosidad, mano tendida y espíritu abierto”, hoy son los mismos que muestran una incomprensible pero tajante negativa ante la perspectiva de asumir el cometido de quién en un proceso de paz tiene el deber de representar a un estado con un conflicto armado dentro de sus fronteras. Desde el decimoquinto congreso del Partido Popular Vasco, Mariano Rajoy hacía mención al comunicado de ETA, poniendo de nuevo el acento de su discurso en la negativa del gobierno español a entablar cualquier tipo de diálogo con la organización terrorista, y señalando la persecución policial como la única decisión política capaz de poner fin al conflicto “Esta posición que mantenemos nosotros es la justa, la democrática, la que preserva la dignidad de las víctimas del terrorismo y, por si a alguno no le llegaran esos argumentos, es también como el tiempo está encargando de demostrar, la mas eficaz para la disolución definitiva de ETA. Es es lo que tengo que decir sobre esto”  Una vía la de la negativa al diálogo que utiliza la voz de las víctimas para justificar una decisión exclusivamente política, y que no parece encontrar justificación en una sociedad vasca profundamente comprometida con la normalización de la convivencia política y social de un pueblo,  que todavía hoy arrastra profundas cicatrices fruto de la violencia.

Cinco años después de que ETA anunciase en un comunicado de apenas dos minutos y medio el “cese definitivo de la actividad armada” sin condiciones, el último conflicto armado de Europa continua incomprensiblemente estancado entre la pasividad gubernamental, y la desesperada intentona por parte de los terroristas para edulcorar la derrota como una última vía de expiación, para quienes años después al fin parecen percatarse de lo absurdo e innecesario de todo el dolor provocado. Un dolor reflejado en las 849 víctimas mortales por los atentados de la banda terrorista, en los presos, en los torturados, pero también en las familias y en la impotencia de todos aquellos que durante décadas, han visto como la amenaza de las armas frustraba cualquier esfuerzo de debate en Euskadi.

Con el desarme de ETA, el fin de la violencia terrorista en nuestro país se dibuja como una realidad inevitable cercana, pero haría mal el estado al confundir la disolución de la banda terrorista con el final del propio conflicto vasco. La inexistencia de una hoja de ruta consensuada y un futuro desarme que todo indica no podrá producirse de forma verificada y ordenada, por la negativa del gobierno español a erigirse como interlocutor en el proceso de paz, suponen una nefasta señal para el futuro de una sociedad en donde las heridas abiertas son numerosas, y todavía son muchos los que en uno y otro bando parecen mostrarse incapaces de sobrevivir al cambio de mentalidad para una convivencia sin tensiones. El diálogo resulta más importante que nunca, cuando se hace patente que son muchas las cicatrices que sobrevivirán a la banda terrorista. El estado debe encontrarse hoy al lado de una sociedad civil que no puede sumar al dolor de los muertos, el peso de construir la paz en solitario. 

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Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres, te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña, por el nombre de la activista medioambiental.

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Nuestro derecho al cannabis

Por Daniel Seijo

Uruguay, Holanda, México, Brasil, Puerto Rico, Israel, Jamaica, Portugal, Croacia, República Checa, Canadá, Irlanda, Corea del Norte, Dinamarca e incluso numerosos estados de Estados Unidos. El cannabis la droga ilegal más consumida del mundo, comienza a abrirse paso en numerosos países que cuentan ya o planean incorporar a su legislación alguna forma legal de consentimiento para su producción o consumo.

El debate sobre la legalización se encuentra entre las grandes asignaturas globales pendientes desde hace décadas. Resulta sorprendente comprobar como en un sistema en donde los valores del individualismo y el consumo son exaltados por encima de cualquier otra idiosincrasia, la política prohibicionista llevada a cabo por los estados ha logrado imponerse culturalmente sin que haya existido a penas un debate público serio sobre sus posibles consecuencias. En la actualidad la práctica totalidad de los estados poseen algún tipo de legislación que restringe el cultivo, consumo o comercialización del cannabis, pero han sido pocos los gobiernos que han optado por encontrar una alternativa legal capaz de superar los efectos negativos producto del prohibicionismo y menos aún, los que han encarado un debate social que de voz a la ciudadanía que supondría la auténtica respuesta  sobre el derecho a las drogas.

El cannabis está catalogado por la Drug Enforcement Administration estadounidense con la Clasificación I, considerada como una droga peligrosa sin ningún beneficio médico válido, lo mismo que la heroína, LSD y PCP. Una medida drástica tomada a pesar de que a lo largo del tiempo, numerosos de los estudios científicossociológicos en los que se respaldan los organismos prohibicionistas para tomar una medida tan radical como la ilegalización, han sido en numerosas ocasiones refutados por investigaciones con mucho menor apoyo económico e institucional. En la actualidad la política prohibicionista para las drogas, permanece vigente en nuestra sociedad, sustentada primordialmente en conceptos tan alejados del debate racional como la moralidad o el paternalismo, una cruzada global contra las drogas que ha pasado a convertirse  en una de las mayores imposiciones morales de nuestro tiempo.

El cannabis resulta de lejos la droga más cultivada, traficada y consumida ilícitamente en nuestro planeta con cerca de 147 millones de consumidores anuales (el 2,5% de la población mundial) que fruto de la ilegalización se encuentran ante un contexto de total desinformación en donde la táctica del miedo y la persecución policial ha proscrito la producción y el consumo del cannabis al mercado negro. El cáñamo, una de las sustancias más utilizadas en la farmacopea tradicional desde la Edad Media hasta el siglo XX, se ve así sometido a una cruzada política y legal que si bien nunca ha conseguido el objetivo de disminuir el número de consumidores, sí ha provocado un efecto perverso cuando se trata del uso de drogas, el de la total ignorancia sobre los posibles efectos del cannabis y la total dependencia del mercado negro para abastecerse.

Mientras continua la pasividad ante la persecución a una sustancia que al contrario que el alcohol, la comida basura o el tabaco, nunca ha registrado casos de muertes directamente achacadas a su consumo. El uso medicinal del cannabis, que se rememora miles de años atrás a través de numerosas culturas, continua en nuestro siglo vedado a la investigación impidiendo el desarrollo de proyectos encaminados a paliar síntomas como las náuseas y vómitos producidos por la quimioterapia, el dolor y la espasticidad muscular en personas con VIH/SIDA o el dolor crónico. Si bien la moralidad ha jugado un papel primordial en la ilegalización del cannabis, algo ilógico pero asumido cuando se trata de su uso lúdico, cuando de lo que se trata es de permitir su uso medicinal para intentar paliar las dolencias de numerosos pacientes, el razonamiento científico debe sin duda suponer el espejo en donde se mire la legislación en cualquier sociedad, en donde la santa inquisición hace tiempo que haya desaparecido.

La expansión de la conciencia y al uso recreativo del cannabis supone sin duda un reto para una sociedad apenas acostumbrada al libre consumo de drogas, pero décadas después, el fracaso de las políticas prohibicionistas ponen de manifiesto la necesidad de un debate en donde la sociedad pueda decidir finalmente acerca de su derecho legal al consumo del cannabis. La legalización supondría para nuestra sociedad el más primigenio desafío de la pachamama al reino de las recetas químicas y el control absoluto de la conciencia por parte de las farmacéuticas.

“La sustancia no prohibida está regulada, como es el caso del alcohol etílico. Ahora bien, cuando se prohíbe, se generan casos como el periodo de la ley seca en Estados Unidos, que provocó que se distribuyese alcohol metílico, causante de miles de muertes y casos de ceguera. La diferencia no estriba en que una sustancia sea o no asequible. Una sustancia prohibida como la marihuana o el hachís nunca deja de ser asequible para la masa de consumidores.”

Antonio Escohotado

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“Yo destapé la trama Gürtel.”

Es probable que existan pocos personalidades en nuestra política nacional como Esperanza Aguirre. Toda una grande de España al servicio de su propia figura, un ego insuperable y una carrera política que pese a contar con numerosas batallas ganadas en su camino a la gloria, pocos se atreverían a estas alturas a definirla de otra manera que no fuese la de la más absoluta derrota, la de la soledad.

El 10 de junio de 2003, el poder de la Comunidad de Madrid llegaba a manos de Esperanza Aguirre fruto del Tamallazo. Una de las traiciones más sonadas de nuestra historia política llevada a cabo por Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, ambos parlamentarios en las listas del Partido Socialista madrileño que con su desbandada dejaban en manos del Partido Popular de Esperanza Aguirre un cargo político que ésta utilizaría desde ese preciso instante, para emprender una campaña de promoción personal y adoctrinamiento ideológico neoliberal de la población, financiado en numerosas ocasiones con fondos públicos, que a lo largo del tiempo convertirían a la Comunidad de Madrid en una plataforma desde la que la propia Esperanza Aguirre libraría sus batallas políticas, dentro y fuera de su partido.

Un poder y un ego ilimitados han sido los pilares sobre los que se ha construido una carrera política que a la propia Esperanza Aguirre le gusta recordar como consolidada año tras año en forma de mayorías absolutas, pero que esconde una cara menos grata para su figura política, una cara conformada por el control mediático absoluto de Telemadrid, el espionaje político en el seno del Partido Popular madrileño, la lucha despiadada por la privatización de los servicios públicos de todos los ciudadanos, y especialmente una cara B  en forma de corrupción y dopping electoral que utilizó donaciones de empresarios para adulterar durante años las elecciones madrileñas. El paso del tiempo parece demostrar que el respaldo electoral al que la baronesa siempre ha aludido para justificar sus actuaciones políticas, no parece tener mayor validez moral que los récords conseguidos por la atleta Marta Dominguez.

La historia de Esperanza Aguirre es la historia de una bestia política que siempre ha visto como su ambición superaba con creces a su talento, quién ha visto como sus asaltos al poder del Partido Popular han fracasado ante la falta de apoyos dentro de su propio partido y que parece, finalmente tendrá que conformarse con ver como su carrera política y su poder se diluyen entre los pulsos políticos perdidos, el acenso de las nuevas generaciones de su partido y los escándalos políticos y personales que hacen de la figura de quién siempre quiso considerarse la Margaret Thatcher española, algo más parecido al auge y caída de personajes como Rita Barberá o Ignacio González.

La corrupción parece ser, finalmente, la encargada de dar la última estocada a la vida política de Esperazna Aguirre. Rodeada en lo que hasta ahora parecía una atalaya moral ante las distintas tramas de corrupción de la Comunidad de Madrid, las informaciones que apuntan a la existencia de una caja B, que en la época de su gobierno financiaban a través de Fundescam los gastos electorales de su partido, con donaciones provenientes de de empresarios investigados en las tramas Gürtel y Púnica. La acción de la justicia pone bajo la lupa, no solo la financiación de la campaña electoral que concluiría con el Tamayazo, sino también los grandes proyectos de la época del partido Popular en Madrid. Proyectos como el plan de infraestructuras sanitarias y la construcción de seis hospitales, el proyecto de la Ciudad de la Justicia o la ampliación de las líneas del metro, pilares hasta ahora en el recuerdo de la gestión del Partido Popular madrileño, se encuentran años después investigados por posibles adjudicaciones irregulares en las fiestas de inauguración y en las partidas de publicidad asignadas para patrocinar dichos proyectos.

Quién dijo ser la principal víctima de la corrupción madrileña, y dejó escapar la oportunidad de abandonar definitivamente la política activa al dimitir como presidenta de la Comunidad de Madrid, en lo que parecía ser un último movimiento inteligente encaminado a evitar el acoso de la justicia, se encuentra una vez más a los pies de los caballos, ante los numerosos casos de corrupción que salpican su etapa de gobierno. Esperanza Aguirre, optó como los viejos rockeros por retirarse con un último y eterno espectáculo que dignificase su figura ante las cámaras. Pero de nuevo, la ambición de la baronesa, parece haber superado a su talento.

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Feminismo o barbarie

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1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

No existe una alternativa al feminismo, que no sea la de la opresión a la mujer. La de una mundo patriarcal, en donde la dominación de la sociedad por un sexo; el masculino, se cimenta sobre la represión y la barbarie, contra la libertad individual y colectiva de las mujeres. La única alternativa al feminismo, supone aceptar el machismo. Un sometimiento de género, dibujado culturalmente en la subordinación cultural y productiva, el adoctrinamiento educativo o en el propio ocio; pero también, en  las violaciones grupales, la trata de blancas o el matrimonio infantil. Una triste realidad, la de la desigualdad y la violencia, que día a día, limita el desarrollo personal y profesional, de mujeres alrededor de todo el mundo.

Para una sociedad como la española, en donde la violencia patriarcal; todavía hoy, continua acrecentando un reguero de sangre, fruto de la parálisis institucional y la escaso calado de las iniciativas sociales, no pueden existir excusas para no encarar de forma definitiva, una revolución, en en la forma de entender la relación entre sexos. Resulta no solo necesario, sino exigible, una mayor dotación económica para políticas de género. De igual modo, resulta apremiante, la implantación de una nueva ley educativa, que determine y promueva, una línea de actuación para fomentar los valores de libertad productiva, sexual y reproductiva  para todas las mujeres. Para una democracia avanzada, una educación a la altura; en materia de género, sin duda debe representar, la mejor solución ante las problemáticas, presentes en nuestras sociedades, fruto de la estructura patriarcal. La situación, es ya insostenible, humana y políticamente. Basta ya de coacciones y debates reaccionarios, propugnados desde los sectores eclesiásticos más arcaicos y apoyados políticamente, por los últimos bastiones del franquismo sociológico. No existe un colectivo que haya aguantado tanto sufrimiento como el de las mujeres, no existe un colectivo que haya soportado tanta discriminación en silencio; y nunca más, esa será la respuesta ante el machismo y su violencia.

El 8 de marzo, las calles de nuestras ciudades, se llenarán con gritos de justicia, solidaridad y especialmente, gritos que reclamen, de una vez por todas, la implementación de una igualdad real. No se trata de odio, ni de libertinaje, como muchos quieren hacer ver. El libertinaje, como tantos otros aspectos que desde el tradicionalismo patrio, se quieren relacionar con la emancipación de la mujer, no guarda relación alguna con el feminismo. No, al menos, en mayor medida de la que podría guardar con el mundo de los hombres. Es hora de poner fin a estereotipos simplones y rancios, fruto de las mismas voces que en ya en la guerra civil, tildaban de putas o zorras, a aquellas mujeres que en muchas ocasiones; incluso con el fusil en la mano, se atrevieron a levantar su voz, para reclamar sus derechos en un mundo todavía en aquel momento, exclusivamente de hombres.

Si algo caracteriza al feminismo, es la lucha por la igualdad, la solidaridad y la búsqueda de la libertad individual que capacite a las mujeres de las herramientas necesarios, para lograr una toma de decisiones libres, en campos como la sexualidad, la maternidad o la vida laboral y política. El feminismo, supone la mayor expresión de responsabilidad de una sociedad y unos individuos, que de una vez por todas, se comprometen a la supresión de la distinción de géneros, como una medida de sometimiento sexual, laboral o de cualquier otro tipo. La distinción sexual, no debe otorgar ningún derecho sobre las personas. Nuestro pene, no nos otorga ningún puñetero derecho sobre la mujer. Si en pleno siglo XXI, las calles deben volver a llenarse para recordarlo, así será.

La libertad sexual, la libertad reproductiva, los derechos laborales y especialmente el derecho a la vida. Son nuevamente, las banderas que el 8 de marzo, todo el colectivo feminista, mujeres y hombres; codo con codo, enarbolaremos una vez más, frente a aquellos que quieren hacer de la imposición sexual su derecho.

Este miércoles, recordaremos a Susan B. Anthony y al movimiento sufragista, Sojourner Truth y la lucha por los derechos civiles, Simone de Beauvoir y  su Segundo Sexo, Virginia Woolf, Clara Campoamor, Emilia Pardo Bazan, Rosalia de Castro, Frida Kahlo…figuras de mujeres que lucharon e hicieron posible, que en un mundo de hombres, la voz del feminismo, se elevase por encima de una sociedad profundamente machista. Pagando, en numerosas ocasiones, un precio demasiado alto para una persona, pero nunca para todo un colectivo. A aquellas voces, hoy se suman, las de mujeres como Rosa Cobo, Petra Collins, Emma Watson, Bell Hooks y tantas otras compañeras, que de manera pública o anónima no tienen miedo a dar un paso al frente para gritar basta. Basta de una sociedad y un mundo, en donde, sobre la mujer recae el peso del cuidado de la familia desde su más tierna infancia, hasta la muerte; y en donde esa labor, es vista en numerosas ocasiones, como una barrera a la hora de desarrollar su actividad profesional. Basta de impunidad ante los continuas vejaciones a la mujer vertidas desde las instituciones que dicen representarnos a todos y basta ya, sin más dilación de asesinatos. No podemos esperar más por la política, no podemos respetar sus tiempos, ni esperanzarnos ante promesas que nunca terminan de llegar. Son ya demasiadas las que faltan cada 8 de marzo, demasiado dolor, demasiada injusticia y demasiada rabia. Si el parlamento no puede poner fin a la barbarie, tendrán que ser las calles las que lo hagan. Ni una muerte más, ni una mujer menos por el terrorismo machista. Ningún país, puede considerarse democrático, mientras sus mujeres mueren por el simple hecho de ser mujeres.

No hace falta ser mujer para ser feminista, pero si resulta necesario que los hombres sean feministas, para que al fin las mujeres puedan llegar a ser libres. Este 8 de marzo, el feminismo tienen que volver a ser radical, sin miedo, sin ambages, sin pudor. Cuando te están matando, cuando las cadenas reprimen tu vida laboral, tu sexualidad, tu ocio, tu futuro…es hora de volver a reivindicar el papel de la mujer, es hora de una vez por todas, de librar la batalla más antigua de todas las revoluciones sociales.

“La construcción patriarcal de la diferencia entre la masculinidad y la feminidad es la diferencia política entre la libertad y el sometimiento”

Carole Pateman

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Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

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Justicia y poder, en tu casa o en la mía

Media hora ha bastado, para que Iñaki Urdangarin, se libre de momento de la cárcel. A la espera de lo que decida el supremo, el tribunal del caso Nóos, finalmente, ha hecho caso omiso de la petición del Fiscal Anticorrupción, que pretendía imponer al acusado, una libertad bajo fianza de 200.000 euros; y por ello, el yerno del rey, tan solo deberá cumplir, el requisito de comparecer una vez al mes, ante la autoridad judicial de Ginebra, en donde el que fuera Duque de Palma, tienen actualmente su vivienda. Eso sí, en caso de realizar un desplazamiento a la nieve, un acto público o alguna de las tareas a las que suele dedicar su tiempo el entorno de la casa real; siempre subvencionados por los españoles, Don Iñaki, tendría que comunicárselo al tribunal. Supongo que lo de las pulseras electrónicas en los tobillos, ademas de ser algo demasiado americano, podría restar glamour, en los actos propios de la alta sociedad.

Con esta decisión, la Audiencia de Palma, probablemente sin que esa sea su intención, rompe con el pacto de la transición. Un pacto que se ha roto, por la desfachatez continuada de la corona y la avaricia de un régimen político corrupto, amordazado por ese juego de poder y popularidad en el que se ha terminando convirtiendo, una democracia, únicamente reconocible durante escasas horas cada cuatro años.

Si bien la Fiscalía, pedía inicialmente, para el yerno del rey, una condena de 19,5 años de reclusión y Manos Limpias solicitaba una pena mayor de 26,5 años, por los delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, fraude, estafa, falsedad  y blanqueo de capitales. Finalmente, la pena de 6 años y 3 meses, a los que ha sido condenado Iñaki Urdangarin, lejos de ser vista como sentencia ridícula por los delitos cometidos, enseguida ha sido utilizada por sectores próximos a la corona, para crear un discurso que pretendía convencer a la opinión pública, de que la sentencia había sido ejemplarizante, pero que esta, no debía justificar el ingreso en prisión de un padre de familia, y no un padre de familia cualquiera, sino de una familia de cierta sangre azul (Sinceramente, desconozco como funciona la gama cromática cuando la realeza se mezcla con el populacho, especialmente, cuando la parte del populacho, termina siendo black).

Reconoce el tribunal en su sentencia, que Don Iñaki, utilizó su “privilegiado posicionamiento institucional, dada su proximidad con la Jefatura del Estado”, para ejercer “presión moral” e influir así, en la voluntad de las autoridades de Baleares, con el fin de conseguir contratos irregulares que le reportaron importantes beneficios económicos. Pero a continuación, creo que no en su mejor reflexión, argumenta la no imposición de prisión provisional, por el efecto disuasorio que ejerce una escolta policial; pagada por todos los españoles, y el arraigo familiar, social y laboral en territorio nacional del acusado. Todo ello, pese a las prisas mostradas por la infanta Cristina; su mujer, para no volver a pisar España una vez finalizase el proceso judicial. Cabe interpretar, para un observador no inmerso en los procesos judiciales, como el que aquí escribe, y atendiendo solo a la sentencia y a su desarrollo argumentativo, que la propia pertenencia de Iñaki Urdangarin a un entorno familiar estructurado y ciertamente privilegiado, supone un atenuante que juega a su favor, a la hora de evitar momentáneamente su ingreso en prisión, como sí sucede a diario con otros acusados del ámbito del delito menor, los llamados roba gallinas. Un entorno familiar, el de Don Iñaki, que le sirve a este, para evitar su entrada en prisión, al igual que previamente le sirvió para llevar a cabo sus fechorias financieras. Utilizando el peso que otorga la corona, ante políticos y empresarios, para lograr vaciar las arcas, que en muchas ocasiones, beben directamente de los impuestos de los ciudadanos.

Sentencias como las que nos ocupan, lejos de levantar sospechas, sobre si su procedimiento se ajusta a derecho o no, deberían ir más allá, sembrando en el ciudadano medio, una profunda desconfianza, hacía un sistema judicial y una justicia, dispar por naturaleza. Una justicia, heredera de un régimen del 78, nacido en una eterna crisis democrática, que todavía hoy, atenaza el desarrollo de una verdadera base social crítica, que permita el ejercicio de un modelo político, alejado del despotismo ilustrado disfrazado de democracia, al que actualmente asistimos; en una España, en donde la separación de poderes, se diluye cuando resulta necesario, y las presiones o directamente, las purgas entre los fiscales discolos,  funcionan como aviso a navegantes, cuando el poder se siente amenazado. La sentencia judicial, y la decisión de permitir al yerno del rey, conservar momentaneamente su libertar, puede ajustarse a la ley, pero lo hace a una ley creada por una clase privilegiada, para responder en último caso, a las necesidades de esa misma clase social. No deberíamos olvidar, que al igual que tantas otras instituciones en nuestro país, el sistema judicial imperante actualmente en España, es una herencia de las estructuras de poder franquistas. En su foro interno, nuestro sistema de justicia se torna ficticio, cuando pretende hacer un hecho, aquello de ser igual para todos los españoles. Es entonces, cuando descubrimos que como el derecho a la vivienda o al trabajo, tras tan grandilocuentes palabras, se esconde poco más que un enunciado  sugerente, pero meramente ornamental.

En un país en donde gente entra en prisión por robar una bicicleta; y no precisamente una Specialized Tricross por si alguien lo dudaba, por canciones, por obras de teatro, por manifestaciones, huelgas o por el simple hecho de pedir la independencia de lo que ellos consideran, como sus respectivas naciones. La sentencia, y el posterior trato a Iñaki Urdangarin, resulta especialmente denigrante, para una población en la que ahora reside, la responsabilidad de volver a llenar las calles o seguir aguantando el chaparrón. Si algo parece claro, a tenor de las reacciones que desde la derecha recibimos ante estas sentencias, y a los primeros meses de la nueva legislatura de Mariano Rajoy, es que si la población no reacciona, si no planta cara ante la desfachatez mostrada por un sistema que cada día se muestra más desenmascarado en sus obediencias, el caso Nóos, será tan solo el primero de una larga lista de sentencias con la que los corruptos, verán finalmente legitimados sus actos.

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 Autor: @SeijoDani

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¡La impunidad ha muerto¡ ¡Viva la República!

“El Rey es tan Jefe de Estado como soy yo. Sólo que yo he sido electo tres veces con 63 por ciento. Somos iguales, Jefes de Estado igual. Somos tan Jefes de Estado el indio Evo Morales como el rey Juan Carlos de Borbón y yo”

Hugo Chávez

Seguramente, poco podría imaginarse; en aquel verano de 2010, el fiscal Pedro Horrach, que entre la amalgama de documentos que recibía en su despacho, que en mayor o menor medida guardaban relación con el caso Palma Arena, se encontraban ocho folios, remitidos por la fundación  Illesport, que iban a destapar el mayor caso de corrupción de la monarquía española. El caso del Instituto Nóos, de Diego Torres, de Iñaki Urdangarin. Pero especialmente, un caso que terminaría, con toda una infanta de España, sentada en el banquillo de los acusados.

Un caso de adjudicaciones amañadas, de trabajos ficticios, precios desproporcionados y un desmedido ánimo de lucro, que llevaría a Don Iñaki y al que por aquel entonces era su socio Diego Torres, ha embolsarse cerca 4,5 millones de euros, por un trabajo, en el que el peso de la participación del yerno del rey, resultaba clave, para garantizar un flujo de dinero constante, cuya procedencia principal era la de las administraciones gobernadas por el Partido Popular. Nóos, supuso un entramado fraudulento, en el que los 18 acusados, terminaron sucumbiendo ante la tentación de asociarse con la imagen de la casa real, pese a las escandalosas irregularidades necesarias para ello.

El salto a la palestra del caso Nóos, supuso para la casa real española, encarar, la investigación y el posterior juicio, que terminaría por debilitar para siempre, esa imagen cándida y campechana de una monarquía, que en medio de una crisis sin precedentes para sus súbditos, se posicionaba claramente del lado de los que de una forma u otra, se habían aprovechado para su beneficio económico, de un sistema, del que la corona siempre se había congratulado de ayudar a crear. Con Aizoon SL bajo sospecha (Una sociedad compartida al 50% por Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina) la justicia, ponía en la picota, a una monarquía, aparentemente, vinculada a un caso de corrupción política, en el que el peso de la institución, había sido utilizado como si de una mera marca comercial más se tratase.

La investigación, logró demostrar, de manera clara, el funcionamiento del entramado de empresas y sociedades pantalla; que Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres, habían levantado, con el objetivo de hacer desaparecer para la Hacienda pública, el dinero fruto de la corrupción en sus actividades. Ante la imposibilidad de negar los claros indicios que apuntaban a Iñaki Urdangarin, no se tardo demasiado desde la casa real, en tomar la decisión de convertir, al yerno del rey, en la última barrera de defensa de la monarquía. Una estrategia, en la que se invirtieron numerosos recursos, y cuyo único objetivo, era el de intentar evitar  que la investigación, pudiese salpicar en mayor medida a la propia monarquía. No en vano, el caso Nóos, amenazaba en aquel momento, con afectar de manera directa a la hija del por aquel entonces rey de España. En un ambiente, en el que objetivo de todos los focos, se encontraba precisamente, en lograr demostrar, la posible implicación de la infanta Cristina, con los negocios de su marido. Algo, que a tenor de la sentencia final del caso, ha resultado; por un motivo o por otro, imposible para la acusación .

Con un sonoro murmullo político de fondo, y una fiscalía que en ocasiones ha bordeado una línea de actuación, más propia de la defensa de la infanta Cristina. La justicia, se ha mostrado incapaz, pese a los claros indicios, de demostrar la participación de Cristina de Borbón, como cooperadora necesaria en el delito fiscal cometido por su marido. Delito, que ha sido el único por el que doña Cristina, ha terminado sentada finalmente en el banquillo. No así, por los delitos de malversación, prevaricación o falsedades. Cabe recordar, que legalmente, la infanta, nunca ha tenido obligación alguna de denunciar a su marido, pese a que pudiese haber tenido conocimiento de las actividades ilícitas realizadas por el mismo. No cabría por tanto, pese al revuelo informativo, exigir responsabilidades en ese sentido, más allá de las que se le pudieran reclamar moral y socialmente a un miembro de la familia real que dice representar al conjunto de los españoles.

Parece obvio, a tenor del elevado tren de vida de la pareja, que Doña Cristina, sí debió de reconocer en su día a día, claros indicios de la extraña actividad económica de su marido. Del mismo modo, que la capacidad de la infanta para disponer de los fondos de Aizoon, en donde se depositaban los beneficios fraudulentos de don Iñaki, apuntan de una manera clara, a una cierta responsabilidad en toda la trama, por parte de la hermana del actual rey. Una responsabilidad, que los correos destapados por  Diego Torres, extienden a su vez a nuevos ámbitos de la corona, dejando entrever, un claro conocimiento por parte del entorno de casa real, acerca de las actividades de Iñaki Urdangarin. Conocimiento, que desmonta totalmente, la fachada de una monarquía sorprendida por los tejemanejes del que hasta aquel entonces parecía el yerno ideal. La figura de Carlos García Revenga, secretario de las infantas, supone sin duda, uno de los vínculos claros entre la casa real y don Iñaki Urdangarin. El propio rey emérito, se vería salpicado por los mensajes destapados por Diego Torres, en donde las conversaciones con Corinna Sayn-Wittgenstein; supuesta amante del don Juan Carlos, parecen apuntar de manera directa a la aparente participación del rey en los negocios de don Iñaki Urdangarín, al menos como la figura, que nunca impidió que su nombre, y la reputación de la corona, fuese puesta al servicio de todo el entramado corrupto.

Con la absolución de Cristina de Borbón y la condena a Iñaki Urdangarin a un total de 6 años y 3 meses, la monarquía se encuentra ante la necesidad de hacer del marido de la infanta, un caso ejemplarizante, que evite; si todavía resulta posible, la sensación de la existencia de un justicia de dos sensibilidades, y dos velocidades en España.

Más allá de las sentencias judiciales y las responsabilidades penales, el proceso del caso Nóos, ha terminado destapando una dura realidad, para todos aquellos, que hasta hoy, creían en el sentido de una monarquía al servicio de los españoles. Las presiones ejercidas, en el entorno judicial y mediático, con la clara intencionalidad de alejar en la medida de lo posible a la infanta de las responsabilidades judiciales, han evidenciado a una corona muy alejada de los modelos de transparencia que desde la población se han venido exigiendo, ante el hartazgo de una corrupción ya endémica en el país. La corona, ha terminado de mostrarse al pueblo, como una institución, incapaz de reconocer sus propios errores. Un ente independiente del devenir democrático de nuestro país, incapaz de acomodarse a los cambios sociales pertinentes, al encontrarse totalmente inmersa en la firme tarea de apuntalar su propia supervivencia. Quién sabe, si por inoperancia o por mera impotencia, ante los posibles escándalos que una lupa parlamentaria podría hacer saltar a la opinión pública. La actuación de la casa real, ha continuado en una línea aislacionista, intentando dirimir en un proceso interno de reprimendas reales, lo que debería haberse convertido, en una clara oportunidad, para demostrar que ni tan siquiera la corona debe escaparse al ejercicio de la justicia.

El caso Nóos, nos deja a una infanta, absuelta por su supuesta ignorancia personal y política, y a todo un cuñado del actual rey de España, condenado por corrupción. Todo ello, parece gestar una extraña sensación propia del inicio del fin de un ciclo. ¡La impunidad ha muerto¡ ¡Viva la República!

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Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

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Castillo de naipes

Si alguien dudaba del respaldo de las bases a Pablo Iglesias, Vistalegre II, ha servido para sacarlo de su error. Con el control de 37 de los 62 puestos del Consejo Ciudadano, y un mayoritario apoyo a su labor como Secretario General. El líder de la formación morada, pone fin a una crisis de legitimidad, quizás, demasiado artificial como para haber supuesto un verdadero reto a Iglesias y a su equipo. Las bases han hablado, y lo han hecho, para demostrar una vez más, que si algo no gusta en Podemos, son las injerencias de quienes no consideran los suyos. Se equivocó Iñigo Errejón en las formas y en los tiempos, pero especialmente, se equivocó, el hasta ahora número dos de Podemos, en los apoyos que sumaba, a la hora de respaldar su candidatura para arrebatar la hegemonía estratégica a Iglesias, en una pugna, que poco o nada ha tenido que ver, con el debate de futuro que precisa la formación del cambio. Una lucha, que se ha acercado más, al esperpento típico de la izquierda patria de toda la vida.

El apoyo de los grandes medios de comunicación, y la clara preferencia por su candidatura de la derecha de nuestro país, facilitó la creación de un ambiente de decadencia ficticia en torno al liderazgo de Iglesias, que si bien en el equipo de Iñigo Errejón, lo identificaron como el momento oportuno para plantear un pulso, que ya se venía gestando desde lo sucedido en Madrid, el tiempo, lo ha revelado, como un claro error estratégico en la candidatura del número dos de Podemos. Vistalegre, no era el momento, ni el lugar, para un debate entre bandos. Desde un principio, se apuntó desde la candidatura de Errejón al entorno de Pablo Iglesias como una horda de peligrosos radicales, dispuestos a convertir la asamblea ciudadana, en una checa, donde él y los suyos serían apartados de los órganos de decisión de Podemos. Olvidaban, que ese poder, residía tan solo en los más de 155.000 inscritos que votaron en Vistalegre II, y que finalmente, apostaron por hacer de su alarmista discurso de candidatura, una realidad.

Errejón apostó por el discurso del miedo, el de la izquierda moderada frente al radicalismo. Un discurso que quiso sonar a transversalidad, pero que quizás, ha terminado sonando demasiado a capitulación, a fin de ciclo del movimiento que comenzaba con el 15M. En una candidatura que llevaba por nombre “Recuperar la ilusión” el discurso y los asesores de Iñigo Errejón, han estado siempre más próximos a una postura que permitiese un futuro pacto de gobierno con el PSOE, que a crear una verdadera alternativa política para el votante desencantado de izquierda.

La centralidad en el discurso de los errejonistas del pacto con otras formaciones; en donde el mismo PSOE que había entregado el gobierno a Rajoy, parecía jugar un papel clave, las acusaciones de sus afines comparando a iglesias con  Franco o Sadam Husein o la puesta en cuestión  del pacto con Izquierda Unida, se pueden considerar, los grandes errores de un Iñigo Errejón, que si bien puede acertar con el discurso de la transversalidad, se equivoca en el sentido del mismo. La transversalidad vital para la formación de Pablo Iglesias, ha sido siempre la que se dibuja entre la calle y las instituciones.

Vistalegre II, ha comenzado a definir lo que Podemos quiere ser. Un partido con identidad propia, capaz de sobreponerse a las presiones externas, y en donde los cantos de sirena de posibles pactos con formaciones de la izquierda más aburguesada como el PSOE, no tienen cabida en sus debates internos. Podemos, debe aspirar a crear un nuevo marco teórico propio de su visión de la sociedad. Una línea ideológica y un discurso, capaces de crear un espacio vital propio entre el electorado, que suplante su actual estrategia de adaptar sus postulados a espacios electorales ya saturados e inestables. Por delante, la difícil tarea de lograr integrar la concepción de los errejonistas, en una distribución de poder, que todo parece indicar no les va a resultar favorable. Resultaría chocante, que el defensor intelectual de la transversalidad, se mostrase incapaz de acomodar su visión política a la formación a la cual actualmente todavía pertenece. Aunque cabe recordar, que el juego de estrategia, que sin duda se dibuja en el futuro inmediato de Podemos, es un juego de varios jugadores.

Pablistas, Errejonitas y también una Izquierda Anticapitalista, capaz de mantener la cordura y la estabilidad, en los momentos más duros del conflicto, comienzan a dibujar desde la pasada semana, un Podemos diferente. Un Podemos, en el que ya nadie duda, su cabeza visible: será Pablo Iglesias.

castillo-dennapies

Autor: @SeijoDani

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Yo, un inmigrante

6 de febrero de 2014

Hay pocas cosas tan ciertas, como que no existe forma de poner barreras al dolor y a la miseria. Ni las vallas y sus hombres armados, ni la sangre, ni los muertos, podrán detener a quién no conoce más esperanza, que la que su propia desesperación, dibuja al otro lado de una frontera, que no significa nada. Aquella mañana, cerca de 200 personas, se agolpaban en los montes marroquíes cercanos a la frontera española del Tarajal, cansados, pese a las jornadas dedicadas a recuperar el aliento, tras un viaje a través de un continente como el africano. Los nervios, el miedo y la ilusión debían agolparse en sus corazones, haciéndolos latir de una forma que quienes nunca hemos estado inmersos en un lucha semejante, me temo, jamás seremos capaces de comprender, pese a nuestros esfuerzos por intentarlo. Los últimos rezos antes de encarar el final del camino, las llamadas a casa y los preparativos necesarios pese a las muy escasas pertenencias, debían de mezclarse en el ambiente, junto a las valiosas palabras de los compañeros que ya habían intentado, antes, cruzar la frontera para aferrarse a un sueño europeo, que sabían no los esperaba con los brazos abiertos. En ese momento, los consejos para evitar a la policía marroquí, a la que ya estaban acostumbrados a temer por las continuas redadas a la caza del emigrante, y las señales con los puntos de acceso a la parte española de la frontera, debieron de suponer las últimas palabras que se dijeron, justo antes de los deseos de buena suerte y los planes a realizar nada más cruzar al otro lado.

Pronto, uno de los equipos de vigilancia, salpicados a lo largo de la valla de Ceuta, detectó a los cerca de 200 inmigrantes, y los preparativos de quienes dicen defender la frontera, comenzaron a activarse. Las fuerzas marroquíes, no dudaron ni por un instante en rechazar a golpes a los emigrantes. Los palos, se reafirmaron como política oficial al otro lado de la valla, fruto de la desidia del país africano por los derechos humanos, en total consonancia con lo que de él esperan sus socios europeos. El caos comenzó a desatarse entre los emigrantes, nadie esperaba que alcanzar su sueño fuese a ser sencillo, y no existía la oportunidad de retroceder, cualquier paso en falso podía significar una breve estancia en las dependencias policiales marroquíes y una larga travesía por el desierto, camino a ninguna parte. Un grupo numeroso se dirigió en ese momento hacia el espigón que separa España de Marruecos, en un punto que en buenas condiciones, se podría cruzar a pie, no era el caso. La tensión fruto de la represión en territorio marroquí y la fragilidad de un sueño tan cercano, pero inalcanzable para sus exiguas fuerzas en ese momento, hizo que los emigrantes comenzasen a agolparse en un espacio cada vez más reducido. Aumentan los nervios y la cosa no iba a mejorar. Pronto, comenzaron a llegar los agentes de la policía española a la punta del espigón, y sin motivo aparente, comenzaron también los disparos de material antidisturbios, ante lo que cualquiera en sus cabales, identificaría inmediatamente, como una emergencia humanitaria. El pánico hace acto de presencia, los botes de humo y las pelotas de goma, se suman al apelotonamiento de los inmigrantes para convertir la situación en una polvorín, que finalmente, terminaría estallando. Policía marroquí y española, parecen trabajar coordinados, pero inexplicablemente, la ayuda nunca llegará a los inmigrantes, que por aquel entonces, ya se empujan y caen al agua, fruto del pánico.

La línea que separa el continente africano de la “civilizada” Europa, parece desvanecerse ante los pasos de las botas militares y la trayectoria del material policial. Ni Salvamento Marítimo, ni Cruz Roja, habían sido requeridos en la actuación. Ese día, un total de 15 personas pierden la vida en la frontera; en unas aguas, las del Mediterráneo, que no discriminan entre nacionalidades a la hora de cobrarse su pago por la codicia humana. 5000 muertos solo en 2016, son la cara más desagradable, de un mar que baña las costas de realidades tan diferentes, de orillas tan lejanas en un mismo mundo. Las devoluciones en caliente de aquel día, derribaban la legalidad y la frontera, como excusa ante lo que solo debería pertenecer al ámbito de la humanidad. Nadie actuó para salvar a los emigrantes. Fueron tratados como el enemigo en una guerra ideológica, en donde la emigración, es vista por un sector de nuestra sociedad, como un mal que hay que detener, pese a que en el camino, se agolpen un sin fin de irregularidades.

Desconozco, la responsabilidad exacta de los agentes que aquel día actuaron en defensa; supuestamente, de la frontera de un país que nos pertenece a todos. No soy consciente de la existencia de un protocolo o una línea de actuación que permita el uso de material antidisturbios, ante lo que a todas luces parece una situación más propicia para el equipo sanitario y los chalecos salvavidas. No voy a hablar aquí de culpables o inhumanidad, ya que la justicia no me lo permite, también en eso, los españoles jugamos con una fina línea que coarta nuestra libertad, que dibuja nuestra frontera. Aquel día, 15 personas murieron intentando alcanzar un país que es el nuestro, personas que se aferraron a la vida, que escaparon de situaciones de miseria y guerra, para llegar a un territorio, que muchos de los que dicen amar su bandera, maltratan y desprecian en nuestro nombre. No voy a entrar, en la actuación posterior de Fernández de Mesa, Martínez Vazquez o Fernandez Díaz…la mentira y las manipulaciones tienen un recorrido corto, pese a los premios y gratificaciones que en este país pueden recibir quienes de tal modo actúan.

Los muertos de la tragedia del Tarajal, fueron enterrados de manera rápida y anónima, Los homenajes y las lágrimas se producían muy lejos de la frontera, en los hogares de las familias que un día vieron partir a quienes eran sus hermanos, sus hijos o sus padres. Para Occidente, aquellos cuerpos no eran más que otro número en una tumba sin nombre, un intento de asalto repelido ante la amenaza de una emigración descontrolada, un relato político, una muestra de nuestra decadencia y un símbolo de amenazas mayores ¿Hasta cuando va a seguir soportando el mundo nuestra prepotencia e inhumanidad? 

En octubre de 2015, la jueza María del Carmen Serván archivó la causa, según su punto de vista, no existían pruebas suficientes para asegurar que la actuación de la Guardia Civil hubiera contribuido a la muerte de estas personas. Los testimonios de los testigos no identificados, los inmigrantes, no eran considerados válidos, y en palabras de la propia jueza “Los inmigrantes asumieron el riesgo de entrar ilegalmente en territorio español por el mar a nado, en avalancha, aprovechando la noche,  vistiendo gran cantidad de ropa y haciendo caso omiso a las actuaciones disuasorias tanto de las fuerzas marroquíes como de la Guardia Civil”

Ciertamente, los inmigrantes, asumieron el riesgo de un “viaje” que puede llegar a atravesar ocho países, desiertos, zonas de guerra y todo ello en manos de mafias de dudosa fiabilidad y de un desmesurado amor por el dinero, así como de un comprobado desprecio por las vidas que en ellos se depositan. Un riesgo muy diferente al de esos turistas que cada año rescatamos de sus viajes de aventuras o el de un escursionista o un deportista, que desoyendo las advertencias de las autoridades, decide continuar su camino sin importarle el evidente peligro. Los 15 muertos en aquella intervención en la frontera, decidieron entre la muerte lenta, y la miseria o el peligro de una ruta, que no admite lugar para los formalismos y los trámites legales que en realidad, suponen poco más que un espejismo en el caso de la emigración africana a España.

La tragedia del Tarajal es la tragedia de la emigración, de los muertos, de sus familias, de la desigualdad y la pobreza, pero también la tragedia de un país que en aquel día se definió ante el mundo como una supuesta democracia más preocupada y volcada en la defensa de sus fronteras que en la de los seres humanos. Una tragedia para un país y un sistema que es el nuestro. Como un ciudadano más, hoy me sumo al grito del dolor de las familias que aquel día perdieron a los suyos y a su aliento, un aliento que todavía hoy, continua pidiendo justicia.

tarajall

Autor: @SeijoDani

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Franco ha muerto, sus cachorros caminan

España, un país con cuatro décadas de dictadura fascista a sus espaldas. Un país olvidadizo, de silencios tensos y amenazas todavía latentes. Un país, en el que muy al contrario que en la mayor parte de las experiencias de gobierno de la ultraderecha en Europa, el dictador y con él su estructura social y de poder, nunca terminaron de marcharse, sino que tan solo se adaptaron a una nueva realidad, a nuevos tiempos. Tiempos en donde el miedo y la violencia, se antojaban menos útiles cuando se ejercían directamente desde el traje militar y en las instituciones. El fascismo español y el propio Franco, se libraron de los pelotones de ejecución, del exilio o la condena internacional, sin que nunca se llegase a pedir perdón por lo crímenes cometidos. La guerra fría, el dólar  y un turismo que poco o nada quiso saber del pasado de nuestro país, renovaron la cara a quienes algún día, también aquí, ensalzaron los peores demonios del ser humano, pese a no llevar, habitualmente, esvásticas en sus pecheras.

La muerte de Franco, supuso el punto y final a la última experiencia de gobierno de la ultraderecha en Europa. Con la muerte del dictador, los que habían aprovechado la mancha de sangre en sus manos y el reino del terror impuesto en dependencias policiales, renegaron de su pasado y convicciones fascistas, en busca de mayores oportunidades en una transición a la democracia, perfectamente orquestada y ejecutada desde las más altas esferas del propio franquismo. No resulto complicado para las grandes familias del fascismo español, el cambio de chaqueta y de convicciones. Muerto el dictador, la idolatría de la burguesía española, encontró en la democracia capitalista y en las oportunidades de negocio que esta ofrecía, el perfecto substituto a un sistema, ya por aquel entonces, profundamente anacrónico como para plantearse pagar un precio por su defensa. Fueron las clases trabajadoras españolas, y especialmente aquellos con un sentimiento de marcada pertenencia al régimen, los que mayor impacto sufrieron con un cambio, considerado por muchos como una traición. Mientras que gran parte de los españoles despertaban de una larga y cruel pesadilla, los pequeños cachorros del fascismo español, se sumían en una decadencia de la que ni todo su odio, sería capaz de rescatarlos. Partidos como Alianza Nacional 18 de Julio o Falange Española de las JONS, que pretendían mantener viva la herencia del dictador, se vieron relegados a la insignificancia en una lucha parlamentaria, en donde la Alianza Popular de Manuel Fraga, plagada de ex jerarcas franquistas, enseguida logro arrebatarles el dominio electoral del franquismo.

Desde Alianza Popular hasta su reconversión en el Partido Popular, el partido hegemónico de la derecha española, ha sabido canalizar hasta el día de hoy, un voto  de marcada ideología ultraderechista, en el seno de un supuesto partido conservador de centroderecha; y lo ha conseguido, con un juego de equilibrios, extremadamente complicado de mantener en muchas ocasiones, en el que la herencia del franquismo, es enaltecida y soslayada a partes iguales. Conscientes de peso relativo de sus sectores más radicales en su balance electoral, desde el Partido Popular, se ha evitado siempre que ha sido posible, hacer una condena en firme del golpe de estado y la posterior dictadura franquista. La exaltación del franquismo, la memoria histórica o las políticas de emigración, han recordado en numerosas ocasiones, el cordón umbilical que hasta hace no demasiado tiempo, unía a muchos de los dirigentes y votantes de la derecha española, con la dictadura. Un sector del Partido Popular, caracterizado por un fanatismo tímido, que dentro de sus electorado, comparten una amplia tipología de prejuicios con sectores de la ultraderecha más radical, pero que se obligan a actuar de manera “igualitaria” o “cívica” por temor a la posible sanción legal o social, que dar rienda suelta a su verdadero planteamiento ideológico, podría suponerles.

La Crisis financiera de 2008, unida al socavamiento de los valores proletarios fruto de la posmodernización, han hecho que la derecha burguesa que hasta ahora había concentrado la mayor parte del voto ultra español, comience a resentirse, fruto del hedor a parasitismo y corrupción, que emanan los partidos políticos y a la sensación de desprotección que muchos ciudadanos comienzan a sufrir, debido a las políticas de recortes y austeridad implementadas desde Europa y aplicadas con total diligencia por el parlamentarismo español. Los jóvenes cachorros de la ultraderecha de nuestro país, más acostumbrados al calor de las cacerías en los estadios de fútbol que a la sierra madrileña, actúan de una forma más directa y violenta que el fanatismo tímido de la derecha española. El odio al diferente y la ideología fascista, lleva a muchos de los jóvenes Ultras a buscar inspiración en movimientos con una clara tendencia a la violencia. Movimientos como HamerSkin, Blood & Honour o Volksfront, suponen una nueva amenaza para el resurgir de la ultraderecha en un país demasiado acostumbrado a su intimidación. La clase media europea, supone el nuevo caldo de cultivo, para todo tipo de extremismos, radicales “islámicos” o nacionalsocialistas, encuentran en el sentimiento de desarraigo de los jóvenes europeos, un caladero perfecto para reforzar sus filas con el odio de quienes carecen de un sentimiento de pertenencia, más allá del que les pueda proporcionar el poder de su consumo.

Si bien el propio anacronismo de la existencia del fascismo en las democracias europeas, ha logrado hasta el momento contener el atractivo de la ultraderecha para la mayor parte del electorado, experiencias como CasaPound en Italia, Amanecer Dorado en Grecia o el Frente Nacional francés, han demostrado que una nueva ultraderecha, con un rostro de cara el público más amable y preocupado por la situación de clase obrera, puede lograr crecer en una política desprestigiada y enfangada en el cinismo y el populismo mal entendido, en donde los ultras encuentran el caladero perfecto para lanzar su mensaje de odio al diferente. La nueva ultraderecha española, cimenta desde los municipios una base social que pretende acrecentarse al calor de la crisis económica y la desigualdad social. Partidos como E2000 o Democracia Nacional, llevan a las instituciones, el mismo mensaje de odio y violencia que provoca en las calles, más de 4000 agresiones cada año. 

Organizaciones como Hogar Social Madrid, de marcado carácter fascista, reconocen abiertamente el cambio de paradigmas en la ultraderecha española. La defensa de los más desfavorecidos, siempre y cuando sean patrios,  y la ocupación de espacios simbólicos hasta ahora propios de la izquierda, son la nueva táctica de los fascistas españoles, para recabar mayor repercusión social. El Partido Popular y la derecha tradicional española, son para ellos un enemigo más en la búsqueda del poder político, como quedó de manifiesto en la celebración de la última victoria electoral de los de Mariano Rajoy. Hogar social Madrid, parece pretender unificar la hasta ahora fragmentada y enfrentada ultraderecha española. Si bien, las resistencias de ciertos sectores al liderazgo de Melisa Domínguez, resultan todavía patentes en foros en donde se ataca sin piedad su origen y sexo, como factores que la inhabilitan para ejercer dicho liderazgo, algo a lo que la joven estudiante de antropología social y cultural, parece permanecer ajena, apoyándose para ello, en su envenenada dialéctica y en los dorados minutos que los mass media españoles, parecen de manera extraña empeñados en regalarle.

Haría mal la sociedad y las instituciones españolas, en minusvalorar la amenaza de una alternativa unificada de la ultraderecha en nuestro país. No debemos olvidar, que la mayoría de la derecha española, se integro en la democracia con el anhelo de mantener la paz y seguridad que en su fuero interno, todavía justifican el alzamiento de 1936 y la posterior dictadura franquista. Por ese mismo motivo, la violencia propia de movimientos ultraderechistas de carácter Skin Head o neonazi, se ha encontrado hasta el momento, con serias dificultades a la hora de lograr un soporte electoral firme. Queda por ver si una hipotética alternativa más adaptada a la nueva realidad de la ultraderecha europea, cimentada en la islamofobia y el rechazo frontal a la emigración, podrá ocupar su espacio, en un país en donde la derecha nunca ha renunciado definitivamente al recurso de la violencia, y en donde cada día, la derecha obrera, muestra más desencanto con una democracia a la que culpa de la acuciante perdida de valores y de poder adquisitivo de las clases medias y bajas.

Lucrecia Pérez, Hassan Al Yahami, Guillem Agulló, David Furones, Aitor Zabaleta, Carlos Palomino…nombres que ya no están entre nosotros, y que deben prevenirnos y hacer más presente que nunca, la verdadera cara de la ultraderecha española.

ultraespain

Autor: @SeijoDani

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Violaciones, el miedo de ser mujer

Un bar a altas horas de la madrugada, una calle vacía, un parking, el camino de la feria a casa, el portal de tu edificio, la ruta por la que sales a correr, unas fiestas patronales…sitios aparentemente inofensivos para un hombre, pero que sin embargo, pueden esconder una autentica pesadilla, para una mujer. Doy por hecho, que a estas alturas del artículo, no serán pocos (y pocas) los que comiencen a pensar que exagero, que peco de alarmista o peor aún: que pertenezco a eso a lo que, quienes pretenden ocultar su machismo, en tiempos no tan propicios para hacer bandera del mismo, denominan feminazis. Ni una cosa, ni la otra en realidad. En siete años, se han producido en España, 9.040 casos de violación, tres al día, uno cada 8 horas. 9.040 casos, que suponen tan solo la punta del iceberg, en un país, en donde tan solo una de cada seis violaciones llegan a denunciarse. 9.040 casos de mujeres que tras sufrir en sus carnes la máxima expresión de violencia machista, perdieron el miedo a que su testimonio fuese puesto en duda, a las preguntas encaminadas a demostrar su inocencia ante la agresión, a una justicia lenta e ineficaz en gran parte de las ocasiones, al que dirán, a la sumisión. Sumisión ante un sistema injusto, que las educa para evitar la violación, para no provocarla, pero que sin embargo, carece de mecanismos en su sistema educativo, para enseñar a sus hombres a no violar, a no creerse con ningún derecho especial  sobre la libertad sexual de las mujeres, por el simple hecho de su sexo. Una sociedad enferma, cobarde, solo así se puede denominar a quién  prefiere normalizar el miedo continuo de la víctima, que educar al agresor.

Vivimos en una sociedad con cierta Cultura de la violación, una sociedad dispuesta a desconfiar del testimonio de la víctima o incluso capaz de justificar o considerar menos grave, una violación cuando el alcohol o el “tonteo” previo, forman parte de la agresión. Una sociedad machista, en donde la ropa de la víctima sigue siendo un factor a tener en cuenta, y en donde el pasado sexual o el momento de pronunciar la palabra “No” pueden suponer un nuevo castigo para las mujeres víctimas de una violación. Factores de por si inaceptables, que llegan a formar parte de la instrucción judicial o el relato periodístico, muchas veces más propio de épocas que creíamos ya pasadas. Una sociedad, que pese a carecer en su Derecho Penal, de la figura de la provocación ante la violación, sí tiende, inexplicablemente a condenarla socialmente, pese a su inexistencia.

Es en el contexto de una sociedad profundamente patriarcal, en el que las violaciones por medio de la llamada “sumisión química” han aumentado preocupantemente, en torno al 30% en los últimos años. Bastan unos gramos de alguna substancia tóxica de relativamente fácil acceso, en la copa de una mujer, para lograr doblegar su voluntad. Desorientación, mareos, perdida de la conciencia…los últimos indicios previos a una violación, que hasta hace relativamente poco, en la mayor parte de las ocasiones, era puesta en duda, incluso por las autoridades. La sumisión química, es un paso más en la violencia ejercida por una sociedad extremadamente patriarcal sobre las mujeres. Un mecanismo de coacción, que condiciona su comportamiento diario, que les impone el miedo en su día a día, ante situaciones por las que un hombre no debe sentir preocupación. Existe una clara discriminación hacia la mujer, en un estado en el que parte de sus ciudadanos, no pueden poseer la misma percepción de seguridad que el resto, por la única razón de su sexo.

Desde 2010, y según el artículo 181 del código penal, las penas para quienes sin violencia o intimidación, atente contra la libertad de otra persona, se limitan a de uno a tres años de prisión, sin que se considere un agravante el uso de sedantes u otras substancias químicas. Un dictamen muy alejado de la perspectiva de Naciones Unidas, que por su parte, si reclama a los diferentes estados, introducir en sus legislaciones, circunstancias agravantes en los caos en los que las sustancias psicoactivas, sean administradas con la intención de cometer una agresión sexual. Un planteamiento de por si conservador, para un estado como el español, en donde cada 8 horas, una mujer es agredida sexualmente ¿Se imaginan por un momento algún otro colectivo soportando una agresión de tal magnitud sin utilizar la palabra terrorismo o genocidio? Realmente, se me hace complicado.

Todavía, no existen grandes debates en el parlamento acerca de la libertad sexual de las mujeres, ni se estudian en las aulas los nombres de las víctimas, y ni tan siquiera, se les enseña a los alumnos y alumnas la importancia de la igualdad de género. No se busca desde los partidos, el voto de las potenciales víctimas, no se hace, porque se les ha educado en el secretismo, en el silencio complice. Preferimos seguir hablando de feminismo radical o riéndole las gracias a quién de menospreciar a las víctimas de cualquier otro tipo de terrorismo, estaría entre rejas. El feminismo, no condena a los hombres por su sexo, sino por la indiferencia y el manto de protección que en la construcción de su género, muchos hombres, han propiciado al machismo. Es nuestra responsabilidad desmontar esa protección, es nuestro deber, ponerle fin al miedo que la mujer siente, por el simple hecho de serlo.

“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”

Frida Kahlo.

violacion

Autor: @SeijoDani

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