Franco ha muerto, sus cachorros caminan

España, un país con cuatro décadas de dictadura fascista a sus espaldas. Un país olvidadizo, de silencios tensos y amenazas todavía latentes. Un país, en el que muy al contrario que en la mayor parte de las experiencias de gobierno de la ultraderecha en Europa, el dictador y con él su estructura social y de poder, nunca terminaron de marcharse, sino que tan solo se adaptaron a una nueva realidad, a nuevos tiempos. Tiempos en donde el miedo y la violencia, se antojaban menos útiles cuando se ejercían directamente desde el traje militar y en las instituciones. El fascismo español y el propio Franco, se libraron de los pelotones de ejecución, del exilio o la condena internacional, sin que nunca se llegase a pedir perdón por lo crímenes cometidos. La guerra fría, el dólar  y un turismo que poco o nada quiso saber del pasado de nuestro país, renovaron la cara a quienes algún día, también aquí, ensalzaron los peores demonios del ser humano, pese a no llevar, habitualmente, esvásticas en sus pecheras.

La muerte de Franco, supuso el punto y final a la última experiencia de gobierno de la ultraderecha en Europa. Con la muerte del dictador, los que habían aprovechado la mancha de sangre en sus manos y el reino del terror impuesto en dependencias policiales, renegaron de su pasado y convicciones fascistas, en busca de mayores oportunidades en una transición a la democracia, perfectamente orquestada y ejecutada desde las más altas esferas del propio franquismo. No resulto complicado para las grandes familias del fascismo español, el cambio de chaqueta y de convicciones. Muerto el dictador, la idolatría de la burguesía española, encontró en la democracia capitalista y en las oportunidades de negocio que esta ofrecía, el perfecto substituto a un sistema, ya por aquel entonces, profundamente anacrónico como para plantearse pagar un precio por su defensa. Fueron las clases trabajadoras españolas, y especialmente aquellos con un sentimiento de marcada pertenencia al régimen, los que mayor impacto sufrieron con un cambio, considerado por muchos como una traición. Mientras que gran parte de los españoles despertaban de una larga y cruel pesadilla, los pequeños cachorros del fascismo español, se sumían en una decadencia de la que ni todo su odio, sería capaz de rescatarlos. Partidos como Alianza Nacional 18 de Julio o Falange Española de las JONS, que pretendían mantener viva la herencia del dictador, se vieron relegados a la insignificancia en una lucha parlamentaria, en donde la Alianza Popular de Manuel Fraga, plagada de ex jerarcas franquistas, enseguida logro arrebatarles el dominio electoral del franquismo.

Desde Alianza Popular hasta su reconversión en el Partido Popular, el partido hegemónico de la derecha española, ha sabido canalizar hasta el día de hoy, un voto  de marcada ideología ultraderechista, en el seno de un supuesto partido conservador de centroderecha; y lo ha conseguido, con un juego de equilibrios, extremadamente complicado de mantener en muchas ocasiones, en el que la herencia del franquismo, es enaltecida y soslayada a partes iguales. Conscientes de peso relativo de sus sectores más radicales en su balance electoral, desde el Partido Popular, se ha evitado siempre que ha sido posible, hacer una condena en firme del golpe de estado y la posterior dictadura franquista. La exaltación del franquismo, la memoria histórica o las políticas de emigración, han recordado en numerosas ocasiones, el cordón umbilical que hasta hace no demasiado tiempo, unía a muchos de los dirigentes y votantes de la derecha española, con la dictadura. Un sector del Partido Popular, caracterizado por un fanatismo tímido, que dentro de sus electorado, comparten una amplia tipología de prejuicios con sectores de la ultraderecha más radical, pero que se obligan a actuar de manera “igualitaria” o “cívica” por temor a la posible sanción legal o social, que dar rienda suelta a su verdadero planteamiento ideológico, podría suponerles.

La Crisis financiera de 2008, unida al socavamiento de los valores proletarios fruto de la posmodernización, han hecho que la derecha burguesa que hasta ahora había concentrado la mayor parte del voto ultra español, comience a resentirse, fruto del hedor a parasitismo y corrupción, que emanan los partidos políticos y a la sensación de desprotección que muchos ciudadanos comienzan a sufrir, debido a las políticas de recortes y austeridad implementadas desde Europa y aplicadas con total diligencia por el parlamentarismo español. Los jóvenes cachorros de la ultraderecha de nuestro país, más acostumbrados al calor de las cacerías en los estadios de fútbol que a la sierra madrileña, actúan de una forma más directa y violenta que el fanatismo tímido de la derecha española. El odio al diferente y la ideología fascista, lleva a muchos de los jóvenes Ultras a buscar inspiración en movimientos con una clara tendencia a la violencia. Movimientos como HamerSkin, Blood & Honour o Volksfront, suponen una nueva amenaza para el resurgir de la ultraderecha en un país demasiado acostumbrado a su intimidación. La clase media europea, supone el nuevo caldo de cultivo, para todo tipo de extremismos, radicales “islámicos” o nacionalsocialistas, encuentran en el sentimiento de desarraigo de los jóvenes europeos, un caladero perfecto para reforzar sus filas con el odio de quienes carecen de un sentimiento de pertenencia, más allá del que les pueda proporcionar el poder de su consumo.

Si bien el propio anacronismo de la existencia del fascismo en las democracias europeas, ha logrado hasta el momento contener el atractivo de la ultraderecha para la mayor parte del electorado, experiencias como CasaPound en Italia, Amanecer Dorado en Grecia o el Frente Nacional francés, han demostrado que una nueva ultraderecha, con un rostro de cara el público más amable y preocupado por la situación de clase obrera, puede lograr crecer en una política desprestigiada y enfangada en el cinismo y el populismo mal entendido, en donde los ultras encuentran el caladero perfecto para lanzar su mensaje de odio al diferente. La nueva ultraderecha española, cimenta desde los municipios una base social que pretende acrecentarse al calor de la crisis económica y la desigualdad social. Partidos como E2000 o Democracia Nacional, llevan a las instituciones, el mismo mensaje de odio y violencia que provoca en las calles, más de 4000 agresiones cada año. 

Organizaciones como Hogar Social Madrid, de marcado carácter fascista, reconocen abiertamente el cambio de paradigmas en la ultraderecha española. La defensa de los más desfavorecidos, siempre y cuando sean patrios,  y la ocupación de espacios simbólicos hasta ahora propios de la izquierda, son la nueva táctica de los fascistas españoles, para recabar mayor repercusión social. El Partido Popular y la derecha tradicional española, son para ellos un enemigo más en la búsqueda del poder político, como quedó de manifiesto en la celebración de la última victoria electoral de los de Mariano Rajoy. Hogar social Madrid, parece pretender unificar la hasta ahora fragmentada y enfrentada ultraderecha española. Si bien, las resistencias de ciertos sectores al liderazgo de Melisa Domínguez, resultan todavía patentes en foros en donde se ataca sin piedad su origen y sexo, como factores que la inhabilitan para ejercer dicho liderazgo, algo a lo que la joven estudiante de antropología social y cultural, parece permanecer ajena, apoyándose para ello, en su envenenada dialéctica y en los dorados minutos que los mass media españoles, parecen de manera extraña empeñados en regalarle.

Haría mal la sociedad y las instituciones españolas, en minusvalorar la amenaza de una alternativa unificada de la ultraderecha en nuestro país. No debemos olvidar, que la mayoría de la derecha española, se integro en la democracia con el anhelo de mantener la paz y seguridad que en su fuero interno, todavía justifican el alzamiento de 1936 y la posterior dictadura franquista. Por ese mismo motivo, la violencia propia de movimientos ultraderechistas de carácter Skin Head o neonazi, se ha encontrado hasta el momento, con serias dificultades a la hora de lograr un soporte electoral firme. Queda por ver si una hipotética alternativa más adaptada a la nueva realidad de la ultraderecha europea, cimentada en la islamofobia y el rechazo frontal a la emigración, podrá ocupar su espacio, en un país en donde la derecha nunca ha renunciado definitivamente al recurso de la violencia, y en donde cada día, la derecha obrera, muestra más desencanto con una democracia a la que culpa de la acuciante perdida de valores y de poder adquisitivo de las clases medias y bajas.

Lucrecia Pérez, Hassan Al Yahami, Guillem Agulló, David Furones, Aitor Zabaleta, Carlos Palomino…nombres que ya no están entre nosotros, y que deben prevenirnos y hacer más presente que nunca, la verdadera cara de la ultraderecha española.

ultraespain

Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

Contra Franco vivíamos mejor

Cuarenta y un años de la muerte del dictador. Cuarenta y un años de concentraciones y homenajes a su memoria en la plaza de Oriente, cuarenta y un años de olvido y desmemoria. El 20 de noviembre de 1975, España despedía a Franco, a la lucha antifranquista, pero no al Franquismo. Murió el dictador en su cama; con la seguridad de quién falto de descendencia política real, en un occidente en donde las armas ya no podían subyugar a los pueblos, encontró una vía para la continuidad de su legado en la sangre real, en la desmemoria y en la amenaza del ruido de los sables, y el miedo que estos provocaban en una sociedad demasiado acostumbrada al castigo por pensar diferente.

Tan solo viendo en la propia democracia, en la monarquía y en la figura del rey en sí misma, una herencia del caudillo, podremos dar explicación a realidades tan execrables como las que todavía hoy, llenan nuestro callejero con los nombres de figuras como las del General Yagüe, el doctor Vallejo-Najera o el Conde de Mayalde. Nombres escritos en oro en por quienes se encargaron de realizar una transición de vencedores y vencidos, quienes solo tras la muerte de su general, se aventuraron a firmar la paz por Dios, por España y por el Rey. A la dualidad por la que años atrás, justificaron la guerra y el asesinato de sus hermanos y hermanas, se la añadía ahora la guía espiritual de la monarquía como un substituto chirriante para muchos, pero absolutamente necesario, para garantizar el inmovilismo fundamental. 

Comprendieron pronto los poderes fácticos del estado, representados en la banca, los empresarios y terratenientes, la jerarquía católica y judicial, los mandos del ejército y todos aquellos que seguían sustentando la sociedad civil después del fallecimiento del dictador, que el franquismo, no debería morir con el caudillo.

Y llegó el momento del gran cuento, un cuento en donde se nos mostró a un rey impuesto por un tirano, como a un garante de la democracia, en donde la pluralidad de partidos, nació con la amenaza e imposición del modelo de estado y en donde 114.000 desaparecidos en nuestras cunetas y en nuestros campos, fueron olvidados en el que supuso su último sacrificio para dotar a sus hijos y nietos de aquello por lo que siempre lucharon, la libertad. 

Un cuento, supuestamente sin buenos o malos, pero con vencedores y vencidos. En donde las desmemoria institucional, propicia que el dictador repose en un monumento a su memoria, en donde la santa cruz, invita al visitante a elevar la vista al cielo, para lograr olvidar el sufrimiento y dolor de la tierra sobre la que sus pies descansan. Una tierra símbolo de las dos españas que todavía hoy persisten en pleno Siglo XXI. Una España orgullosa y agradecida por la dictadura, taciturna en sus verdaderas pulsiones internas cuando de pedir el voto se trata, pero que todavía hoy, no duda en amparar y proteger el legado de quién sigue considerando padre y mentor de la España moderna. Una España representada en la derecha rancia y radical de Fuerza Nueva, el Movimiento Católico Español, Falange o Democracia Nacional, pero también para que negarlo, en sectores de un partido de gobierno, como el Partido Popular que todavía en 2013, se negaba a que el enaltecimiento del franquismo fuese considerado delito.

Muchos son los que se niegan cuarenta y un años después a mover los recuerdos, posiblemente por miedo a una condena al pasado, pero también a su vez a muchas bases del presente. 41 años de nostálgicos en el poder y en las calles torpedeando las ansias de justicia de tantos y tantas, mientras se empeñan en mantener vivo el recuerdo del fascismo ante la debilidad de un país desmemoriado.

Una desmemoria de lo que supuso para España el franquismo de la que forma parte la propia izquierda y su traición a la lucha antifranquista y a su legado. Una traición firmada y cimentada en un pacto de transición en el que el franquismo, se postuló sin oposición, como alternativa democrática a si mismo. Una hoja de ruta, la de la transición en la que la izquierda se negó a si misma y a su vez, a una tradición ideológica republicana. Una tradición de lucha olvidada en un pacto de silencio que legitimó el legado político, económico y social de la dictadura. Un legado, al que todavía hoy, somos incapaces de condenar en firme en un parlamento ya democrático.

Olvidamos con todo ello del franquismo su verdadero rostro, sus campos de concentración, su fundamentos ideológicos y su cruel represión posterior a la guerra. Pero con ello, nos empeñamos también, en olvidar su legado. Un legado en le que las águilas y los brazos alzados, conviven con las agresiones y la legitimación de los crímenes del pasado. Cuarenta y un años de la muerte del dictador, cuarenta y un años de silencio y olvido que definitivamente van tocando a su fin. Por la dignidad y por los olvidados.

Dedicado a Lagarder Danciu, por recoger y hacer suya la memoria y el orgullo de la lucha antifascista de todo un país. Gracias 

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Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental. 

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

Por la dignidad,por los olvidados.

Resulta duro sentarse tantos años después,aún con las heridas abiertas,para tratar la represión  de una dictadura fascista que mato a tantos y esclavizo y atemorizo a la mayoría.Resulta duro pararse a pensar en tantas personas que todavía hoy,siguen sin saber donde están sus familiares,familiares cuyo único delito,fue atreverse a pensar diferente. 

Familiares asesinados por una dictadura levantada sobre el odio al progreso,al laicismo,a la igualdad de la mujer,al reconocimiento de la diversidad cultural y política de los pueblos de España cristalizada en el Frente Popular y el Front d’Esquerres,a las luchas obreras y del campesinado y en definitiva,asesinados por un odio visceral a la participación política del pueblo que hizo de la II República,un peligroso enemigo a batir para los que todavía hoy son poderes tradicionales de España:El ejercito,los caciques y la Iglesia.

Resulta innecesario narrar una vez más en estas líneas como fue el triste final de aquella aventura que supuso la II República para aquella atrasada España.Después de todo,quién querría intentar convencer a quienes todavía hoy,ven en el golpe de estado y en la lucha fratricida,una santa cruzada o un mal ineludible.A esos que todavía hoy,ondean viejas banderas y nuevos odios,al sol intentando desmantelar a una democracia que miserablemente,por complicidad los ampara.

Una democracia que nació del chantaje y de la amenaza del pacto o las armas,que no reparo a las víctimas,ni condeno a los asesinos y a sus cómplices.Una democracia que se cimento ya en su nacimiento de muchos buenos franquistas,convertidos de la nada en una operación de lavado de cara institucional,en grandes demócratas.

Una operación que hizo de los Suarez,Fraga o Juan Carlos grandes figuras de nuestra política,pero que nada supo o quiso saber de los más 88.000 muertos que siguen sepultados en las cunetas y fosas comunes que pueblan nuestro país,de los 20.000 repúblicanos asesinados y enterrados,en un último acto de profundo desprecio póstumo,junto a su asesino en el Valle de los caídos o de los más de 400.000 presos políticos obligados a realizar trabajos forzados para el gran empresariado español.Acto con lo que Franco y el régimen,pagaron la inestimable ayuda que estos aportaron a su causa.

De esta forma,huérfana de tantos que dieron la vida por ella y subyugada y atenazada por aquellos que siempre la odiaron,nació la democracia en España.

Y de aquellos fangos,estos lodos,lodos en los que nace y se desenvuelve todavía hoy la derecha española tan reacia a condenar la dictadura y la apología de la misma,empeñada en condenar y humillar en el eterno olvido a aquellos que dieron su vida por un gobierno legítimo,pese a sus falacias,sea de manera directa con el ahogamiento presupuestario a la ley de memoria histórica o de manera indirecta manteniendo vivo el recuerdo de sus verdugos en nuestras calles .

77 años después,siguen esperando en las cunetas tantos españoles un simple perdón,hermanos,hijos  y puede que nietos que tendrán que ver como un país ciego se sigue negando a reconocer a la España de Franco como causante de uno de los grandes reinos del terror de la humanidad más allá de la guerra,un capitulo negro de la historia que por mucho prevalezca la voz del silencio,jamás podrá cerrarse hasta que se cicatrice la última de sus heridas .

Salud y República,no olvidamos.

 

 

republicanos fusilados

Autor:@SeijoDani

 

Como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te pedimos que dediques un segundo a firmar una petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña por el nombre de la activista Berta Cáceres.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

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