“Yo destapé la trama Gürtel.”

Es probable que existan pocos personalidades en nuestra política nacional como Esperanza Aguirre. Toda una grande de España al servicio de su propia figura, un ego insuperable y una carrera política que pese a contar con numerosas batallas ganadas en su camino a la gloria, pocos se atreverían a estas alturas a definirla de otra manera que no fuese la de la más absoluta derrota, la de la soledad.

El 10 de junio de 2003, el poder de la Comunidad de Madrid llegaba a manos de Esperanza Aguirre fruto del Tamallazo. Una de las traiciones más sonadas de nuestra historia política llevada a cabo por Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, ambos parlamentarios en las listas del Partido Socialista madrileño que con su desbandada dejaban en manos del Partido Popular de Esperanza Aguirre un cargo político que ésta utilizaría desde ese preciso instante, para emprender una campaña de promoción personal y adoctrinamiento ideológico neoliberal de la población, financiado en numerosas ocasiones con fondos públicos, que a lo largo del tiempo convertirían a la Comunidad de Madrid en una plataforma desde la que la propia Esperanza Aguirre libraría sus batallas políticas, dentro y fuera de su partido.

Un poder y un ego ilimitados han sido los pilares sobre los que se ha construido una carrera política que a la propia Esperanza Aguirre le gusta recordar como consolidada año tras año en forma de mayorías absolutas, pero que esconde una cara menos grata para su figura política, una cara conformada por el control mediático absoluto de Telemadrid, el espionaje político en el seno del Partido Popular madrileño, la lucha despiadada por la privatización de los servicios públicos de todos los ciudadanos, y especialmente una cara B  en forma de corrupción y dopping electoral que utilizó donaciones de empresarios para adulterar durante años las elecciones madrileñas. El paso del tiempo parece demostrar que el respaldo electoral al que la baronesa siempre ha aludido para justificar sus actuaciones políticas, no parece tener mayor validez moral que los récords conseguidos por la atleta Marta Dominguez.

La historia de Esperanza Aguirre es la historia de una bestia política que siempre ha visto como su ambición superaba con creces a su talento, quién ha visto como sus asaltos al poder del Partido Popular han fracasado ante la falta de apoyos dentro de su propio partido y que parece, finalmente tendrá que conformarse con ver como su carrera política y su poder se diluyen entre los pulsos políticos perdidos, el acenso de las nuevas generaciones de su partido y los escándalos políticos y personales que hacen de la figura de quién siempre quiso considerarse la Margaret Thatcher española, algo más parecido al auge y caída de personajes como Rita Barberá o Ignacio González.

La corrupción parece ser, finalmente, la encargada de dar la última estocada a la vida política de Esperazna Aguirre. Rodeada en lo que hasta ahora parecía una atalaya moral ante las distintas tramas de corrupción de la Comunidad de Madrid, las informaciones que apuntan a la existencia de una caja B, que en la época de su gobierno financiaban a través de Fundescam los gastos electorales de su partido, con donaciones provenientes de de empresarios investigados en las tramas Gürtel y Púnica. La acción de la justicia pone bajo la lupa, no solo la financiación de la campaña electoral que concluiría con el Tamayazo, sino también los grandes proyectos de la época del partido Popular en Madrid. Proyectos como el plan de infraestructuras sanitarias y la construcción de seis hospitales, el proyecto de la Ciudad de la Justicia o la ampliación de las líneas del metro, pilares hasta ahora en el recuerdo de la gestión del Partido Popular madrileño, se encuentran años después investigados por posibles adjudicaciones irregulares en las fiestas de inauguración y en las partidas de publicidad asignadas para patrocinar dichos proyectos.

Quién dijo ser la principal víctima de la corrupción madrileña, y dejó escapar la oportunidad de abandonar definitivamente la política activa al dimitir como presidenta de la Comunidad de Madrid, en lo que parecía ser un último movimiento inteligente encaminado a evitar el acoso de la justicia, se encuentra una vez más a los pies de los caballos, ante los numerosos casos de corrupción que salpican su etapa de gobierno. Esperanza Aguirre, optó como los viejos rockeros por retirarse con un último y eterno espectáculo que dignificase su figura ante las cámaras. Pero de nuevo, la ambición de la baronesa, parece haber superado a su talento.

aguirre.jpg

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

Muerte entre las flores

El que tiene mala memoria se ahorra muchos remordimientos.

John Osborne

Acuamed, Baltar, Gürtel, Cooperación, Fabra, Brugal, Taula…una larga enumeración de casos de corrupción que se prolonga, hasta completar la ominosa cifra de 31 tramas investigadas, con más de 500 imputados en las filas del Partido Popular. Unos nombres, pertenecientes a tramas de corrupción, ya enquistadas en la realidad de una formación política que gobierna nuestro país; pese a ello, con el apoyo de gran parte de la ciudadanía. Al menos, con el de una base de votantes, que se mantiene fiel pese a los continuos desengaños de quienes dicen representarlos en las instituciones.

Si bien pudiese parecer a tenor de los resultados electorales, que vivimos en un país en el que la corrupción no pasa factura a las distintas formaciones políticas. Un vistazo en profundidad a la realidad de esas mismas formaciones, comienza a revelarnos lo incorrecto de una afirmación tan extendida. Si bien es cierto que en la realidad inmediata, el castigo es laxo y los votantes parecen guiarse en gran medida, por sentimientos de pertenencia a una formación política o por el miedo que las alternativas a dichas formaciones, parecen todavía provocar en el electorado. El germen de la corrupción es un parasito que se incrusta, en un principio no tanto en las urnas, sino en la dinámica de los propios partidos.

El político corrupto, ha supuesto una figura totémica en la política del partido, un símbolo aglutinador de las practicas de un colectivo, sobre el que se estructuraban las relaciones de poder de toda una formación. Una guía del bien y del mal, superior a la ética o al propio poder judicial. Cuando uno pasa a formar parte de un entramado como el del caso Taula, en donde quién ha estado 23 años en la alcaldía de Valencia, parece desenvolverse con idéntica soltura, entre el pitufeo interno de su partido que en los pasillos de las instituciones, el límite entre lo moralmente reprobable y lo aceptable, parece diluirse ante la percepción de un bien mayor, el del partido. El mismo bien mayor, por el que cuando salen a la luz los casos de corrupción del partido, enseguida comienzan a resonar los tambores en la plaza, se prepara la comunión para los implicados y la guillotina se engrasa a la espera de un minucioso análisis de riesgos. Tan solo el conocimiento puede salvar al corrupto. Tanto conoces, tanto vales. Es la realidad en un mundo, en donde el secretismo y los favores políticos, se confunden con una supuesta lealtad a la formación de cara a los medios.

Son muchos, los falsos ídolos caídos en la política en España, pero quizás ninguno represente tan bien la doble moral de éste juego, como lo ha hecho la figura de Rita Barberá. Quién lo fue todo en la política valenciana del Partido Popular y quién ayudo a aupar al Mariano Rajoy al cargo que hoy ocupa, vio como ante la amenaza de la corrupción, sus supuestas amistades y con ellas el partido en sí mismo, no dudaron ni por un instante, en aplicar a su figura, la cuarentena propia de la política de tierra quemada.

No quedó tras la caída electoral y judicial de la eterna alcaldesa, nada tras de sí. Quienes hasta ese momento la habían arropado en su partido, la abandonaron y poca amabilidad podía esperar, y seguramente esperaba, Barberá por parte de quienes hasta ese momento había sometido a una oposición perseguida durante su mandato. Vivió Rita Barberá en sus propias carnes la caída de un símbolo y la soledad que le sigue. Arrojada al ostracismo de quienes tienen demasiado que callar para ser públicamente crucificados, pero han dejado escapar lo suficiente, como para poder continuar en la élite de la tribu. Rita Barberá pasó sus últimos días intentando adaptarse a un papel complicado, el de desterrada. Desterrada de una formación que había ayudado a levantar y en la que ahora las nuevas generaciones no tenían ningún reparo en mostrarla como una paria, un ejemplo de lo que ese partido, nunca debería ser.

Tras su muerte, Rafael Hernando y con él, su partido, han blandido de nuevo la figura de Rita Barberá, como símbolo de injusticia, para intentar con ello, no solo tirar por tierra los escasos avances en materia de lucha política contra la corrupción, en un país en donde han sido saqueados por la misma, más de 7.500 millones de euros, sino a su vez y aprovechando la conmoción propia de un fallecimiento (Algo a mi parecer propio del carroñerismo más rastrero) lanzar una ofensiva contra todo aquello que pudiese ser considerado disidencia, sea ésta interna o externa.

Las injurias son las razones de los que tienen culpa.

Jean Jacques Rousseau

Tras apartar, sino exiliar de la vida política a quién fuese máxima representante del partido en Valencia, Rafa Hernando como Consigliere de la tribu, pronto comenzó una política de propaganda, como siempre encaminada a proteger el bien mayor, recordemos: el partido. Ya no era Rita Barberá una paria, sino una mártir, y tampoco era la higiene democrática lo que había llevado al PP a su confinamiento en el grupo mixto del senado, sino las ansias de protección frente a una horda de medios de comunicación que exigían responsabilidades a quién por otra parte, entre otros muchos, debía asumirlas. Olvida Rafa Hernando en su campaña de depuración las hemerotecas, las olvida o simplemente no quiere hacer caso de ellas. En su afán por pasar factura no solo a los medios, sino también a los nuevos cargos, que desde dentro del Partido Popular, quisieron renegar de las viejas prácticas y sus grandes exponentes en partido, el portavoz del PP, es plenamente consciente de formar parte de una formación sin militancia, al menos sin una con la suficiente fuerza en su voz, como para poder suponer un cisma en la reacción ante tales acusaciones. No existirá el debate formal acerca de las reprimendas moralizantes que desde su tribuna lanza el orador Hernando, como tampoco existirá quien pida explicaciones acerca de los motivos que llevaban al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, a mantener el contacto con una imputada por un supuesto caso de corrupción, como lo era la señora Barberá.

Pretenden desde el PP verter un rastro de culpabilidad sobre quienes tan solo informaron de su desfachatez, de sus corruptelas. Pretende Rafa Hernando y su partido dar macha atrás en sus ya escasos movimientos contra la corrupción, convenciéndonos de que la muerte de Rita Barberá ha supuesto un claro ejemplo de las consecuencias de la extralimitación mediática.

Desconozco las causas que han llevado al corazón de la señora Barberá a no soportar más el peso de la vida, desconozco las mismas y fuesen cuales fuesen lamento la perdida de su familia. Ninguna muerte debe suponer un alivio para quién dice amar la vida. Desconozco la causa de su muerte y no por ello, me veo condenado de alguna manera a obviar los errores de su vida. Pretenden desde el Partido Popular, hacer borrón y cuenta nueva, silenciar la voz de la justicia, pretenden desde el PP convenceros de nuestra implicación en una muerte, en la que de existir responsabilidades, se asemejarían más a las de una muerte entre las flores.

rafa .jpg

Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental. 

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

 

 

El capità Barberá

Hoy le ha tocado de nuevo a Rita Barberá, pero bien podía haber sido Fabra, Álvaro Lapuerta, Matas o cualquier otro nombre político el que saliese de la profunda chistera de la corrupción en Génova. Después de todo, tras años acostumbrándonos a encadenar caso de corrupción tras caso de corrupción en el seno del Partido Popular; comienzo a sospechar, que es tan solo nuestro propio pánico a continuar mirando hacia arriba, el que nos impide ver un nexo tras cada nombre en una ya muy larga lista de casos salpicados en un mismo partido.

Pero en los noticiarios de hoy, es la que fuera ama y señora de Valencia; la eterna alcaldesa, quién ocupa todas las portadas y cabeceras de los medios. Minutos y horas, dedicadas a  escrutar la vida y obra de la veterana dirigente valenciana, sin que nadie parezca tener gran interés, en poner de manifiesto la relación entre la implicación de Barberá en un caso de blanqueo de capitales en el PP del ayuntamiento de Valencia; y la que sin duda, podemos calificar de maravillosa relación hasta ahora entre la ex alcaldesa y la florinata de la cúpula popular, así como con gran parte del empresariado valenciano más afín a la derecha. Pareciese como si ante unos indicios demasiado obvios de podredumbre del propio sistema, nos conformásemos de nuevo con apuntar simplemente una serie de nombres contra los que descargar momentáneamente nuestra ira.

Y es que no nos equivoquemos, Rita Barberá no supone para la corrupción en España mucho más que una funcionaria demasiado acrecentada. Otra modesta ficha, por momentos subida en un Ferrari, en un juego mucho más complejo de lo que ella misma podría imaginar y sin duda el ejemplo más claro de un gobierno sátrapa, el de Partido Popular Valenciano, que alimento durante años con circos y redes clientelares a un sistema mucho más profundo que permitió a unos pocos garantizarse el beneficio privado de los bienes públicos y el cual sigue oculto tras la inmensa maraña de nombres mediáticos y eternas causas judiciales.

Pero después de todo, no saquemos conclusiones equivocadas en este pequeño análisis del caso Taula y la situación de la señora Barberá. Nadie pretende negar la importancia de la imputación de la que fuera alcaldesa de Valencia y afiliada número tres del Partido Popular. Estoy seguro de que pocos sitios serán más recogidos que la cárcel para que Rita profundice en la lectura de Gramsci. Tampoco podemos dejar pasar por alto el silencio complice o en el peor de los casos temeroso de gran parte de los altos cargos del Partido Popular ante esta causa, con un Rajoy de nuevo en su versión más huidiza, rescatando incluso el plasma para sus apariciones en Galicia, y con un equipo de prensa todavía inmerso entre el ajetreo y la saturación por el reciente caso Soria, tan solo parece quedarles ya en el Partido Popular, una de esas extravagantes invocaciones a lo oportuno de los testigos desaparecidos o los discos duros destruidos a martillazos, para que de nuevo todo parezca diluirse entre la inmediatez de la prensa y la amnesia ante la saturación informativa de gran parte del electorado. 

El caso Taula supone en definitiva en nuestro país una nueva cara para una dinámica ya demasiado habitual: un caso de corrupción, cantidades obscenas de dinero negro y tan solo un puñado de nombres en todos los titulares. Una simplificación de la realidad de la corrupción tan absurda, como sin duda efectiva para quienes se encuentran al frente del sistema.

barbera.jpg

Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental. 

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

Juegos de trileros

Termina el verano, y con el regresamos los españoles de las vacaciones con la sensación de volver a ese eterno día de la marmota que supone ya la política en nuestro país. Regresamos a las declaraciones en los pasillos, a las ruedas de prensa y a esos platós de los mass media, en donde los debates siempre parecen alargarse, sin que parezcan aportar nada.

Regresamos al desgobierno en funciones y con ello a la tutela de Europa y de los mercados; si es que alguna vez nos habían dejado, al paro, a la corrupción y especialmente regresamos al miedo a unas nuevas elecciones. Una amenaza que pareciera cobrar una desmedida virulencia en un país que ha estado, en su pasado, 37 años sin celebrar unas elecciones libres, y en donde la clase obrera ha llegado a temer más a unos comicios que a la propia continuidad de las políticas de la precariedad y los recortes. Puede que mucha de esa animadversión repentina a los comicios, encuentre su explicación en la única alternativa que se ha planteado hasta ahora desde los partidos a las urnas. Alternativa en  forma de pactos de trileros entre partidos, en donde las promesas parecen ser gratuitas y apenas encuentran ya repercusión entre las esperanzas de los españoles.

Y es en medio de todo este eterno despertar político en el que se ha convertido nuestra existencia, en donde parece cobrar especial protagonismo un nuevo pacto, ésta vez entre Ciudadanos y Partido Popular, que en la búsqueda de su particular ménage a trois de gobierno con el PSOE, han decidido presionar al partido de Pedro Sánchez con un acuerdo en donde la formación naranja plantea combatir la corrupción de los populares, tras pasar un documento de condiciones innegociables, por el visto bueno de un comité ejecutivo, el del PP, en donde todavía hoy, permanecen Carmen Navarro, Ana Mato o Rita Barbera, entre otros tantos nombres encargados, al parecer, de supervisar  el cambio político de nuestro país.

 

Triste camino el de un partido como Ciudadanos que hoy pacta con el PSOE y mañana con el PP, variando para ello si es preciso, en donde sea, sus postulados y el de un Partido Popular que por sorprendente que parezca tras 30 años de democracia, sigue sin entender que ser el partido más votado en las elecciones de un sistema parlamentario, no supone una carta blanca a la hora de formar gobierno. Un pacto entre naranjas y populares que parece pretender solapar con nuevas promesas de cambio, lo que hace ya tiempo, deberían ser responsabilidades políticas para un partido que ha gobernado España infestado por la corrupción, y que si nada cambia, parece dispuesto a volver  a hacerlo con el voto amigo, eso si con las narices tapadas, de la formación naranja. A día de hoy, esta parece suponer la única y surrealista alternativa para evitar concurrir de nuevo a las urnas.

Todo ello en un país en donde la izquierda a la espera de las elecciones gallegas y vascas, sigue sin comprender que la renuncia al acuerdo con los nacionalismos, tarde o temprano será una promesa más incumplida por alguna de las partes, ya que pese a todo, y atendiendo al panorama político que se nos presenta, sigue suponiendo la única llave viable para la formación de futuros gobiernos.

 

riverarajoy_560x280

 

Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a