Papá, ¿por qué somos de derechas?

Con más de ochocientos imputados por corrupción y cerca de treinta casos en manos de los tribunales, uno no puede más que sorprenderse ante la imagen de un partido político hostigado por los casos de corrupción gobernando la quinta economía de Europa. El primer partido imputado en la historia de la democracia y cuyo presidente y actual jefe del Ejecutivo se verá obligado a declarar por su supuesta vinculación con un macrocaso de corrupción, ha llegado al poder no libre de culpa sino ya inmerso en una inmensa trama delictiva muy alejada de suponer un caso aislado de deshonestidad tal y como se nos quiso hacer creer, sino algo mucho más cercano a un modus operandi institucionalizado desde tiempos inmemoriales en las entrañas políticas y morales del propio partido. Quienes nunca perdonaron a los españoles haber vivido por encima de sus posibilidades y los mismos que con desparpajo pidieron una y otra vez a las clases proletarias un mayor esfuerzo como forma de expiación ante los “errores” cometidos durante el delirium tremens del crédito fácil y la ilusión de bonanza económica, han visto sin embargo como los pecados de prevaricación, asociación ilícita, tráfico de influencias, malversación, falsedad y cohecho, entre tantos otros, les eran perdonados por una masa de votantes quizás hipnotizados por la maquinaría mediática y electoral del PP, quizás también infectados al igual que el partido al que confían su voto por la avaricia, la ira y la soberbia propia una concepción peculiar de lo que en realidad debe representar la marca España.

Después de todo, cuando uno se dispone a buscar las motivaciones de quién vota (con plena libertad o al menos creyéndose en plena posesión de la misma) al partido de la Gürtel, Púnica, Imelsa, Taula, Emarsa, Brugal, Alviasa, Palma Arena etc, son varios los planteamientos que se pueden pasar por la cabeza. Si bien en un primer momento uno podría pensar que se trata exclusivamente de una mezcolanza de personajes pudientes, fascistas remozados y fervorosos meapilas, las cuentas no parecen cuadrarnos atendiendo a los resultados electorales y mucho menos si como últimamente se estila en la nueva izquierda nos centramos en Twitter como referencia única para lograr tomar la pulsión política de la sociedad. Pese a que se hacen notar, no son tantos los fascistas ni los magnates que pueblan nuestro peculiar reino y la iglesia, la iglesia ya no es lo que era. Sus casos de corrupción y los abusos a menores son más sonados que sus homilías y por si Instagram o Mujeres y Hombres y Viceversa no suponían ya una seria competencia para hacer llegar sus mensajes, la aparición de un papa rojo ha hecho que nuestros obispos se centren en posiciones defensivas y en la tarea de no perder parte de su electorado más que en emprender grandes cruzadas ideológicas para captar votos. Tampoco nos ayuda a deshacer el cubo de rubik de la atracción electoral de la derecha el añadir a ésta suma otros tópicos del votante conservador como el de la edad avanzada, la incultura o la preeminencia del rural, puede que con estos factores las cifras de votantes empiecen a cuadrar en mayor medida, pero se nos plantea entonces la necesidad de dar respuesta al motivo por el que los jubilados, las capas populares de la población y un rural que está sufriendo en sus propias carnes un genocidio cultural y económico a manos de las grandes empresas capitalistas, pueden mostrarse capaces de entregar su voto a un partido que sin duda parece representar la viva imagen de gran parte de sus males.

La explicación no se encuentra en una derecha indocta como podría desprenderse de la lluvia de memes que invaden las redes sociales con cada victoria electoral del Partido Popular, ni en el radicalismo y razonamiento arcaico de un electorado que prefiere una España arruinada y perniciosa políticamente a verla en manos de los rojos. El oxigeno plebiscitario de los conservadores españoles se encuentra en sus redes clientelares, en los periodistas dispuestos a tapar sus corruptelas y a lanzar mierda contra todo lo que suponga una amenaza o perpetuar falsos mitos como el de la excelente gestión económica de la derecha, se encuentra también en en los organismos internacionales capaces de todo tipo de tropelías intervencionistas para lograr impedir alternativas políticas al eterno servilismo de la clase obrera y especialmente lo hallamos en una quinta columna mediática y política (Véase el tándem Cebrián González) aceptada y consentida por una nueva izquierda más empeñada en sacar autobuses a la calle o en perpetuarse en un discurso  desde la crítica que en cimentar nuevas redes comunicativas y políticas desde las que poder crear y dar voz a una nueva forma de hacer las cosas.

No basta con inundar las redes sociales en donde un sector ya mayoritariamente de izquierda se regodee con su conocimiento político e ironía digital, necesitamos presencia real en las fábricas, en los barrios, en los pueblos. No basta con acudir a circos políticos televisados en donde el debate se reduce a lo absurdo en un intento por lanzar píldoras electoralistas a espectadores que ya han renunciado a cualquier conclusión alejada del cómodo en el fondo son todos son iguales, pese a que algunos políticos se empeñen negarlo en medio de un eterno cruce de acusaciones, necesitamos nuestros propios medios de comunicación y necesitamos apoyarlos y trabajar con ellos. No basta con políticas de universitarios para obreros, ni con obreros votando a políticos profesionales, sino que necesitamos a obreros en los partidos al igual que necesitamos de nuevo a la política en las fábricas. No basta con un discurso hecho desde la crítica y el permanente foco sobre los errores del adversario, sino que necesitamos un discurso propio y una alternativa real al modelo económico y social que desde la derecha se nos propone con un capitalismo cada día más depredador. No basta con sentarse a pensar que el rural o los mayores son el problema y desde luego no basta con un autobús recorriendo las calles de España, para que deje de sorprendernos un pueblo capaz de votar a un partido acosado por la corrupción, quizás debamos darle a ese pueblo una alternativa en la que creer, una herramienta política con la que trabajar y no simplemente una papeleta distinta destinada a ser depositada en la misma urna de siempre.

“El capitalismo es un sistema construido sobre la corrupción, eso no quiere decir que en otros sistemas no haya personas corruptas, pero el capitalismo es un sistema corrupto en sí mismo.”

Luis Eduardo Aute

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 Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres, te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña, por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1

Pacto a la portuguesa.

Un día después del 20D es tiempo para reflexionar.Tiempo para pensar como un partido afectado por el caso Gürtel,por los papeles de Bárcenas,por el caso Palma Arena,Por la Operación Púnica…y la lista sería excesivamente larga para enumerarla en plenas vacaciones,ha conseguido el apoyo de algo más de siete Millones doscientos mil españoles.Españoles en su mayor parte de a pie,sin grandes fortunas, como usted y como yo,aunque quizás ellos eso no lo sepan.

Podría explicarse un resultado electoral tan favorable a un partido netamente corrupto achacándolo a la desmemoria,aunque de ser así,casos como el de Gómez de la Serna revalidando su escaño en Segovia pasados escasos días de su escandalzo,sin duda vendrían a evidenciar un claro ejemplo de alzheimer colectivo.Pero lejos de eso si algo ha quedado claro en estas elecciones es que la nueva política,la nueva España,ha de construirse por encima de las viejas costumbres.PP y PSOE con 213 escaños caen estrepitosamente incluso amparados en una ley electoral injusta,creada por y para impedir la verdadera democracia representativa,y ahora aturdidos por este golpe miran a derecha e izquierda para intentar agarrarse a los últimos flotadores.Pero esta vez nadie parece dispuesto a regalar nada.

Y es que pese a que tras años de protestas contra el bipartidismo,a muchos españoles parezca que se les ha caído el cielo encima por la necesidad de formar alianzas múltiples.La realidad de la jornada electoral nos ha marcado únicamente ese camino,eso o unas nuevas elecciones no sé sabe muy bien para cambiar el que.Y es que uno como gallego,no puede evitar ante esta situación,una pequeña sonrisa al ver a todos esos españoles sin saber muy bien si suben o si bajan,que si bipartidismo o alianzas.Un autentico caos político,ante una actitud que tantas veces nos han recriminado a nosotros.

Y curiosamente la respuesta parece evidenciarse en Galicia,tal y como defendimos desde este blog en un artículo anterior en relación a los resultados en la elecciones portuguesas,una izquierda responsable no debe facilitar el gobierno a la derecha responsable de los recortes.Es cuestión de integridad política y moral afrontar el reto de formar un gobierno de coalición que frene el austericidio,un gobierno que impida que las personas sean desalojadas de sus casas ante la estafa bancaria y especialmente un gobierno que vuelva a poner como referente las políticas sociales y de izquierda como solución alternativa a la crisis del neoliberalismo.

Serán numerosas las fuerzas económicas y políticas que dificulten el camino,serán muchos los que usen de nuevo la política del miedo;esta vez clamando contra un eventual desgobierno de la coalición,los mismos que aplaudieron el pacto de Majestic entre partidos corruptos negarán esta vez la validez democrática del pacto entre las izquierdas plurales,pero no podrán parar el cambio.Depende de un PSOE diezmado el seguir viendo en claras derrotas victorias pírricas o el retomar el camino de la izquierda,del pueblo.Ese camino que abandonaron hace tantos años en el poder y que curiosamente ahora puede suponer la única salida digna para evitar el pelotón de fusilamiento electoral que supondría un pacto por activa o por pasiva que permitiese gobernar al Partido Popular.

izquierda

 

El PP pide al 15-M que se manifieste ‘con votos y no con pancartas’

 

Autor: @SeijoDani 

 

 

“Lo nuevo y lo viejo”

Un bar,un bar de barrio y dos candidatos a la presidencia del gobierno,como representación de lo que les guste o no a algunos,parece significar ya la nueva política en España.Una nueva política más desenfadada,menos anquilosada y mucho más cercana al ciudadano de lo que nunca han estado los partidos tradicionales.Pocos dudaran de que los nuevos partidos y sus representantes siguen buscando con estas nuevas formulas lo mismo que sus antecesores ante el ciudadano,su voto.Pero ahora parecen dispuestos a hacerlo remangándose la camisa y sin miedo,de una forma mucho más cercana a la ciudadanía.

Parece que se terminaron los pactos previos entre los equipos de los diferentes candidatos,en los que lejos de buscar facilitar al medio en cuestión el dar respuestas a los ciudadanos ante las dudas electorales previas a las elecciones,se buscaba principalmente el evitar hacer sangre.Una especie de duelo al amanecer simulado,en el que la combinación traje corbata y el talante eran las únicas armas elegidas para azuzar al contrincante.Permitiendo sin demasiados apuros de esa forma salvaguardar el honor de sendos candidatos en un mero tramite,ante el poco margen para las sorpresas que tan rígido formato proporcionaba.Un formato en el que el periodista se despojaba del nervio del oficio,para ejercer el papel de un invitado de piedra o en el mejor de los casos,de un controlador del tiempo marcado para cada intervención.Asunto este que parecía centrar en cenit de las discusiones entre candidatos.En un “debate” en donde no existían las replicas o el dialogo,el espacio temporal del mensaje gozaba de más importancia que las ideas o la confrontación política.Debates en donde el marco ganaba en importancia al contenido.

Y es que en eso reside la importancia del debate de ayer.Gracias al equipo de Salvados y a La Sexta hemos podido disfrutar al fin del verdadero debate político en nuestras pantallas.Del debate con mayúsculas.Ese que nos ha hecho olvidar la anquilosada decadencia de la comunicación política en España y abrazar por fin la información para dejar escapar,esperemos que para siempre,la mera propaganda electoral.Resulta curioso y decepcionante que no exista espacio e iniciativa en la televisión pública de nuestro país para fomentar este tipo de debates.Por desgracia e incompetencia,parece que en términos generales interesan más las confidencias entre una presentadora de boletín y un cantante amigo de recoger favores que asuntos de vital importancia para los ciudadanos,pero eso es algo que ya me temo no podremos cambiar al menos hasta diciembre.

Entrando en la arena del debate,podemos hacernos una idea general del mismo:Ni Ciudadanos es tan de centro como dicen,ni Podemos es tan de izquierdas como nos quieren hacer ver.Fue en lo social en donde Pablo Iglesias se encontró cómodo defendiendo sin titubeos posturas progresistas en puntos clave como la abolición de la Ley Mordaza,el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros,la garantía de una Sanidad Universal o la legalización del Toro de La Vega.Propuestas todas ellas cimentadas en lo puramente ideológico y en las que la visión del líder de Podemos se mostró mas directa y con menos ambages que la de Albert Rivera y su partido.Pero una vez más,el talón de Aquiles de Podemos,fueron los matices en su programa económico.Y es que fue ahí en donde el discurso de Rivera se impuso claramente a la oratoria de Pablo Iglesias.Lejos de entrar a debate sobre las convicciones ideológicas de cada uno,Rivera supo aprovechar que a falta de pocos meses ya para las elecciones generales de diciembre,el equipo de Podemos parece seguir sin poder explicar de manera clara y concisa como piensan llevar a cabo las medidas de su programa económico.Y puede que por ello,si hubiese que declarar un vencedor,quizás ese inicio más agresivo del líder de Ciudadanos y la coincidencia en el tiempo de esa clara derrota dialéctica de Pablo Iglesias en el tramo exacto en donde se debatieron las propuestas económicas,pueda haber hecho que la mayoría de la audiencia diera a Albert Rivera como el vencedor a los puntos del debate de ayer.

Sea como sea,me quedo con esa sensación de que ambos combatientes,sabiendo mantener siempre las formas,ayer se bajaron del ring de La Sexta con golpes en sus rostros y la sensación de haber brindado un buen combate dialéctico con el que ganarle al electorado cada voto disputado.ppAutor:@SeijoDani