Justicia y poder, en tu casa o en la mía

Media hora ha bastado, para que Iñaki Urdangarin, se libre de momento de la cárcel. A la espera de lo que decida el supremo, el tribunal del caso Nóos, finalmente, ha hecho caso omiso de la petición del Fiscal Anticorrupción, que pretendía imponer al acusado, una libertad bajo fianza de 200.000 euros; y por ello, el yerno del rey, tan solo deberá cumplir, el requisito de comparecer una vez al mes, ante la autoridad judicial de Ginebra, en donde el que fuera Duque de Palma, tienen actualmente su vivienda. Eso sí, en caso de realizar un desplazamiento a la nieve, un acto público o alguna de las tareas a las que suele dedicar su tiempo el entorno de la casa real; siempre subvencionados por los españoles, Don Iñaki, tendría que comunicárselo al tribunal. Supongo que lo de las pulseras electrónicas en los tobillos, ademas de ser algo demasiado americano, podría restar glamour, en los actos propios de la alta sociedad.

Con esta decisión, la Audiencia de Palma, probablemente sin que esa sea su intención, rompe con el pacto de la transición. Un pacto que se ha roto, por la desfachatez continuada de la corona y la avaricia de un régimen político corrupto, amordazado por ese juego de poder y popularidad en el que se ha terminando convirtiendo, una democracia, únicamente reconocible durante escasas horas cada cuatro años.

Si bien la Fiscalía, pedía inicialmente, para el yerno del rey, una condena de 19,5 años de reclusión y Manos Limpias solicitaba una pena mayor de 26,5 años, por los delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, fraude, estafa, falsedad  y blanqueo de capitales. Finalmente, la pena de 6 años y 3 meses, a los que ha sido condenado Iñaki Urdangarin, lejos de ser vista como sentencia ridícula por los delitos cometidos, enseguida ha sido utilizada por sectores próximos a la corona, para crear un discurso que pretendía convencer a la opinión pública, de que la sentencia había sido ejemplarizante, pero que esta, no debía justificar el ingreso en prisión de un padre de familia, y no un padre de familia cualquiera, sino de una familia de cierta sangre azul (Sinceramente, desconozco como funciona la gama cromática cuando la realeza se mezcla con el populacho, especialmente, cuando la parte del populacho, termina siendo black).

Reconoce el tribunal en su sentencia, que Don Iñaki, utilizó su “privilegiado posicionamiento institucional, dada su proximidad con la Jefatura del Estado”, para ejercer “presión moral” e influir así, en la voluntad de las autoridades de Baleares, con el fin de conseguir contratos irregulares que le reportaron importantes beneficios económicos. Pero a continuación, creo que no en su mejor reflexión, argumenta la no imposición de prisión provisional, por el efecto disuasorio que ejerce una escolta policial; pagada por todos los españoles, y el arraigo familiar, social y laboral en territorio nacional del acusado. Todo ello, pese a las prisas mostradas por la infanta Cristina; su mujer, para no volver a pisar España una vez finalizase el proceso judicial. Cabe interpretar, para un observador no inmerso en los procesos judiciales, como el que aquí escribe, y atendiendo solo a la sentencia y a su desarrollo argumentativo, que la propia pertenencia de Iñaki Urdangarin a un entorno familiar estructurado y ciertamente privilegiado, supone un atenuante que juega a su favor, a la hora de evitar momentáneamente su ingreso en prisión, como sí sucede a diario con otros acusados del ámbito del delito menor, los llamados roba gallinas. Un entorno familiar, el de Don Iñaki, que le sirve a este, para evitar su entrada en prisión, al igual que previamente le sirvió para llevar a cabo sus fechorias financieras. Utilizando el peso que otorga la corona, ante políticos y empresarios, para lograr vaciar las arcas, que en muchas ocasiones, beben directamente de los impuestos de los ciudadanos.

Sentencias como las que nos ocupan, lejos de levantar sospechas, sobre si su procedimiento se ajusta a derecho o no, deberían ir más allá, sembrando en el ciudadano medio, una profunda desconfianza, hacía un sistema judicial y una justicia, dispar por naturaleza. Una justicia, heredera de un régimen del 78, nacido en una eterna crisis democrática, que todavía hoy, atenaza el desarrollo de una verdadera base social crítica, que permita el ejercicio de un modelo político, alejado del despotismo ilustrado disfrazado de democracia, al que actualmente asistimos; en una España, en donde la separación de poderes, se diluye cuando resulta necesario, y las presiones o directamente, las purgas entre los fiscales discolos,  funcionan como aviso a navegantes, cuando el poder se siente amenazado. La sentencia judicial, y la decisión de permitir al yerno del rey, conservar momentaneamente su libertar, puede ajustarse a la ley, pero lo hace a una ley creada por una clase privilegiada, para responder en último caso, a las necesidades de esa misma clase social. No deberíamos olvidar, que al igual que tantas otras instituciones en nuestro país, el sistema judicial imperante actualmente en España, es una herencia de las estructuras de poder franquistas. En su foro interno, nuestro sistema de justicia se torna ficticio, cuando pretende hacer un hecho, aquello de ser igual para todos los españoles. Es entonces, cuando descubrimos que como el derecho a la vivienda o al trabajo, tras tan grandilocuentes palabras, se esconde poco más que un enunciado  sugerente, pero meramente ornamental.

En un país en donde gente entra en prisión por robar una bicicleta; y no precisamente una Specialized Tricross por si alguien lo dudaba, por canciones, por obras de teatro, por manifestaciones, huelgas o por el simple hecho de pedir la independencia de lo que ellos consideran, como sus respectivas naciones. La sentencia, y el posterior trato a Iñaki Urdangarin, resulta especialmente denigrante, para una población en la que ahora reside, la responsabilidad de volver a llenar las calles o seguir aguantando el chaparrón. Si algo parece claro, a tenor de las reacciones que desde la derecha recibimos ante estas sentencias, y a los primeros meses de la nueva legislatura de Mariano Rajoy, es que si la población no reacciona, si no planta cara ante la desfachatez mostrada por un sistema que cada día se muestra más desenmascarado en sus obediencias, el caso Nóos, será tan solo el primero de una larga lista de sentencias con la que los corruptos, verán finalmente legitimados sus actos.

urda.jpg

 Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

¡La impunidad ha muerto¡ ¡Viva la República!

“El Rey es tan Jefe de Estado como soy yo. Sólo que yo he sido electo tres veces con 63 por ciento. Somos iguales, Jefes de Estado igual. Somos tan Jefes de Estado el indio Evo Morales como el rey Juan Carlos de Borbón y yo”

Hugo Chávez

Seguramente, poco podría imaginarse; en aquel verano de 2010, el fiscal Pedro Horrach, que entre la amalgama de documentos que recibía en su despacho, que en mayor o menor medida guardaban relación con el caso Palma Arena, se encontraban ocho folios, remitidos por la fundación  Illesport, que iban a destapar el mayor caso de corrupción de la monarquía española. El caso del Instituto Nóos, de Diego Torres, de Iñaki Urdangarin. Pero especialmente, un caso que terminaría, con toda una infanta de España, sentada en el banquillo de los acusados.

Un caso de adjudicaciones amañadas, de trabajos ficticios, precios desproporcionados y un desmedido ánimo de lucro, que llevaría a Don Iñaki y al que por aquel entonces era su socio Diego Torres, ha embolsarse cerca 4,5 millones de euros, por un trabajo, en el que el peso de la participación del yerno del rey, resultaba clave, para garantizar un flujo de dinero constante, cuya procedencia principal era la de las administraciones gobernadas por el Partido Popular. Nóos, supuso un entramado fraudulento, en el que los 18 acusados, terminaron sucumbiendo ante la tentación de asociarse con la imagen de la casa real, pese a las escandalosas irregularidades necesarias para ello.

El salto a la palestra del caso Nóos, supuso para la casa real española, encarar, la investigación y el posterior juicio, que terminaría por debilitar para siempre, esa imagen cándida y campechana de una monarquía, que en medio de una crisis sin precedentes para sus súbditos, se posicionaba claramente del lado de los que de una forma u otra, se habían aprovechado para su beneficio económico, de un sistema, del que la corona siempre se había congratulado de ayudar a crear. Con Aizoon SL bajo sospecha (Una sociedad compartida al 50% por Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina) la justicia, ponía en la picota, a una monarquía, aparentemente, vinculada a un caso de corrupción política, en el que el peso de la institución, había sido utilizado como si de una mera marca comercial más se tratase.

La investigación, logró demostrar, de manera clara, el funcionamiento del entramado de empresas y sociedades pantalla; que Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres, habían levantado, con el objetivo de hacer desaparecer para la Hacienda pública, el dinero fruto de la corrupción en sus actividades. Ante la imposibilidad de negar los claros indicios que apuntaban a Iñaki Urdangarin, no se tardo demasiado desde la casa real, en tomar la decisión de convertir, al yerno del rey, en la última barrera de defensa de la monarquía. Una estrategia, en la que se invirtieron numerosos recursos, y cuyo único objetivo, era el de intentar evitar  que la investigación, pudiese salpicar en mayor medida a la propia monarquía. No en vano, el caso Nóos, amenazaba en aquel momento, con afectar de manera directa a la hija del por aquel entonces rey de España. En un ambiente, en el que objetivo de todos los focos, se encontraba precisamente, en lograr demostrar, la posible implicación de la infanta Cristina, con los negocios de su marido. Algo, que a tenor de la sentencia final del caso, ha resultado; por un motivo o por otro, imposible para la acusación .

Con un sonoro murmullo político de fondo, y una fiscalía que en ocasiones ha bordeado una línea de actuación, más propia de la defensa de la infanta Cristina. La justicia, se ha mostrado incapaz, pese a los claros indicios, de demostrar la participación de Cristina de Borbón, como cooperadora necesaria en el delito fiscal cometido por su marido. Delito, que ha sido el único por el que doña Cristina, ha terminado sentada finalmente en el banquillo. No así, por los delitos de malversación, prevaricación o falsedades. Cabe recordar, que legalmente, la infanta, nunca ha tenido obligación alguna de denunciar a su marido, pese a que pudiese haber tenido conocimiento de las actividades ilícitas realizadas por el mismo. No cabría por tanto, pese al revuelo informativo, exigir responsabilidades en ese sentido, más allá de las que se le pudieran reclamar moral y socialmente a un miembro de la familia real que dice representar al conjunto de los españoles.

Parece obvio, a tenor del elevado tren de vida de la pareja, que Doña Cristina, sí debió de reconocer en su día a día, claros indicios de la extraña actividad económica de su marido. Del mismo modo, que la capacidad de la infanta para disponer de los fondos de Aizoon, en donde se depositaban los beneficios fraudulentos de don Iñaki, apuntan de una manera clara, a una cierta responsabilidad en toda la trama, por parte de la hermana del actual rey. Una responsabilidad, que los correos destapados por  Diego Torres, extienden a su vez a nuevos ámbitos de la corona, dejando entrever, un claro conocimiento por parte del entorno de casa real, acerca de las actividades de Iñaki Urdangarin. Conocimiento, que desmonta totalmente, la fachada de una monarquía sorprendida por los tejemanejes del que hasta aquel entonces parecía el yerno ideal. La figura de Carlos García Revenga, secretario de las infantas, supone sin duda, uno de los vínculos claros entre la casa real y don Iñaki Urdangarin. El propio rey emérito, se vería salpicado por los mensajes destapados por Diego Torres, en donde las conversaciones con Corinna Sayn-Wittgenstein; supuesta amante del don Juan Carlos, parecen apuntar de manera directa a la aparente participación del rey en los negocios de don Iñaki Urdangarín, al menos como la figura, que nunca impidió que su nombre, y la reputación de la corona, fuese puesta al servicio de todo el entramado corrupto.

Con la absolución de Cristina de Borbón y la condena a Iñaki Urdangarin a un total de 6 años y 3 meses, la monarquía se encuentra ante la necesidad de hacer del marido de la infanta, un caso ejemplarizante, que evite; si todavía resulta posible, la sensación de la existencia de un justicia de dos sensibilidades, y dos velocidades en España.

Más allá de las sentencias judiciales y las responsabilidades penales, el proceso del caso Nóos, ha terminado destapando una dura realidad, para todos aquellos, que hasta hoy, creían en el sentido de una monarquía al servicio de los españoles. Las presiones ejercidas, en el entorno judicial y mediático, con la clara intencionalidad de alejar en la medida de lo posible a la infanta de las responsabilidades judiciales, han evidenciado a una corona muy alejada de los modelos de transparencia que desde la población se han venido exigiendo, ante el hartazgo de una corrupción ya endémica en el país. La corona, ha terminado de mostrarse al pueblo, como una institución, incapaz de reconocer sus propios errores. Un ente independiente del devenir democrático de nuestro país, incapaz de acomodarse a los cambios sociales pertinentes, al encontrarse totalmente inmersa en la firme tarea de apuntalar su propia supervivencia. Quién sabe, si por inoperancia o por mera impotencia, ante los posibles escándalos que una lupa parlamentaria podría hacer saltar a la opinión pública. La actuación de la casa real, ha continuado en una línea aislacionista, intentando dirimir en un proceso interno de reprimendas reales, lo que debería haberse convertido, en una clara oportunidad, para demostrar que ni tan siquiera la corona debe escaparse al ejercicio de la justicia.

El caso Nóos, nos deja a una infanta, absuelta por su supuesta ignorancia personal y política, y a todo un cuñado del actual rey de España, condenado por corrupción. Todo ello, parece gestar una extraña sensación propia del inicio del fin de un ciclo. ¡La impunidad ha muerto¡ ¡Viva la República!

noos

Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

.

Soria, sé fuerte

Cuando ya nada parecía poder sorprendernos en este lejano reino de occidente llamado España. El gobierno, supuestamente en funciones del Partido Popular, ha parecido por un momento, dispuesto a brindarnos un redoble más de tambores en este particular circo en el que hemos llegado a transformar nuestra política patria. Con el nombramiento del ex ministro Soria, en plena resaca de la fallida sesión de investidura, para el puesto de Director ejecutivo en el Banco Mundial. El gobierno popular y particularmente su presidente, Mariano Rajoy, dejaban claro que en España, tan solo los favores en el seno del propio partido parecen pagarse.

Tras años de una incesante lucha política y económica de diferentes gobiernos de nuestro país, por conseguir ocupar espacios de poder en diferentes organismos internacionales. Todo ha culminado con la representación de nuestra política más caciquil, y el dedazo como clara reminiscencia de la época Aznar en el gobierno de Mariano Rajoy, en el nombramiento de personajes de la calaña moral de Soria o Rato para cargos de responsabilidad en instituciones como el Banco Mundial. Si para esto nos hemos apretado el cinturón todos estos años los españoles, quizás hubiese sido mejor continuar nuestro camino de una manera un tanto más digna, en el ostracismo internacional.

El PP demuestra una vez más con este movimiento, su particular visión de la gestión del estado. Haciendo un uso meramente particular, de un nombramiento que nos debiera representar a todos. El puesto con el que se pretendía recompensar al ministro antirenovables, del fracking, los chollos hoteleros o las prospecciones en Las Canarias, entre otras perlas. Es un puesto que representa a todos los españoles. Un puesto en el escaparate de la política internacional que ha costado demasiado conseguir, para que termine una vez más, ocupado por el amigo del presidente de turno.

Se nos quiso convencer desde Génova de que el cargo fue asignado en un concurso de méritos en el que Soria, como un funcionario más, se presentó y accedió al cargo por su propia valía. Nunca por méritos políticos. Explicación que podría resultar factible, sino fuese porque José Manuel Soria ha permanecido apartado de su labores como funcionario durante 26 años, la plaza nunca ha estado reservada para funcionarios, el gobierno se encargo de no hacer pública la convocatoria, ni en el Boletín Oficial del Estado, ni en la web del Ministerio oportuno y porque pese a que a pasásemos por alto todos los puntos anteriores. No podemos olvidar que el ex ministro de Industria, Energía y Turismo tuvo que renunciar a su cargo, precisamente por las contradicciones, cuando no directamente mentiras, a la hora de explicar su participación en empresas radicadas en paraísos fiscales.

Mentía el ex ministro entonces, cuando declaraba no saber nada de dichas empresas y miente el PP ahora, cuando dice haberle concedido el cargo exclusivamente por méritos profesionales. Pese a todo, nadie espera ya que Rajoy de un paso atrás, tras nuevamente descubrirse el engaño. La dimisión de Soria, fue un lapsus de cordura en el reino de la impunidad. Rajoy ahora niega saber nada de este nombramiento, al igual que tampoco le tembló la voz al declarar no saber nada sobre el caso Bárcenas.  Tendremos que esperar a que los Aguirre, Monago o Cifuentes huelan de nuevo la sangre en la ya debilitada manada del presidente en funciones, para que las guerras internas en la familia popular, nos proporcionen una vez más, los restos de la carnaza de la corrupción como arma política en los titulares.

Son malos tiempos para la bancada popular, y la inmediatez de los juicios por el ‘caso Nóos’, las ‘tarjetas black’, el ‘caso Gürtel’ o los ‘Papeles de Bárcenas’ no parecen una buena señal para calmar lo que sin duda ya podemos comenzar a tildar como guerra interna en el PP, por la sucesión de un presidente ya en franca decadencia. Después de todo, tan solo eso ha logrado que el ex ministro tuviese que renunciar a un cargo por el que pasaría a cobrar anualmente, la friolera de 226.000 euros libres de impuestos. Dato este último que a tenor de su pasado, sin duda ha debido doler especialmente al político canario.

Tras el ruido de sables en el seno del partido y la repercusión en los medios. Soria y el Partido Popular, tendrán que pensar un momento y un destino más oportuno, para esta vez con más sigilo, poder encontrar un lugar en donde colocar definitivamente al ex ministro.

 

Industria-Energia-Turismo-Manuel-MINETUR_EDIIMA20160204_0548_18.jpg

Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental. 

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

España,sé fuerte

El caso Brugal,los Ere,la operación Malaya,la Gürtel,el Palau de la música,la Pokemon,el Caso Cooperación,Nóos,la operación Púnica,Bankia…y así hasta completar los 40.000 Millones anuales,o lo que es lo mismo,los 800 euros por persona y español,con los que queramos o no,todos contribuimos a mantener la que tanto por su tamaño como solidez,ya parece consolidarse como una institución más de nuestro país:la corrupción.

Un país,en donde no pasa un día sin que estalle un nuevo caso de corrupción y en el que un día soñamos con poder ser la locomotora de Europa construyendo más casas que Alemania,Italia,Gran Bretaña y Francia juntas.Un país, en donde de una u otra forma, cada una de las las instituciones desde la Casa Real al Gobierno,pasando por los Parlamentos Autonómicos,los sindicatos o los Ayuntamientos,se han visto afectados lenta e inexorablemente por la lacra de la corrupción.Una lacra que definitivamente ha terminado arrebatándonos a muchos españoles la escasa confianza que manteníamos en una democracia digna.Y nos ha dejado un país en el vagón de cola,en donde las obras públicas parecen alejarse de su cometido inicial de servicio a la ciudadania,para ser un recurso más destinado para los que se hinchan los bolsillos con dinero público, al tiempo que ven crecer las ya de por si absurdas y multimillonarias concesiones con las que hemos abarrotado nuestro territorio.

Y es que tenemos que admitirlo.El nuestro,siempre ha sido un país de bolsillos anchos y conciencias pequeñas.Un país en donde los grandes negocios se han movido sin excepción alguna en un circulo muy pequeño,casi diminuto.Un lugar en donde amparados bajo el paraguas del España va bien y la especulación urbanística provocada por la ley del suelo,se ha terminado haciendo valido eso de “si necesitas dinero,recalifica tu pueblo”. En donde por norma general,no premiamos la innovación ni la valía por encima de los amiguísimos o los favores.Después de todo,siempre hemos sido un sistema más aristocrático que meritocrático. Fruto de ello, no es casualidad que de los 34 ministros que dirigieron aquella época de aparente bonanza popular,actualmente 22 de ellos se encuentren de una u otra forma salpicados por diferentes casos de corrupción.Ya sea Zaplana y el Terra Mítica,Matas y el caso Palma Arena o Esperanza Aguirrre y su destape en la Gürtel.

Hemos visto como toda una generación de políticos con cargos de gobierno,se han visto envueltos en una trama propia de los mejores momentos de Mario Puzo En donde en repetidas ocasiones los empresarios obtenían vía libre a los abundantes planes urbanísticos y demás contratas públicas de nuestro territorio a través de redes clientelares en las que al parecer, caían con más pena que gloria muchos de nuestros más selectos representantes públicos.

A nadie puede ya extrañarle que a ese mismo gobierno que una vez quiso convertir a España en una gran comunidad valenciana,los casos de corrupción comiencen a estallarle por detrás,por delante e incluso a su mismo lado ¿Y que explicaciones nos ofrecen a la ciudadania gobierno y oposición? Pues mientras la única defensa de los primeros sigue consistiendo en que ellos ni vieron,ni sabían nada de plazas de toros llenas hasta la bandera,sedes recién amuebladas; no por decoradores sino por tesoreros, o coches de lujo en los garajes de sus ministras. Los segundos parecen más ocupados;salvo algunas cosas, en intentar dar la callada por respuesta ante sus más de 264 causas abiertas e intentando que en medio de ese tímido “y tú más” al que nos han habituado a someter al gobierno en el congreso,la mierda, y perdón por la expresión, no termine salpicándoles más que a sus rivales en plena carrera electoral Una situación meramente kafkiana, en donde mientras los diferentes organismos judiciales se ven ahogados por la larga noche de piedra de sus innumerables instrucciones y los técnicos de Hacienda barren el mar con un rastrillo. Nos encontramos con la absurda y surrealista situación de ver a la ya ex ministra; y es que nunca es tarde si la bicha es buena,Ana Mato presentando el flamante código de buena conducta del partido popular.Un partido que en diferido y en B gobierna España con la cabeza puesta en Suiza y los tribunales.Unos tribunales que se ven aletargados por las acusaciones partidistas que diariamente se vierten desde los propios partidos y sus medios afines, y en donde diversas organizaciones ponen ya de manifiesto la inexistente separación de poderes,la escasez de recursos o la demencial reforma judicial que afectará,dios sabe como, al curso de las grandes investigaciones por corrupción.

¿Y que hacemos mientras tanto los españoles? Pues la verdad,es que no hemos cambiado mucho desde los primeros coletazos de la corrupción hasta ahora.Digamos que simplemente nos hemos adaptado a los tiempos. Ya no somos esos inocentones que ingresamos una peseta en la cuenta de una folclórica,actualmente podemos firmar en change.org para que la excarcelen o aplaudir cómodamente a la salida de los juzgados al rey del fútbol o la princesa del pueblo,sin reparar en que cuando alguien estafa a la Hacienda,nos estafa a todos. El dinero que presuntamente roban, es el dinero con el que construimos nuestras carreteras,pagamos a nuestros médicos o propiciamos los fondos con los que luego podrán estudiar nuestros hijos.Intenten ver más allá de las cifras grandilocuentes o lo curioso de los aeropuertos vacíos en los casos de corrupción que invaden nuestros medios y podrán ver lo verdaderamente preocupante de todo esto en los hospitales sin camas,los colegios sin comedores o la imposibilidad de asignar recursos a tratamientos médicos que podrían salvar la vida a cientos de personas en nuestro país.Después de todo,esa es la verdadera cara de la corrupción.

Admito que puede resultar complicado concienciarse en la lucha contra la misma cuando vivimos en un sistema partidista en donde prima la defensa del compañero de escaño a la honradez política y el servicio publico,en donde se crean en tiempo récord amnistías fiscales para los grandes defraudadores y se presentan en el atril del parlamento las mismas medidas una y otra vez para luchar contra la corrupción sin que nunca parezcan aplicarse.Pero debe ser responsabilidad de la ciudadania el despertarse y preguntarnos de una vez por todas si realmente nuestros políticos pretenden terminar con la corrupción o simplemente intentan maquillarla para que todo siga igual.Medidas como la reforma en la ley electoral y de financiación de los partidos,el control efectivo de los ciudadanos y de los medios sobre las cuentas de los mismos o la regulación estricta de lobbies y puertas giratorias,junto con la tan necesaria reforma judicial que permita a esta institución juzgar en tiempo y forma estos delitos.Deben de suponer el pilar básico del cambio democrático que definitivamente parece encarar este país. No podemos seguir soportando la continua sangría de recursos a los que nos somete la corrupción cuando somos los ciudadanos los que estamos en gran medida soportando con nuestro esfuerzo las reformas que nos dicen indispensables para superar la crisis.Después de todo se está acabando el pan y hace ya mucho tiempo que no nos tiene gracia todo este circo.

mm

Autor: @SeijoDani