Berta Cáceres, crónica de una muerte anunciada

“Si bajara un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte fortalecería nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia nos muestra lo contrario. Actos públicos y entierros numerosos no salvarán el Amazonas. Quiero vivir.”

Chico Mendes

Cuando asesinaron a Chico Mendes yo apenas tenía un año, no recuerdo las lagrimas de sus compañeros, ni el dolor de su familia. Tampoco recuerdo, el grito de desesperación de la Amazonia, ante el avance inexorable de las excavadoras, propiedad de los terratenientes que mandaron asesinarlo; para así, poder continuar poco a poco matando la selva por la que él dio su vida. Tras Chico Mendes, en la conciencia del mundo, quedo un crimen que no fue el primero, ni sería el último que sucedería en la selva sudamericana o en cualquier otra parte en donde un hombre o una mujer, se atrevieran a liderar la oposición a un progreso mal entendido, en forma de una explotación sin escrúpulos de la selva, por parte de las empresas mineras y forestales. Deforestación y contaminación, por meros beneficios económicos.

La mañana del 3 de marzo de 2016, de nuevo la Pachamama derramaba sus lagrimas por una de sus más firmes defensoras. Berta Cáceres, se encontraba preparándose para presentar posibles alternativas al proyecto hidroeléctrico Agua Zarcalo, cuando de nuevo los asesinos derribaban la puerta de un activista para asesinarlo. Aquellos que no comprenden su propia desgracia cuando hieren a la madre tierra, jamás podrán comprender lo estéril de quién pretende amedrentar o silenciar a quién lucha por cada palmo de tierra que considera su hogar. Cuando los pistoleros derribaron la puerta de Berta Cáceres, esta hacía tiempo que permanecía abierta para toda aquella causa que resultara justa. Permaneció abierta en las protestas contra las bases americanas en territorio hondureño, así como en las protestas por el golpe de estado de 2009 contra el presidente Zelaya que terminarían por llevarla a la cárcel, y sin duda, siempre permanecieron abiertas para los indígenas lencas de Río Blanco. Esa misma comunidad indígena que cuando la maquinaria y los hombres de la compañía china Sinohydro, el Banco Mundial y la compañía hondureña Desarrollos Energéticos, llegaron a la selva con la intención de destrozar sus tierras para construir cuatro represas hidroeléctricas en el río Gualcarque, acudieron a Berta con la esperanza de quién sabe, no será abandonado. En un planeta, en donde en 12 años, 1.024 personas fueron asesinadas por su labor en cuestiones agrarias y ambientales,En un planeta, en donde en 12 años, 1.024 personas fueron asesinadas por su labor en cuestiones agrarias y ambientales las puertas abiertas, son el sacrificio de quién está dispuesto a morir por defender su hogar, por defender un hogar que lo queramos creer o no, es el hogar de todos.

Berta Cáceres, era consciente de la realidad de su tierra, de su pueblo En Honduras se vive una situación trágica. A medida que han ido avanzando las grandes inversiones del capital transnacional, con empresas vinculadas al sector poderoso económico, político y militar del país, esas políticas neoliberales extractivistas han provocado también un aumento de la represión, criminalización y despojo a las comunidades, que han sido desplazadas de manera forzada” Como antes había sucedido con el Brasil de Chico Mendes y el gobierno de José Sarney, también el gobierno de Juan Orlando Hernández lloró ante las cámaras, una muerte que seguramente, jamás lamentó en privado. Berta Cáceres, representa la lucha de un pueblo torturado y asesinado por las balas de quienes primero les robaron su libertad y ahora pretenden robarles su tierra. La injusticia y el dolor de un pueblo y una tierra que con su muerte, descubre al mundo, la digna soledad en la lucha de toda una comunidad, contra la explotación de su territorio por el gran capital con escuadrones de la muerte.

El asesinato de Berta Cáceres, puso fin a una vida dedicada a la defensa medioambiental y completó el circulo de falta de libertades, represión, privatizaciones, aumento de megaproyectos; especialmente vinculados a la provisión de energía barata, y muerte que afecta a tantas regiones de nuestro planeta. Un círculo, que mañana volverá a comenzar en El delta del Níger, Minas Gerais en Brasil, Yongxing “El Pueblo del cáncer chino” o Agbogbloshie en Ghana, un avance suicida de una sociedad incapaz ya de comprender la importancia vital de las lecciones de respeto a la naturaleza, tras cada territorio sagrado para un pueblo. Una sociedad ciega y sorda ante su propio desastre, ante su propia perdida. Cuando los asesinos dispararon sobre el cuerpo de Berta Cáceres, las balas cesaron la guía de sus palabras, pero tan solo la comunidad internacional, con su pasividad las silenció ante quienes especulan con nuestros bosques, ante quienes contaminan nuestro aire  y matan nuestras costas.

En 2015, Berta Cáceres, recibió el Premio Goldman, conocido como el Nobel verde, en reconocimiento a su lucha por los derechos del pueblo indígena lenca y la madre tierra. La hija de Berta Flores, partera y alcaldesa que dio amparo a los refugiados de la guerra civil en El Salvador, la hermana de Agustina Flores, también activista del COPINH, quién logro que la constructora de hidroeléctricas más grande del mundo –la compañía china Synohidro– se retirara del proyecto de la presa Agua Zarca, ya no estaba entre nosotros para recoger ta apreciado galardón. Tras ella, nuevas muertes, nuevas injusticias y la fuerza y convicción de quién lucha por algo que es justo, en los ojos de su hija Berta Zúñiga Cáceres. Hoy me pregunto ¿Tendremos que esperar a llorar su muerte para al fin despertar?

“Aquí es muy fácil que a uno lo maten. El coste que pagamos es muy alto. Pero lo más importante es que tenemos una fuerza que viene de nuestros ancestros, herencia de miles de años, de la que estamos orgullosos. Ese es nuestro alimento y nuestra convicción a la hora de luchar”

Berta Cáceres

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Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

Bolivar cogió su fusil

Pocas veces se ha hablado tanto en los corrillos políticos de España de lo que sucede en un país extranjero, y pocas veces habrá ocupado tanto papel en nuestros diarios el transcurso de los hechos en Venezuela, desde que El libertador” Simón Bolívar, comenzaba una larga travesía revolucionaria para dotar de libertad a los pueblos de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Casi dos siglos desde aquellas primeras batallas del padre del bolivarianismo, hasta hoy. Dos siglos en los que  fruto del imperialismo americano y la Operación Cóndor, los hijos de la lucha de emancipación que llevo a cabo Simón Bolivar, han visto gobiernos militares como los que ocuparon Bolivia entre 1964 y 1982, la represión y la censura de Gustavo Rojas Pinilla en Colombia o la sucesiva imposición de dictaduras y gobiernos títeres en la propia patria de Bolívar.

Dos siglos que nos han cambiado mucho y a la vez tan poco, siglos en los que en gran parte de Sudamérica los indigenas siguen viviendo en la pobreza y con escasos derechos reconocidos, dos siglos en los que las multinacionales han substituido al cacique o al emperador a la hora de substraer la riqueza al pueblo bolivariano y dos siglos en los que los más pobres todavía son legión en el continente. Todos ellos problemas que ni gobiernos de izquierda, ni dictaduras militares, ni gobiernos de derechas han podido erradicar de la región, aunque si han existido claras diferencias entre las políticas de uno y otro símbolo.

Cuando en 1999 Hugo Chávez Frías llega al poder para proclamar la República Bolivariana de Venezuela, lo hace tras un golpe de estado fallido seis años antes, que le costo al futuro presidente de Venezuela dos años en prisión. Dos años en los que Chávez prepara una alternativa para el gobierno venezolano que desembocará con su victoria electoral frente a los partidos tradicionales y sembrará en Venezuela las semillas de una revolución social y política.

Desde un primer momento el mundo recibe al mandatario bolivariano y a la nueva república con escepticismo en el mejor de los casos y con abierta hostilidad en el peor de ellos. Venezuela afrontará durante el mandato de Hugo Chávez una continua injerencia desestabilizadora en forma de intento de golpe de estado en abril de 2002 y  una guerra económica y política con la huelga y sabotaje de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y  el Referéndum presidencial de Venezuela de 2004 del que Hugo Chávez sale victorioso en la consulta en las urnas, con un amplio margen frente a la oposición, que sin embargo continuará proclamando la ilegitimidad del gobierno de bolivariano.

Durante los años de gobierno de Hugo Chávez, la extrema pobreza en Venezuela se redujo del 42 al 9’5 %, se declaro al país libre de analfabetismo según los criterios de la UNESCO, se crearon Misiones para garantizar un justo acceso a la sanidad, la educación y la soberanía alimentaria de los más desfavorecidos en Venezuela, además de avanzar en otras materias siempre olvidadas en el país como la lucha contra la disparidad de género o la soberanía tecnológica. 

Uno tampoco puede obviar los errores, en ocasiones grandes errores, de la revolución bolivariana en Venezuela. El demencial control cambiario, la inseguridad jurídica fruto en muchas ocasiones de los vaivenes de la planificación político económica, la inflación, la corrupción campante en las instituciones o el aumento de la polaridad y la violencia en el país. Todos ellos son errores que o bien de forma intencionada o por omisión en sus labores, uno le puede achacar al gobierno bolivariano. Pero esto no justifica en ningún caso una oposición criminal y golpista ante un gobierno que todavía hoy, detenta la mayoría del pueblo.

La actual crisis política en Venezuela arranca tras la victoria de Nicolás Maduro y el Gran Polo Patriótico en las elecciones de 2013. Pese al reconocimiento de numerosos organismos de la limpieza del proceso electoral venezolano, la oposición en manos de Henrique Capriles decide convocar un “cacerolazo” con el que la oposición se niega los resultados electorales ampliamente reconocidos en todo el mundo como legítimos.

Comienza entonces un proceso de desestabilización al gobierno de Nicolás Maduro y a la revolución bolivariana con numerosos altercados y una profunda guerra económica llevada a cabo por la oligarquía venezolana que afecta profundamente a la economía del país y especialmente a la vida de los más pobres. Si bien los niveles de desabastecimiento en Venezuela han legado a cuotas alarmantes, observando los datos macroeconómicos uno puede localizar indicios que indican que dicho desabastecimiento, no han guardado relación directa con los niveles de producción. Hecho que parece indicar la existencia de una mano visible en el mercado venezolano que continua produciendo bienes básicos como la harina de maíz, el café, el arroz, el azúcar, las carotas, las pastas alimenticias y los huevos de gallina, pero que sin embargo no les da salida al mercado, al menos al mercado legal. Otro gallo canta en el mercado negro del bachaqueo, en el que los venezolanos pueden encontrar todo tipo de productos a un precio muy superior, al que la regulación de precios del gobierno de Nicolás Maduro impuso por decreto en un intento de frenar las desigualdades generadas fruto de la plusvalía del sistema capitalista en el país.

Ante esta situación, el gobierno venezolano tan solo puede luchar con la legalidad en la mano, y las redadas contra las mafias del comercio ilegal en Venezuela, se sucedieron con la esperanza de poner fin a una guerra económica que como sucedió en el Chile de Allende pretende preparar el camino para un golpe de estado que ponga fin a la revolución bolivariana. Así en 2014 comienzan las guarimbas en Venezuela, unas protestas convocadas por la oposición de derechas que inicialmente decían protestar contra el aumento de la delincuencia, la alta inflación y escasez de productos básicos. Aunque pronto derivan en hechos violentos como la quema de centros de salud, universidades, casas de estudios y centros de distribución de alimentos que cuestan al gobierno venezolano, hasta que consiguen controlar la situación, la vida de 43 personas, más de 800 heridos y daños materiales valorados en cerca de 10 mil millones de dólares. Al frente de las protestas tres políticos de oposición: la exdiputada María Corina Machado, el gobernador de Miranda  Henrique Capriles  y Leopoldo López, exalcalde de Chacao, quien convocó a las protestas con el objetivo declarado de sacar al gobierno del poder. 

Fruto de las protestas y como consecuencia de las muertes acaecidas en ellas, numerosos responsables de las mismas son detenidos. Lo que es visto por la oposición como una provocación y por el resto del mundo como una clara muestra de la tendencia autoritaria de la revolución bolivariana. Cabria preguntarse si los familiares y las víctimas de estas protestas, compartirían esta visión de quienes ven en los responsables de los actos que terminaron con la muerte de sus hijos, hermanos o esposos, como simples presos políticos. No conviene olvidar para el resto del mundo, como la oposición venezolana ha sabido utilizar la violencia en actos que previamente ha convocado, para achacar las muertes a la propia revolución. En la memoria de muchos venezolanos, todavía siguen presente los actos de puente de Llaguno.

Con esta situación se llega a la clara victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015, en un contexto de desaceleración económica fruto de la caída en los precios del petróleo y de máxima tensión política, que le da por primera vez en 16 años de gobierno chavista, la mayoría en la Asamblea Nacional.

Con un país dividido entre la pobreza extrema y el poder económico monopolista, y un poder político cada día más polarizado, Venezuela se enfrenta a uno de los más grandes retos de su historia. La revolución bolivariana encara un referéndum revocatorio a corto plazo en el que lejos quedan ya los apoyos del chavismo, al tiempo que ve en el horizonte la amenaza de un nuevo Caracazo que derribe finalmente los logros de la revolución, para traer de vuelta al país, las políticas neoliberales del capitalismo americano de la mano de una oposición oligárquica que pretende volver a hacer de Venezuela el patio trasero de Estados Unidos, en donde el imperio pueda conseguir materias primas y mano de obra barata, al tiempo que coloca los excedentes de su producción en un pueblo falto de todo.

La ofensiva que vive Venezuela es un paso más en un plan que ya ha socavado derechos en Argentina y Brasil, y que pretende dinamitar los últimos bastiones de las políticas progresistas en América Latina, haciendo llorar sangre si fuera preciso al pueblo venezolano como ejemplo de lo que puede suceder a los pueblos que intentan buscar una alternativa al reinado del dólar en la región.

No todo ha sido bueno en Venezuela, muchos han sido los errores de sus mandatarios y muchas las cosas por hacer, pero sin duda grandilocuente honor el de tantas portadas en nuestros medios para un país que convive muy de cerca con la narcopolítica de México o el genocidio indígena en Colombia. Es de suponer que es más delictivo el error, cuando quién lo comete no es uno de los suyos.

 

“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”

Malcolm X

 

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Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

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