El Valle de la venganza

“El que no esté seguro de su memoria debe abstenerse de mentir.”
Michel de Montaigne

Con toda probabilidad fruto de una transición errónea y una democracia indolente, setenta y ocho años después de la Guerra Civil y cuarenta y dos desde el final de la dictadura, la memoria del caudillo y su herencia siguen suponiendo a día de hoy una preponderante traba para el natural desarrollo de la convivencia democrática en España. Con este marco social siempre presente y en una votación con más simbolismo que carga política, el Partido Socialista ha logrado finalmente sacar adelante una proposición no de ley, quizás más destinada a reparar su propia memoria que la de las víctimas de la dictadura. El mismo partido que gobernó durante 14 años en España sin atreverse a revertir ni un ápice el pacto democrático con vencedores y vencidos que reinaba en nuestro país, y que ya en la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, dejó pasar la oportunidad de hacer de la memoria histórica algo más que una bonita iniciativa sin posible recorrido político alguno, consigue ahora con más apuros de los deseados, una pírrica victoria en el Congreso de los Diputados, que si nada cambia, mucho me temo será un brindis al sol más para un país que todavía sigue haciendo ostentosa gala de sus anomalías democráticas.

Hagamos el extraordinario esfuerzo de imaginar por un instante que en algún momento de la historia, alguien pudiese haber abogado por hacer del Berghof un mausoleo en en donde velar la memoria de Hitler o compliquémoslo más aún, imaginemos Auschwitz transformado en un monumento donde entre simbología nazi y las fosas comunes de los judios asesinados en Europa,  la ultraderecha alemana conmemorase cada 30 de abril la muerte del führer ¿Despreciable verdad? pues por por extraño que parezca, eso es exactamente lo que se está haciendo desde el gobierno de España con el Valle de los Caídos.

La megalomana estructura de  mármol y granito en donde reposan* Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, no representa como se nos quiere hacer creer un monumento a la paz y la reconciliación, muy al contrario, la obra culmen del caudillo supone un último y despiadado recordatorio a la superioridad moral de los vencedores sobre los vencidos. Un macabro legado póstumo del dictador, que todavía hoy muchos se niegan a repudiar en un parlamento aparentemente democrático, en el que podría llegar a resultar complicado comprender los resortes morales o políticos que llevan al Partido Popular a negar la transformación de la «mayor fosa común de España» en un lugar para la memoria y la concienciación, sino fuese porque son los propios actos de su entorno los que se encargan de recordarnos su estrecha vinculación con la  «gloriosa cruzada» y al nacionalcatolicismo en su conjunto.

Los cadáveres de cerca de 22.000 personas ajusticiadas por el dictador llevados hasta allí en contra del deseo de sus familiares y el recuerdo de todo el sufrimiento padecido durante 18 años por los presos políticos obligados a trabajar (no creo que la negativa fuese una opción muy diferente a la muerte) en un homenaje para mayor gloria de su verdugo, suponen motivos suficientes para reclamar una vez más al gobierno del Partido Popular la exhumación y traslado de los restos de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera fuera del recinto del Valle de los Caídos. Con este gesto, se abriría no solo una pequeña puerta para la transformación del mausoleo franquista en un museo para la concienciación y reparación de las víctimas de la Guerra Civil, sino además una oportunidad para superar un pasado monopolizado hasta el momento por la visión “única” que los vencedores impusieron durante la transición a los vencidos, imposibilitando cualquier tipo de reparación a las víctimas de la represión y la dictadura, mientras el bando franquista honraba a sus víctimas desde primera hora.

Todavía hoy, las más de 2.000 fosas comunes registradas en nuestro país, la desmemoria histórica y social, además de la continua exaltación de la dictadura franquista, parecen recordarnos que el Valle de Los Caídos no supone más que la punta del iceberg del problema, un pequeño gesto con el que comenzar a recomponer la historia, nuestra dignidad y los cimientos de una democracia que al igual que el mausoleo franquista, guarda todavía demasiados demonios en su interior.


 *A no ser claro que finalmente fuesen ellos los que entendieron mal el catolicismo y por tanto ahora se encuentren revolviéndose en sus tumbas.

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Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres, te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña, por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1

“República, siempre República.”

No resulta fácil sentarse tantos años después, aún con las heridas abiertas, para tratar la represión  de una dictadura fascista que mato a tantos españoles y esclavizo y atemorizo a la inmensa mayoría. Resulta duro pararse a pensar durante un segundo en tantas personas que todavía hoy siguen sin saber donde están sus familiares y que en el mejor de los casos, si lo saben, todavía deben consolarse con depositar flores nuevas sobre viejas fosas y cunetas, que guardan celosamente con el silencio del perdedor, heridas de un pasado que el silencio no termina de cerrar. Personas cuyo único delito fue atreverse a pensar diferente, a revelarse contra las injusticias y exigir unos derechos a los que tú y yo dedicamos breves comentarios en nuestros muros virtuales mientras nos los arrebatan. Luchas la nuestra y la de ellos, tan diferentes, tan alejadas, hasta en eso los hemos olvidado.

Españoles asesinados por una dictadura levantada sobre el odio al progreso, al laicismo, a la igualdad entre hombres y mujeres, al reconocimiento de la diversidad cultural y política de los pueblos de España cristalizada en el Frente Popular y el Front d’Esquerres. Odio profundo a las luchas obreras y a un campesinado organizado para reclamar el derecho a una tierra que su trabajo les otorgaba, en definitiva, asesinados por un odio visceral a la participación política del pueblo que hizo de la II República. Un peligroso enemigo a batir para los que todavía hoy son los poderes tradicionales de España: El ejercito, los caciques y la Iglesia.

Resulta innecesario narrar una vez más en estas líneas  el triste final de aquella esperanzadora aventura que supuso la II República para una atrasada España, después de todo quién querría intentar convencer a quienes todavía hoy ven en el golpe de estado y en la lucha fratricida, una santa cruzada o un mal ineludible. A esos que ondean viejas banderas y nuevos odios al sol intentando desmantelar a una democracia que miserablemente por complicidad los ampara, una democracia con leyes para defender al dictador y a sus cachorros, mientras persigue a quienes simplemente  señalan su odio con humor, con demasiada paciencia.

Un sistema nacido del chantaje y de la amenaza del pacto o las armas, que no reparo a las víctimas, ni condeno a los asesinos y a sus cómplices. Una democracia cimentada desde su nacimiento con franquistas convertidos de la nada, en una operación de lavado de cara institucional, en grandes demócratas. Un sistema que hizo de los Suarez, Fraga o Juan Carlos grandes figuras de nuestra política, pero que nada supo o quiso saber de los más 114.000 repúblicanos que siguen sepultados en las cunetas y fosas comunes que siembran nuestro país. Entre ellos más de 20.000 repúblicanos asesinados y enterrados en un último acto de profundo desprecio póstumo junto a su asesino en el Valle de los caídos o de los más de 400.000 presos políticos obligados a realizar trabajos forzados para el gran empresariado español. Acto con lo que Franco y el régimen pagaron la inestimable ayuda que estos aportaron a su causa, los mismos que ahora siguen ejerciendo poder y han sido los verdaderos asesinos tras la mascarada del pequeño dictador y su santa cruzada.

De esta forma huérfana de tantos que dieron la vida por ella y subyugada y atenazada por aquellos que siempre la odiaron, nació la democracia en España. No es de extrañar entonces que tantos sintamos que nuestra bandera, que nuestras instituciones, no nos representa. No cuando todavía hoy siguen manchadas de la sangre de quienes realmente dieron su vida por ella.

Y de aquellos fangos, estos lodos. Lodos en los que nace y se desenvuelve todavía hoy la derecha española tan reacia a condenar la dictadura y la apología de la misma, pero empeñada en condenar y humillar en el eterno olvido a aquellos que dieron su vida por un gobierno legítimo. Legítimo pese a sus falacias, pese a las campañas destinadas a intentar reescribir la historia de manera directa con la asfixia presupuestaria de la memoria histórica o de manera indirecta manteniendo vivo el recuerdo de sus verdugos en nuestras calles. Una democracia no puede ser un lugar en donde se homenajea a los asesinos mientras se olvida a sus víctimas.

77 años después, siguen esperando en las cunetas tantos españoles un simple perdón. Hermanos, hijos  y puede que nietos que tendrán que ver como un país ciego se sigue negando a reconocer a la España de Franco como causante de uno de los grandes reinos del terror, un capitulo negro de la historia que por mucho prevalezca la voz del silencio, jamás podrá cerrarse hasta que se cicatrice la última de sus heridas.

Salud y República, no olvidamos.

no pasaran

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres, te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña, por el nombre de la activista medioambiental.

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Los dilemas de Pedro

Estalló finalmente la guerra en el PSOE como estallan todas las guerras que se mantienen más o menos frías durante largo tiempo, de manera sorpresiva y cruel. Con un movimiento inesperado y 17 dimisiones en la ejecutiva socialista, para configurar, al fin de forma visible, la plana mayor de un sector crítico en el propio partido que excusandose en la deriva política del propio Pedro Sánchez y los recientes resultados electorales en Galicia y Euskadi, buscan finalmente formalizar un impeachment al hasta todavía hoy líder socialista, para siempre supuestamente, lograr desatascar no solo el bloqueo del propio partido, sino a su vez la situación política en España.

Basandose en un discurso que incomprensiblemente asume como propio el mea culpa ante la clara imposibilidad de formar gobierno por parte de Mariano Rajoy y pasadas las cinco y media de la tarde de ayer, Antonio Pradas presentaba en Ferraz su dimisión y la de otros dieciséis miembros de la dirección socialista. Dimisiones que según su propia versión, se deberían sumar a las ya realizadas con anterioridad por Gómez Besteiro y Javier Abreu, además de sumar también en esa particular cuenta la de Pedro Zerolo. Se le olvida al hasta hoy secretario de Política Federal del PSOE que el fallecimiento del socialista madrileño, poco o nada tuvo que ver con discrepancias con el presidente de su partido. Un detalle que muestra el nivel descarnado de la disputa por el poder en Ferraz.

Apelan los críticos dentro del PSOE, desconozco si con razón o sin ella, todo depende de las interpretaciones, a los estatutos del partido para tumbar a Sánchez. Estatutos que por otra parte, se da por supuesto pretenden hacer del partido una organización democrática, la cual curiosamente, dejaría en gran medida de serlo si finalmente fuese posible que un secretario general elegido por las bases, pudiese ser destituido por un grupo de barones que parecen olvidar que al igual que cualquier otro cargo de su partido, se deben principalmente a los votantes que conforman sus bases, esas mismas bases a las que ahora parecen querer evitar en una táctica que de tener éxito asestaría un golpe mortal no solo al primer candidato elegido directamente en primarias, sino a su vez a la propia legitimidad de las mismas.

Se  busca tumbar a Sánchez en los medios, en los pasillos y en las ruedas de prensa, cuando únicamente son los militantes socialistas los que debieran encargarse de hacerlo si llegase el caso. Y se hace desde la vía de los despachos, precisamente porque no se confía en poseer el apoyo suficiente en caso de seguir el cauce que cualquier partido acorde a los tiempos seguiría ante una disputa de tal magnitud, remitirse de inmediato a la militancia.

La política española, ve como en un paso más de su degeneración, el que hasta ahora había sido un partido de gobierno, se enfrasca a marchas forzadas en la pura lógica del populismo mal entendido, ese en el que se confunde la lógica política con el espectáculo deportivo, para aplicar a esta las mimas soluciones. Los críticos con Pedro Sánchez no traen otra propuesta a la militancia distinta a la del cambio de entrenador, como si resultase posible que esa inercia en si mismo fuese de nuevo a llenar el estadio.

Puede que Pedro Sánchez no sea un buen líder para el PSOE y con total seguridad no se trata de un defensor de las políticas sociales ni progresistas, sino que se encuentra muy alejado de las mismas. Tampoco debemos confundir en esta lucha interna en el seno del PSOE, con un conflicto entre los que defienden el NO a Rajoy o una abstención que facilite su gobierno.

El problema del PSOE estaba ahí antes de Sánchez y estará ahí si es que este se va. Es el problema de un partido sin una identidad propia,  que continua sintiéndose en el sector de la izquierda, pero que es capaz de pactar con el Partido Popular la modificación del artículo 135 de la constitución española de espaldas a la ciudadanía. Un partido cuyo discurso territorial lo ha llevado a perder la mayoría de sus apoyos en Euskadi o Catalunya, pero que sigue negándose a cualquier replanteamiento territorial en España. Un partido sin alternativas, roto y desde anoche mismo, un partido en manos de intereses nada claros.

Llego Sánchez a Ferraz arropado por muchos de los que ayer presentaban su dimisión. Entre esos apoyos, los de una Susana Díaz que veía en el líder madrileño un muñeco de paja del que poder deshacerse una vez superada la candidatura de quién consideraba su verdadero rival, Eduardo Madina. Han pasado escasamente dos meses desde que los que hoy claman ante la tiranía de la era Sánchez daban su apoyo a este mismo proyecto, un proyecto al que Felipe González se ha encargado de dar la puntilla con sus recientes declaraciones a los medios de comunicación, en las que el que se supone ya ex líder socialista, no ha dudado en volver a enfundarse su chaqueta de pana tras sus asesorías a personajes tan cercanos a la izquierda como Carlos Slim, Henrique Capriles o Farshad Zandi, para sin rubor alguno y amparado en sus estrechas relaciones con un Ibex que busca la gobernabilidad de la izquierda y un diario El País que se ha convertido cuanto menos en un baron más dentro de la ejecutiva socialista, eregirse en el principal impulsor de la oposición a Sánchez. Un Felipe González que si vendió hace ya tiempo sus principios, nada hacía pensar en realidad que le fuese a resultar especialmente complicado llegar a hacer lo mismo con los de su partido.

Nos encontramos por tanto en una situación sin buenos y malos, sino para desgracia de la militancia socialista, en un callejón sin salida en donde lo único que parece claro, es la incapacidad a corto plazo de construir alternativas de aquellos que de un modo u otro, en su carrera al poder, continúan derribando estructuras en esta larga perestroika en el seno PSOE.

Al igual que la Guerra Civil española supuso un claro antecedente ideológico a la II Guerra Mundial, el actual conflicto fratricida en el Partido Socialista español, parece resultar un adelanto de la inevitable crisis del modelo socialdemócrata en Europa. Lo que hoy se decide en Ferraz es el futuro de una de las principales alternativas a la ofensiva de la derecha en España, y siendo sensatos, todo parece indicar que sea cual sea el vencedor de esta batalla, seguirá resultando necesaria una verdadera alternativa desde las bases del partido.

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Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental. 

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¿#JesuisParis?

Hoy a tocado volver a ser París,pero bien podría haber tocado ser Madrid,Londres o cualquier otra capital europea.Y es que por un momento,el sonido de las explosiones durante la retransmisión de un partido de fútbol ha parado a nuestras sociedades de consumo y alertados por los boletines informativos,todos hemos pulsado el botón de pausa en nuestra vidas para sobrecogernos al unísono ante la barbarie que nos golpeaba una vez más en forma de atentado terrorista.

Y digo “nos” porque esta vez quién sabe si por la cercanía geográfica y cultural,por la tez blanca de la mayoría de las víctimas o simplemente por la inmediata y masiva cobertura de los medios de comunicación,la sangre de este atentado nos ha impactado de forma diferente.Y lo ha hecho,porque además de ser uno de los escasos atentados que golpean nuestra zona de confort,esta vez ha golpeado a uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad:el ocio.Los terroristas de Daesh,se fijaron como objetivo una de las salas de conciertos más emblemáticas de París,además de una bulliciosa zona de restaurantes cercana a la plaza de la República e intentaron,afortunadamente sin mucha pericia,atentar contra el estadio de Saint Denis.En donde en ese momento se disputaba ante la presencia de miles de espectadores;entre ellos el preside la la república François Hollande,el partido amistoso Fracia-Alemania.Esta vez el terror no se había producido en algún país lejano,ni se trataba de una venganza aislada contra un grupo de caricaturistas locos o de un ataque más a la policía que nos protege.Esta vez,el objetivo era la sociedad francesa en su conjunto.Y eso nos atemoriza profundamente.

Nos atemoriza saber que ese infierno  que creíamos encerrado en países lejanos de Medio Oriente,y al que ya nos hemos acostumbrado a vislumbrar por televisión día tras día y semana tras semana durante las horas de la comida,puede en realidad llamar a nuestras puertas en cualquier momento.
Rápidamente;en la sociedad de las tragedias 2.0,surgieron las muestras de empatía en las redes sociales con los hashtags #JesuisParis o #JesuisFrance al igual que anteriormente habían desfilado por la efímera pasarela mediática de Twitter o Facebook los tan <<in>> en ese momento #BringBackOurGirls  o #PrayForBangkok sin que tras un vistazo nada tengan que saber,gran parte de los que se suman a estas expresiones,de la delicada vida en las aldeas de Nigeria atacadas por Boko Haram o de la asfixiante vida política de una Tailandia ahogada por la dictadura.
En realidad,la mayoría de los que se muestran especialmente alarmados por tan diversos acontecimientos desconoce las causas o los antecedentes de cualquiera de estas tragedias,la mayor parte ni siquiera conoce la identidad de los diferentes actores que participan en ellas y desde luego ninguno de nosotros puede llegar a imaginarse desde la comodidad de nuestra sociedad del bienestar,el horror que viven las víctimas de las violaciones masivas en Chibok o la desesperación que se siente tras sufrir un nuevo atentado en Bagdad.Nos apresuramos a decir que somos Paris,México o Bangkok pero ninguno o muy pocos,nos afanamos en buscarle una explicación a lo ocurrido.Inmediatamente nos dejamos guiar por los mass media,por los gobiernos e incluso cada vez más;especialmente desde el 11 de septiembre,por el miedo sin que nuestra actitud crítica aflore ya en ningún momento.
Nadie parece dispuesto a cuestionar al gobierno francés tras los atentados de este fin de semana,nadie parece dispuesto a pedir explicaciones por sus decisiones.Decisiones que en muchos casos han contribuido a crear un mundo más inestable e indirectamente a facilitar los factores que han desembocado en los atentados de París.
Muchos dirán que no es el momento de pedir explicaciones,que es el momento de mostrar unidad y firmeza frente al terror yihadista ¿Pero cuando es ese momento entonces? ¿Una vez que nuestros gobernantes, amparados bajo el paraguas de la libertad,impongan un estado de sitio en donde poder coartar nuestros derechos fundamentales en nombre de la seguridad?
En una sociedad de la información cada vez más desinformada;en parte gracias al periodismo twitter,todos parecemos estar dispuestos a olvidar que el mismo Hollande que ahora pide contundencia contra Daesh,vende armamento a Arabia Saudí al igual que lo hace su aliado en los recientes bombardeos a Raqqa,Estados Unidos.País este ultimo que ha seguido vendiendo armamento a los saudíes incluso inmediatamente después de los atentados de París.
Armas que el estado con la más radical y arcaica  interpretación oficialista del islam ha utilizado en el mejor de los casos para fomentar una guerra demencial en Yemen que sin duda promete desestabilizar aún más la región o lo que es peor,para entregárselas directamente a los combatientes suníes de Daesh,en un desesperado intento para desestabilizar Syria e Iraq frente la creciente influencia de Irán en la región.Observando las décadas de actuaciones unilaterales y puramente etnocentristas de  Occidente en la región,podemos y debemos darnos cuenta de que en gran medida nosotros hemos contribuido a crear los demonios que hoy llaman a nuestra puerta.En una actitud puramente ignorante,Occidente ha cerrado los ojos durante años a la realidad que lo rodeaba.Somos los principales consumidores de la droga con la que trafican los cárteles que asesinan a niños (Material sensible)y siembran el país de fosas comunes y desaparecidos,compramos los diamantes o el coltán que financia las guerras civiles que tiñen demasiado a menudo de sangre el suelo de África y somos el destino del petróleo con cuyas divisas se compran los Kalashnicov de los que se nutren los terroristas del Daesh.Pese a todo seguimos cerrando los ojos,esperamos que en una sociedad donde todo es global,el terror sea una excepción y  nada de esto nos afecte.
Pero hace tiempo que eso ya no es así.Ahora nos toca vivir con miedo y sentir en nuestras carnes las consecuencias del terrorismo islámico,como antes nos ha tocado sufrir las guerras de poder del hampa en bandas nutridas de excombatientes de la antigua Yugoslavia o las reyertas entre las maras provenientes de Centroamérica.Manifestaciones de violencia heredada de diversos factores pero todas ellas con un factor común.En una sociedad global resulta imposible lanzar una bomba,derrocar un gobierno o financiar una guerra civil en otro país sin esperar que tarde o temprano surjan consecuencias globales.
Una pregunta se me viene a la cabeza cuando a menudo veo la barbarie de Daesh y reparo en sus ansias de expansión a un califato del terror ¿Que hubiese pasado si hubiese triunfado en el mundo árabe la idea del Panarabismo? ¿Que hubiese sucedido si la unidad en esa región del mundo se hubiese producido alejada del paraguas de la OTAN? Quién sabe puede que bajo aquellas premisas de nacionalización de las empresas extranjeras,reformas agrarias y el desarrollo de servicios públicos al alcance de todo el pueblo,el mundo árabe al fin lograse una identidad propia no tan marcadamente religiosa.Puede que sin la injerencia de las grandes potencias mundiales sobre la región,quizás hoy no estaríamos hablando del Daesh,de la guerra contra el terrorismo o puede que sí.Quién sabe.
Pero hoy,en oriente,sólo quedan;tras décadas de manipulación política e intervenciones militares intentando imponer una pseudocultura del consumo bajo la idea de la democracia,una tierra quemada caldo de cultivo perfecto para la creación de un monstruo llamado Daesh.Un monstruo que parece encontrar sus bases en jóvenes sin identidad de cualquier parte del mundo que buscan en el fanatismo religioso algo con lo que poder identificarse,un sentido más allá de su nomina o la falta de la misma.
La explicación de los atentados en París es más compleja que una acción de unos terroristas pertenecientes a una organización con un odio irracional a todo lo que representa Occidente y si se pretende terminar con el terrorismo islamista la respuesta a los mismos debería consistir en algo más que bombardear Syria.Después de todo esa misma línea de actuación fue llevada a cabo en Afganistan o Iraq y a tenor de los acontecimientos no parece haber surgido demasiado efecto.Estoy de acuerdo en que la solución a los problemas de Oriente Medio pasa en la actualidad por derrocar a Daesh,en que es un primer paso necesario para estabilizar la región.Pero permítanme que me pare a pensar en las posibles consecuencias de la participación directa una vez más de Occidente,antes de que nos lancemos de nuevo con un palo al que decimos tener atada la bandera de la libertad contra tan peligroso avispero.Puede que esta vez sea necesario un cambio de perspectiva,que debamos ayudar a las facciones locales a alcanzar un consenso de unidad que les permita recuperar sus vidas,sus países.Puede que la ayuda de occidente simplemente sea necesaria tras el fin del conflicto con la supervisión en el desarme que impida el surgimiento de nuevos frentes y en forma de ayudas económicas para la reconstrucción de los países no supeditadas a prestamos millonarios del FMI que terminan por ahogar cualquier esperanza de progreso antes de que esta puedan ver la luz.
Si nuestro dolor por las víctimas es real,nuestra reacción no se debe limitar a poner la bandera de turno tan solo porque una red social nos lo recomiende,dado que si llegamos a perder nuestro sentido de la realidad hasta el punto de que sea Facebook la encargada de dotar de mayor o menos importancia a las víctimas,resultará cada vez más complicado alcanzar una sociedad de ciudadanos con un sentido crítico propio que luche por exigir a sus gobiernos la toma de decisiones para la búsqueda de la paz común por encima de intereses particulares. 
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Autor: @SeijoDani