Buenos días Europa

En dos días, Reino Unido celebrará un referendo crucial para su futuro, pero también para el nuestro. El próximo 23 de Junio, los británicos, suceda lo que suceda, tomarán por primera vez el pulso a una unión europea que ve como un proyecto en el que parecía ya no existir marcha atrás, se tambalea en medio de una crisis social, política y económica, de la que el BREXIT solamente es la punta del iceberg.

El referendo en el Reino Unido, supone para Europa el límite de sus fronteras, el repliegue de sus tropas, nadie antes ha abandonado esta unión política y económica de 28 países que hasta hoy, y desde sus inicios, no ha hecho más que expandirse, buscando en la absorción de territorios y especialmente de nuevos mercados, la solidez de un proyecto que mucho me temo, se había comenzado a tambalear ya desde sus cimientos.

Es de suponer que incluso cuando David Cameron incluyó el compromiso de un referéndum en el programa del partido conservador para las elecciones de 2015, no cabía en la imaginación del premier británico que lo que comenzó siendo un mero guiño al electorado como medida de prevención frente a la amenaza por la derecha del UKIP, terminaría convirtiéndose en una necesidad política para su partido, y en una verdadera amenaza para el futuro de la Unión Europea.

Cameron se enfrenta ahora a un referendo que no deseaba y que debe ganar. Una consulta que reabre viajas fobias europeístas entre los británicos que pese a votar a favor de la permanencia en la Comunidad Económica Europea en 1975, ya mostraron su escepticismo y particularidad ante la visión del proyecto común europeo, cuando en 1985 decidieron quedarse al margen del espacio Schengen que pretendía abolir de facto las fronteras dentro la la unión.

Un Reino Unido que siempre ha visto más en Europa un mercado que una confederación, se encuentra ahora en medio de un debate distorsionado por el populismo y el ilusionismo político. Un debate en donde de nuevo el recelo ante la excesiva burocracia de Bruselas, la defensa de la soberanía nacional y los propios intereses de un sistema financiero y empresarial anclado en la más profunda depredación liberal de la “city“, se enmascaran tras los falsos argumentos de la soberanía nacional, el orgullo insular de las islas y el control de una inmigración que ahora se considera excesiva y avasallante, pero sin la que a duras penas, Reino Unido llegaría a ser lo que es hoy.

Todo este proceso se enmarca en una Europa en crisis, en una Europa de los mercados pero no de lo social. Una unión acorralada por sus propias instituciones y huérfana de mecanismos políticos que le permitan avanzar en un proceso más allá de la libre circulación de capitales y mercancías.

Se habla mucho de las posibles consecuencias del BREXIT para Reino Unido y también del duro golpe que supondría esta salida para el mercado único, el gran pilar de la Unión Europea. Desde Europa, se intenta atemorizar a los británicos con las consecuencias de una posible crisis económica en el Reino Unido tras la salida, se habla de la disminución de la inversión en los servicios públicos y de la inversión extranjera en las islas, incluso de una posible recesión a corto plazo si finalmente la salida de la Unión Europea resulta la opción vencedora el próximo día 23. Pero en realidad todo esto es política ficción, nadie puede asegurar lo que sucederá, y nadie puede hacerlo porque un pulso de estas características es novedoso para Europa. Bien podría suceder que pese a la salida de Reino Unido de la UE, el peso económico de las islas y los fuertes intereses comunes de las oligarquías  británicas y continentales, los llevaran a dibujar un nuevo pacto bilateral que permitiese el acceso de Reino Unido al libre mercado sin que esto suponga aceptar el libre movimiento de personas o las regulaciones que se dictan desde Bruselas.

En realidad en ese punto se encuentra el peligro y la oportunidad de este Brexit, tras toda esa demagogia de la xenofobia barata y de las corrientes extremistas antiinmigración, el Reino Unido ha puesto el dedo en la llaga de una Europa que alerta a sus trabajadores de que con la salida de los británicos de la unión, perderemos ventajas competitivas con los mercados de  China o Estados Unidos, pero que parece obviar que hace ya tiempo que gran parte de esos mismos trabajadores, compiten en productividad y salarios, con la realidad de economías como Marruecos o Vietnam.

La realidad del BREXIT y sus consecuencias para la población, se encuentran muy alejadas de los debates de los tabloides sensacionalistas británicos o de las intervenciones en los parlamentos europeos. La salida del Reino Unido de la Unión Europea se fragua en un pulso económico entre dos realidades financieras y empresariales distintas entre si, pero con un mismo objetivo: la construcción de un nuevo sistema de liberalismo capitalista que intente superar una crisis que ese mismo liberalismo ha creado. Ni el Reino Unido, ni Europa, poseen o parecen desear un proyecto común que supere la realidad de un libre mercado.

Quienes están a favor de la salida de Europa en las islas, argumentan que la UE ha cambiado en las últimas décadas, que cada vez el control sobre el día a día de los británicos es mayor y que la presión migratoria es insostenible, pero si bien es cierto que puedan existir motivos para que un obrero británico no comparta el proyecto común europeo, ninguno de ellos se esconde tras la raza, el origen o el credo de ninguno de sus conciudadanos. El pulso que hoy se echa a Europa desde las islas, es un pulso de lo estatal contra lo liberal, de la solidaridad, frente a la depredación y un pulso de la realidad y las necesidades de los mercados, frente a la realidad y a la necesidad de lo común.

Sea como sea, y sea cual sea el resultado del referendo del próximo Jueves día 23, lo que ha quedado constatado es que en Europa si hay marcha atrás y puede que esto no sea un fracaso, sino una oportunidad para todos aquellos que de otra forma, también vemos en la deriva europea un camino que no nos representa.

brexit-1.jpg

 

Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s