Bolivar cogió su fusil

Pocas veces se ha hablado tanto en los corrillos políticos de España de lo que sucede en un país extranjero, y pocas veces habrá ocupado tanto papel en nuestros diarios el transcurso de los hechos en Venezuela, desde que El libertador” Simón Bolívar, comenzaba una larga travesía revolucionaria para dotar de libertad a los pueblos de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Casi dos siglos desde aquellas primeras batallas del padre del bolivarianismo, hasta hoy. Dos siglos en los que  fruto del imperialismo americano y la Operación Cóndor, los hijos de la lucha de emancipación que llevo a cabo Simón Bolivar, han visto gobiernos militares como los que ocuparon Bolivia entre 1964 y 1982, la represión y la censura de Gustavo Rojas Pinilla en Colombia o la sucesiva imposición de dictaduras y gobiernos títeres en la propia patria de Bolívar.

Dos siglos que nos han cambiado mucho y a la vez tan poco, siglos en los que en gran parte de Sudamérica los indigenas siguen viviendo en la pobreza y con escasos derechos reconocidos, dos siglos en los que las multinacionales han substituido al cacique o al emperador a la hora de substraer la riqueza al pueblo bolivariano y dos siglos en los que los más pobres todavía son legión en el continente. Todos ellos problemas que ni gobiernos de izquierda, ni dictaduras militares, ni gobiernos de derechas han podido erradicar de la región, aunque si han existido claras diferencias entre las políticas de uno y otro símbolo.

Cuando en 1999 Hugo Chávez Frías llega al poder para proclamar la República Bolivariana de Venezuela, lo hace tras un golpe de estado fallido seis años antes, que le costo al futuro presidente de Venezuela dos años en prisión. Dos años en los que Chávez prepara una alternativa para el gobierno venezolano que desembocará con su victoria electoral frente a los partidos tradicionales y sembrará en Venezuela las semillas de una revolución social y política.

Desde un primer momento el mundo recibe al mandatario bolivariano y a la nueva república con escepticismo en el mejor de los casos y con abierta hostilidad en el peor de ellos. Venezuela afrontará durante el mandato de Hugo Chávez una continua injerencia desestabilizadora en forma de intento de golpe de estado en abril de 2002 y  una guerra económica y política con la huelga y sabotaje de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y  el Referéndum presidencial de Venezuela de 2004 del que Hugo Chávez sale victorioso en la consulta en las urnas, con un amplio margen frente a la oposición, que sin embargo continuará proclamando la ilegitimidad del gobierno de bolivariano.

Durante los años de gobierno de Hugo Chávez, la extrema pobreza en Venezuela se redujo del 42 al 9’5 %, se declaro al país libre de analfabetismo según los criterios de la UNESCO, se crearon Misiones para garantizar un justo acceso a la sanidad, la educación y la soberanía alimentaria de los más desfavorecidos en Venezuela, además de avanzar en otras materias siempre olvidadas en el país como la lucha contra la disparidad de género o la soberanía tecnológica. 

Uno tampoco puede obviar los errores, en ocasiones grandes errores, de la revolución bolivariana en Venezuela. El demencial control cambiario, la inseguridad jurídica fruto en muchas ocasiones de los vaivenes de la planificación político económica, la inflación, la corrupción campante en las instituciones o el aumento de la polaridad y la violencia en el país. Todos ellos son errores que o bien de forma intencionada o por omisión en sus labores, uno le puede achacar al gobierno bolivariano. Pero esto no justifica en ningún caso una oposición criminal y golpista ante un gobierno que todavía hoy, detenta la mayoría del pueblo.

La actual crisis política en Venezuela arranca tras la victoria de Nicolás Maduro y el Gran Polo Patriótico en las elecciones de 2013. Pese al reconocimiento de numerosos organismos de la limpieza del proceso electoral venezolano, la oposición en manos de Henrique Capriles decide convocar un “cacerolazo” con el que la oposición se niega los resultados electorales ampliamente reconocidos en todo el mundo como legítimos.

Comienza entonces un proceso de desestabilización al gobierno de Nicolás Maduro y a la revolución bolivariana con numerosos altercados y una profunda guerra económica llevada a cabo por la oligarquía venezolana que afecta profundamente a la economía del país y especialmente a la vida de los más pobres. Si bien los niveles de desabastecimiento en Venezuela han legado a cuotas alarmantes, observando los datos macroeconómicos uno puede localizar indicios que indican que dicho desabastecimiento, no han guardado relación directa con los niveles de producción. Hecho que parece indicar la existencia de una mano visible en el mercado venezolano que continua produciendo bienes básicos como la harina de maíz, el café, el arroz, el azúcar, las carotas, las pastas alimenticias y los huevos de gallina, pero que sin embargo no les da salida al mercado, al menos al mercado legal. Otro gallo canta en el mercado negro del bachaqueo, en el que los venezolanos pueden encontrar todo tipo de productos a un precio muy superior, al que la regulación de precios del gobierno de Nicolás Maduro impuso por decreto en un intento de frenar las desigualdades generadas fruto de la plusvalía del sistema capitalista en el país.

Ante esta situación, el gobierno venezolano tan solo puede luchar con la legalidad en la mano, y las redadas contra las mafias del comercio ilegal en Venezuela, se sucedieron con la esperanza de poner fin a una guerra económica que como sucedió en el Chile de Allende pretende preparar el camino para un golpe de estado que ponga fin a la revolución bolivariana. Así en 2014 comienzan las guarimbas en Venezuela, unas protestas convocadas por la oposición de derechas que inicialmente decían protestar contra el aumento de la delincuencia, la alta inflación y escasez de productos básicos. Aunque pronto derivan en hechos violentos como la quema de centros de salud, universidades, casas de estudios y centros de distribución de alimentos que cuestan al gobierno venezolano, hasta que consiguen controlar la situación, la vida de 43 personas, más de 800 heridos y daños materiales valorados en cerca de 10 mil millones de dólares. Al frente de las protestas tres políticos de oposición: la exdiputada María Corina Machado, el gobernador de Miranda  Henrique Capriles  y Leopoldo López, exalcalde de Chacao, quien convocó a las protestas con el objetivo declarado de sacar al gobierno del poder. 

Fruto de las protestas y como consecuencia de las muertes acaecidas en ellas, numerosos responsables de las mismas son detenidos. Lo que es visto por la oposición como una provocación y por el resto del mundo como una clara muestra de la tendencia autoritaria de la revolución bolivariana. Cabria preguntarse si los familiares y las víctimas de estas protestas, compartirían esta visión de quienes ven en los responsables de los actos que terminaron con la muerte de sus hijos, hermanos o esposos, como simples presos políticos. No conviene olvidar para el resto del mundo, como la oposición venezolana ha sabido utilizar la violencia en actos que previamente ha convocado, para achacar las muertes a la propia revolución. En la memoria de muchos venezolanos, todavía siguen presente los actos de puente de Llaguno.

Con esta situación se llega a la clara victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015, en un contexto de desaceleración económica fruto de la caída en los precios del petróleo y de máxima tensión política, que le da por primera vez en 16 años de gobierno chavista, la mayoría en la Asamblea Nacional.

Con un país dividido entre la pobreza extrema y el poder económico monopolista, y un poder político cada día más polarizado, Venezuela se enfrenta a uno de los más grandes retos de su historia. La revolución bolivariana encara un referéndum revocatorio a corto plazo en el que lejos quedan ya los apoyos del chavismo, al tiempo que ve en el horizonte la amenaza de un nuevo Caracazo que derribe finalmente los logros de la revolución, para traer de vuelta al país, las políticas neoliberales del capitalismo americano de la mano de una oposición oligárquica que pretende volver a hacer de Venezuela el patio trasero de Estados Unidos, en donde el imperio pueda conseguir materias primas y mano de obra barata, al tiempo que coloca los excedentes de su producción en un pueblo falto de todo.

La ofensiva que vive Venezuela es un paso más en un plan que ya ha socavado derechos en Argentina y Brasil, y que pretende dinamitar los últimos bastiones de las políticas progresistas en América Latina, haciendo llorar sangre si fuera preciso al pueblo venezolano como ejemplo de lo que puede suceder a los pueblos que intentan buscar una alternativa al reinado del dólar en la región.

No todo ha sido bueno en Venezuela, muchos han sido los errores de sus mandatarios y muchas las cosas por hacer, pero sin duda grandilocuente honor el de tantas portadas en nuestros medios para un país que convive muy de cerca con la narcopolítica de México o el genocidio indígena en Colombia. Es de suponer que es más delictivo el error, cuando quién lo comete no es uno de los suyos.

 

“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”

Malcolm X

 

venezuela.jpg

 

Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

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4 pensamientos en “Bolivar cogió su fusil

  1. Que lamentable que ni los unos (los que viajan y/o hacen campaña), ni los otros (los que ensalsan, escusan y disculpan a los actuales gobernantes) entendais nada de lo que pasa en Venezuela…

  2. Apreciable entrada.
    Me permito portar mis puntos de observación,
    Venezuela es una gran nación que ha tenido que, y tiene que lidiar frente a grandes fenómenos.
    – por un lado es un país educación y cultura ha sido desolada por más de medio siglo de una programación pérfida para que las masas quedaran desconectadas de todo lo que permite progresar. Venezuela es un país que ha debido lidiar con una juventud muy tocada por la pobrza, por la falta de valores que se cultiva en barriadas populares dejadas a su suerte, golpeadas por represión de unas policias corruptas e ignorantes y por tráficos de drogas cuyos tentáculos remontan a unas cabezas ocultas en el poder y fuera del país también…
    – la influencia norteÑa ha sido más que evidente y es mucho de lamentar (y una programación díficil de superar ya que sus códigos van mucho de la mano con el punto anterior)
    – por décadas los venezolanos, un pueblo con una identidad manipulada (para no decir prostituída) ha sufrido del complejo de no saber quienes eran al duro precio de ser un pueblo sin autoestima y más aún esto en el pueblo que claramente representaba un claro 70% de la población (esto lo ha cambiado mucho la revolución socialista)
    – Por lo mismo que ha sido un país enormemente vampirizado, hipnotizado y sometido por la influencia de su imperio del norte, la mayoría de los venezolanos no tenía ni educación, ni consciencia pólitica real… durante más de 50 años las diferencias en el bi-partidisimo de AD y Copei reposaba más bien sobre lealtades de familia que sobre diferencias reales (ambos eran centristas y ninguno se desmarcaba en nada con respecto a nada del otro – y a la final todo quedaba igual para todos)
    – los partidos y movimientos de izquierdas eran tan minoritarios como castigados tras bambalinas por un Estado particularmente represivo hacia estos movimientos (ya que en los demás ámbitos todo era totalmente permisivo)

    Todo ello conlleva en mucho a la división que conocemos hoy y que en parte se explica por:
    – que las clases populares han retomado una autoestima, su braverio y una determinanción muy proporcional a los siglos de sometimiento y humillación por los estratos superiores y las injerencias extranjeras.
    – las clases medias sin cultura política e inspiradas por las cúpulas de poder a las que siempre han aspirado llegar (mucho más que a la justicia social) se han visto amenazadas ante un pueblo irritado y revanchista y muy debilitadas frente a una perdida de su confort… sin mencionar que el apoyo que han recibido por parte de las familias tradicionalmente ricas no ha sido sino para que ellos ejecuten los mandatos estrátegicos de estos (más manipulaciones) – una clase comprimida y amenzada por dos fuerzas sociales enfrentadas.
    – las manipulaciones internacionales para desestabilizar al poder han sido de toda índole y eso la opinión pública internacional que opina sin saber lo ignora; ni se imaginan la cantidad de maneras que hay de desestabilizar un país (pero ni una pequeña ídea del abánico de estrategías que hay para estresar una economía, una popbalción, desestabilizar una nación entera poniendo en práctica lo que dicen manuales enteros de economía, de estrategía militar, de comunicación social, financieramente, etc etc … por ejemplo, una de las tantas maniobras es crear desabastecimiento controlando las redes de distribución privadas – orientadas a la derecha y deseosas de volver a los tiempos “cuando se vivía bien”, cuando hacían y deshacían a su antojo en su país) o creando un cambio de divisas externo para generar inflación o deflación dentro de un país…

    Entre un cosa y la otra atraígo la atención sobre la exaltación, la virulencia que en la mayoría de los casos se manifiestan en los opositores (aquellas y aquellos que han visto su calidad de vida disminuida por esa misma traslación de oportunidades/comodidades) y la probreza de raciocinio en los casi inexistentes argumentos de los mimos (lo que apoya con fuerza mi ídea de falta de preparación y de visión de las realidad más allá de las pasiones y lealtades a las posiciones de su casta). En oposició a esto, los partidistas del movimiento bolivariano del país no suelen ser ni de lejos tan ofensivos (más bien se perciben como en defensa de su movimiento)

    Hasta cierto punto lamento haber perdido a la gran mayoría de quienes consideraba mis amistades al haberme distanciado de sus circulos por mi posicionamiento (entendimiento y comprensión) y consideraciones sobre estas cuestiones de Venezuela, una de mis patrias.

    Tanto a los unos como a otros, me permitiré la licencia de recomendar un libro, de un catedrático en Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona (Esp), Alfredo Serrano Mancilla* cuyo titulo “El Pensamiento Pólitico de Hugo Chávez” ed. E Viejo Topo que más que hablar del líder, explica de una manera clara e inteligente cuales han sido las dinámica, presiones, acciones, manipulaciones, caractéristicas y hechos a lo largo de la historia de Venezuela y de toda la región que han propiciado el proceso de cambio actual. Paralelamente ha esto nos acompaña hacia las diferentes etapas del presidente varias veces electo permitiéndonos conocer su trayecto, motivaciones y preparación.

    Nota: por favor, a todos y todas quienes se dipongan a insultarme y a vilipendiar mi entrada, por favor, léanse el libro y por favor, comprendan que muchos de vosotros al buscar críticar y destruir ciegamente políticas orientadas hacia el bienestar general y hacia la soberanía de un país no hacéis más que defender el neo-liberalismo que os está arrastrando en su auto-colapso.

    Si bien Alfredo Serrano Mancilla es un hombre orientado hacia el socialismo, no deja de ser un catedrático en Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona que le dedica su vida al estudio de la región.

    • Un placer poder leer comentarios como el suyo en mi blog, especial acierto el reparar en la encrucijada de una clase media habituada al bienestar material y escasamente comprometida con la igualdad y la solidaridad que sería necesaria para construir una revolución socialista. Le agradezco su comentario, hecho desde el estudio y la reflexión de la situación política de un país que ahora mismo concentra la lucha ciega entre un modelo que comienza a decaer y otro que nace fruto de la miseria soportada durante años por el pueblo.

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