No pasarán

Se ha tardado, pero se ha conseguido. A la segunda, Izquierda Unida y Podemos han logrado ratificar un acuerdo electoral que permitirá a la izquierda española acudir en un frente amplio a las elecciones generales del próximo 26 de junio. Un frente amplio que se ha granjeado, desde aquellos inicios como una mera posibilidad, hasta la actual plasmación en forma de acuerdo previo a su consulta con las respectivas bases de cada partido, numerosos enemigos. Algunos, los más seguramente, en la derecha, esa derecha que desvelándose a si misma, no ha tardado en denominar a este acuerdo como el del Frente Popular, en referencia a la mítica coalición electoral creada en 1936, por los principales partidos de izquierda españoles, para lograr derrotar a la por aquel entonces muy presente amenaza fascista en las urnas.

No deja de ser curioso, que sea la propia derecha la que no deje de ver paralelismos entre la situación actual de España y la de 1936. No sorprende tanto a poco que se la conozca, sin embargo que en su afán por presentar a Podemos e Izquierda Unida como unos rojos, ateos y comunistas extremadamente peligrosos, la derecha se quite por un momento la careta de los modales y se muestre tal y como es, sin disfraces.

Una derecha que se ha olvidado de que las cosas ya no son como antes, de que ya hace mucho tiempo que uno puede mostrarse orgulloso de ser comunista o simplemente de izquierdas, sin tener que dar explicaciones a nadie y mucho menos a ellos. Una derecha que pretende infundir el temor aludiendo según les convenga al radicalismo de esa nueva izquierda en algunos casos y tan vieja en otros, lo del trastorno de personalidad discursiva en la derecha daría otra entrada. Un juego sucio cementado en comparaciones muy raídas sobre el argumento del gerracivilismo y  la necesidad del centrismo y la ambigüedad política para no desenterrar heridas. Un discurso adjudicatario, como si fuese la izquierda, los perdedores, quienes debiéramos sumisión eterna a los vencidos bajo amenaza latente de provocar el ruido de sables una vez más.

Nos amenazan una vez más con el discurso de la transición, con el argumento del silencio, olvidando que hace varios mayos ya, la sociedad española supero su mayoría de edad democrática. La supero precisamente en donde hoy se abrazaban Alberto Garzón y Pablo Iglesias, para unir en un frente común a los herederos de los vencidos por una guerra injusta primero y por un sistema cimentado por el silencio y la creciente desigualdad social después. 

Pero no hemos llegado hasta aquí con ansias de revancha, ni de venganza. No somos más radicales de lo que lo fueron nuestros padres o nuestros abuelos en aquel 28 de febrero de 1931, pero tampoco lo volveremos a ser menos. Somos la clase obrera y trabajadora de este pueblo, a la misma que quisieron acallar y no pudieron. Somos los estudiantes, los parados, los jubilados, los emigrados y tantos otros a los que quisieron silenciar para siempre.

Somos la alternativa, la resistencia, la lucha social y la esperanza. Y si eso es ser radical, sin duda, también somos radicales.

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Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

 

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