No es cultura

El último acto de barbarie de esos que se hacen llamar protaurinos, se ha producido esta semana durante un correbou en Mas de Barberans (Tarragona). Varios de esos especímenes tan fuera de tiempo y de lugar, agredieron a dos militantes de una plataforma animalista mientras estas se disponían a gravar el disfrute de sus congéneres humanos ( aunque realmente fuese con el toro y no estos descerebrados con el que compartiesen más humanidad ) cuando algunos de los allí congregados comenzaron a agredirlos ante la pasividad del resto del graderío.

Los amantes de lo grotesco decidieron añadir un poco más de sadismo al espectáculo, como si este no fuese suficientemente sádico de por si, permitiéndose agredir  a las militantes animalistas que se encontraban en la grada haciendo de tripas corazón, únicamente para intentar que la barbarie no sobrepasase unos límites ya de por si muy sobrepasados. Unos límites que han quedado muy atrás para cualquier ser humano que en realidad merezca ser tildado como tal.

Pecamos en muchas ocasiones al debatir sobre la abolición de la tortura taurina (perdonen que no utilice el término tauromaquia, pero jamás me permitiré ensuciar de esa forma a la palabra arte) en caer en los propios argumentos de los torturadores, perdemos energía y tiempo en debates absurdos sobre la legitimidad de las subvenciones, el arraigo popular o el grado de sufrimiento del toro, cuando el debate debería ser y en esencia es, mucho más sencillo.

El debate de la tortura taurina se centra única y exclusivamente en la conciencia y la madurez de un país que no puede ni por un segundo seguir manteniendo vivo el recuerdo más zafio de su pasado, el de aquellos turistas, alguno de ellos famosos artistas o escritores, que se dirigían a España como quién cruza la última frontera antes de inmiscuirse en un país mitad civilizado, mitad sociedad de salvajes. Un país en donde bellas mujeres bailaban al ritmo de guitarras árabes y hombres simples, pero “valientes”, se jugaban la vida enfrentándose a un toro salvaje, al parecer por un meritorio rito ancestral.

Un rito y un país en donde no reinaba la lógica, en donde uno podía sentirse a la vez maravillado y moralmente superior ante tan lamentable espectáculo, si es que era capaz de mantenerse ajeno a ello.

Pero la cosa cambia cuando uno tiene que convivir en su propio país con esa tortura animal a la que llaman arte. Quizás, en el fondo de nuestra psique colectiva, la permanencia del toreo en nuestra sociedad represente una de esas anclas que nos retrotrae a la España más ancestral, a esa España de la que avergonzarse, con la que bajar la cabeza ante determinados temas.

Quizás la persistencia del maltrato animal como institución en nuestro país, ese maltrato a un símbolo patrio como es el toro, hable en el fondo más de nosotros como sociedad de lo que nunca pueda hacerlo un toro libre, un toro orgulloso.

Puede que el fondo sea eso el toreo, un recuerdo de una España triste, aletargada y avergonzada de si misma. Una España que todavía hoy llama arte, a ver al toro desangrarse en la arena.

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Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

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8 pensamientos en “No es cultura

  1. Totalmente de acuerdo con todo lo lleído. Creemos que la sociedad ha evolucionado cuando en realidad llevamos estancados desde hace muchos años, es una pena ver como cada vez somos mas animales en vez de humanos

  2. Gracias Seijo Dani, por la la nobleza de tus palabras, las cuales demuestran que la especie humana es por lo general cruel y despiadada con relación a lo que a tortura animal se refiere, y en todas sus manifestaciones demuestra la falta de empatía, respeto y amor por la vida de los
    otros seres, y cuyo ejemplo se mira en esta barbarie de la tauromaquia, que lamentablemente continúa existiendo en muchos países del mundo, y, que en México, también se practica, a través de asesinos que disfrutan del abuso y maltrato indiscriminado con los toros y con muchos otros animales, ya sea como ejecutores o como cómplices que presencían este tipo de actos aberrantes y criminales.

    • Muchas gracias por tus palabras Lourdes, a nuestros pueblos nos separa la distancia pero nos une una lucha común por el respeto a todas las especias. Un fuerte abrazo 🙂

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