«Ábrete, Sésamo!»

Y resulta que no eran 40 ladrones, sino muchos más. La filtración de 11,5 millones de documentos a través de “EL Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación” ese tipo de periodismo al que pretenden matar los mass media y por algo será, ha dejado al descubierto las espurias relaciones económicas de empresarios, políticos, deportistas, personalidades de la cultura y miembros de las familias reales de medio mundo con el despacho de abogados panameño Mossack Fonseca. Despacho con el que ya desde los años setenta, han venido trabajado bancos como el UBS suizo o el británico HSBC para gestionar los activos opacos de sus respectivos clientes.

Nos han impuesto sus ajustes y privatizaciones, al tiempo que evadían ese dinero que se suponía tan escaso para nosotros, y ante la mirada impasible de una élite política inepta en el mejor de los casos y complice en gran parte de ellos.

Nos convencieron de que se trataba de una crisis, de que eran necesarios los esfuerzos para salir del bache circunstancial en el que nos encontrábamos. Nos pidieron solidaridad,  una vez más, a esa clase obrera ya cansada de ver como aumentan los esfuerzos y se dilapidan los derechos. Pero nos engañaron, no se trataba de una crisis, sino que se trataba de una verdadera estafa.

Una estafa con la que el 1% por ciento de la población mundial, el mismo porcentaje que controla el 99% de la riqueza del planeta, lanzaba una nueva ofensiva neoliberal con la que dilapidar los restos del estado de bienestar europeo, y favorecer de esa manera una ola de privatizaciones y recortes sociales que sin duda ha aportado grandes réditos a esos que presumen de bandera patria, pero que ponen a buen recaudo sus ingresos en paraísos fiscales. Y siempre a poder ser, dejando la mínima aportación tributaria en las arcas de la tan querida patria.

No volverán los créditos para un televisor o las vacaciones con los niños cada verano, no van a regresar los salarios por encima de los mil euros como norma, no volverán los puestos fijos o los derechos laborales, y ni tan siquiera debemos de mantener la esperanza de que vuelvan nuestros jóvenes. Esos que exiliados de otra guerra, la de clases, han dejado atrás un país que les pertenece para buscarse un futuro mejor en tierras más propicias para esa nuestra generación mejor formada de nuestra historia. Quién sabe si en Reino Unido o en Suiza quizás.

Dejamos escapar la oportunidad de cambiar las cosas durante los primeros compases de la crisis de 2008, cuando banqueros y políticos tenían verdadero temor ante una revolución global que cambiase las normas del juego para siempre. Abandonamos las calles, cuando nos prometieron que aceptarían pequeños cambios; que finalmente nunca llegaron, si jugábamos con sus reglas y en sus parlamentos. Pero ya no podemos seguir tapándonos los ojos ante una realidad que nos golpea de nuevo directamente a la cara. 

El capitalismo tal y como lo conocemos ha muerto. Debemos salir a las calles para pedir una sociedad más justa, una sociedad en donde las reglas del juego sean iguales para todos y en donde la política sea al fin un instrumento del pueblo y para el pueblo.

El destape más grande de la historia de las miserias del capitalismo, debe de significar el cese del paradigma neoliberal en nuestras vidas. Debemos de recuperar el sentido social de la economía y más importante aún, debemos de recuperar la dignidad de un pueblo que no puede asumir ni por un instante más, un régimen de servidumbre camuflado tras una nómina a final de mes.

#panamapapers debe significar algo más que una exclusiva periodística, algo más que el nombre de una estrella de fútbol o de un presidente corrupto en las portadas. Estamos ante la constatación de que nos han estado robando sistemáticamente y de que las instituciones que se suponía debían impedirlo les han facilitado el trabajo. No en vano, resulta sencillo constatar como los mismos nombres que pueblan los casos de corrupción, son al fin y al cabo, los que tarde o temprano terminan vinculados a las tramas opacas para evadir capitales.

Hagamos de esta filtración nuestro golpe de fotuna, nuestra cueba de Alí Babá

 

tu3

 

Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

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