Libertad o Barbarie

 

Una de los primeros recuerdos que tengo marcados a fuego en mi memoria en esto del horror, es la imagen de Muhammad al-Durra siendo asesinado ante la mirada impotente de medio mundo y el firme abrazo protector de su padre, justo antes de que un soldado israelí, arrebatase ese bello gesto al mundo para siempre. Fue una imagen que me marcó profundamente, aunque pronto vinieron otras, en la propia Palestina, en Yugoslavia, en Pakistán, en Syria o en Iraq. Pronto comprendí que el mundo no era un lugar seguro en donde ir a clase o a la oficina eran una simple rutina o en donde el sonido de las balas y de la guerra no tenía más significado que el de algún  nuevo juego con el que pasar las tardes hasta un nuevo amanecer. Pronto comprendí que nacer en Europa, significaba un gran privilegio para mi, que lo que yo consideraba derechos fundamentales, en otras partes del mundo eran motivos por los que matar o por los que morir.

Muchas veces resulta necesaria una tragedia de este calibre para que apreciemos de una manera peculiar, de esa manera que tan solo la perdida nos puede otorgar, esa inmensa burbuja en la que nos encontramos aislados como ciudadanos occidentales.

Muy alejada de mi intención el restarle ni un ápice del justo sufrimiento y dolor al pueblo europeo por la ola de atentados que sufrimos en las últimas décadas en Europa. Puesto que sería injusto pedirle a un pueblo que sangra que no alzase su voz al cielo, al igual que sería injusto que tales gritos de dolor y de justicia cayeran en saco roto. Una injusticia que por desgracia nosotros hemos cometido demasiado a menudo cuando los que sangraban eran otros. ¿Quién escucho Muhammad al-Durra o a los mieles de niños asesinados y represaliados por el régimen sionista de Israel? ¿Quién consulto al pueblo de Afganistán o a tantos otros antes de hacerlos participes de un juego de poder e influencia en el que en el mejor de los casos las víctimas solo eran cifras en el telediario para nosotros? Y la respuesta es nadie, nadie se preocupo entonces por ellos, al igual que seguimos sin hacerlo realmente ahora.

Es lógico y normal que nos duelan nuestras víctimas que nos duelan más los golpes en nuestras capitales, pero no podemos permitir que el odio ciegue nuestras respuesta. No podemos seguir cerrando los ojos y dejando en manos del establishment militar la respuesta a nuestros muertos, no debemos volver a confiar en los mercaderes de la muerte para encontrar el camino de la paz.

Odio, rencor, venganza, palabras que resurgen en Europa junto al auge del fanatismo y del miedo y que debemos enfrentar antes de que sea demasiado tarde. El 78% de las víctimas mortales debidas al terrorismo en el último año, se produjeron tan solo en 5 países: Irak, Nigeria, Afganistán, Pakistán y Siria. Países todos ellos del mundo islámico que nos demuestran que necesitan nuestra ayuda, no nuestros misiles. Tras décadas de intervenciones militares y chantajes políticos de todo tipo, Occidente como sociedad, no puede permitirse mirar a cada musulmán como si fuese un potencial terrorista. No podemos permitirnos olvidar nombres como los de Malala Yousafzai o Benazir Bhutto, no podemos olvidarnos del ejemplo en forma de olivos de la resistencia pacífica del pueblo palestino ante la barbarie de Israel. No podemos, ni debemos olvidarnos de que Bruselas, París, Madrid o Londres han sido tan solo pequeñas muestras de lo que para millones de personas supone su día a día.

Decía Nelson Mandela que no existía otro camino que la paz, y lo hacía en el momento que los jóvenes de Soweto cansados de ser masacrados por el gobierno del apartheidtomaban las armas para vengarse. No voy a decir que comprenda a los terroristas, ni que pretenda hacerlo, pero si sé que detrás de cada uno de esos jóvenes que hoy son fanáticos dispuestos a inmolarse en nombre de una religión que en el fondo creo que desconocen, existe una historia y debemos de conocerla. Debemos de buscar el motivo por el que nuestros jóvenes, los hijos de los emigrantes que un día vinieron a Europa en busca de una vida mejor, hoy albergan tanto odio hacia nosotros. Quizás esas respuestas lleven años escondidas, o puede que no tanto en realidad, en guettos como Molenbeek o la cañada de Hidum, en disturbios como los de París en 2005 o en la escasa comprensión que  la sociedad europea tuvo de movimientos como “Ni putas, Ni sumisas” que nos venían avisando de una alarmante falta de integración social y cultural de los hijos de la emigración musulmana.

No podemos, ni debemos asumir socialmente el papel de mártires ante el terrorismo yihadista, al igual que tampoco podemos eludir ni un segundo más nuestra responsabilidad ante un fenómeno que simplemente ahora ha traspasado nuestras fronteras.

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión.”

Nelson Mandela

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Autor: @SeijoDani

 

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista medioambiental.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

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5 pensamientos en “Libertad o Barbarie

  1. COMO SOIS…. LO DE MOHAMED AL DURRA FUE UN FRAUDE. APARECE EN EL DOCUMENTAL PALLYWOOD EN YOU TUBE. TODOS TENEMOS INTERNET… XD XD XD

  2. Desde Dow Jones no aceptamos las visiones negacionistas del genocidio palestino al igual que no aceptamos las versiones negacionistas con el holocausto. La credibilidad que le damos a un documental como Pallywood es nula, al considerarlo mera propaganda del estado de Israel. Dicho esto e invitamos a que si persiste en defender el asesinato de civiles palestinos no visite nuestro blog, un cordial saludo.

    • Vaya…. te decidiste a publicarlo porque te choteé en Facebook. Genocidio a una población que se ha CUADRUPLICADO. NO ME HAGAS REIR 😂😂😂

      Hasta otra 😂😂😂😂

      • Lo hemos publicado después de comprobar que su contenido no era ofensivo,tal y como hacemos con todos los comentarios,como usted podrá comprender no disponemos de las 24 horas del día para atender al momento cada comentario. De todas formas y viendo que insiste en su defensa negacionista del genocidio palestino, no publicaremos ningún otro comentario suyo que continue en la misma línea, al igual que no lo haríamos por respeto con comentarios que negasen el holocausto tal y como le hemos apuntado antes. Por tanto, le agradecemos su visita a nuestro blog, pero le invitamos a que busque otros medios en donde su radicalismo sea más adecuado.

  3. Pingback: La quinta columna del Yihadismo | DOW JONES A LA BAJA

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