Europa S. A.

François Mauriac dijo una vez: ¡Que poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción! Y ahora, en plena decadencia de lo que un día fue el sueño de una Europa unida, de una Europa fuerte y libre, no puedo sino pararme a pensar en lo caro que puede llegar a ser soñar.

Lejos queda aquel Tratado de Maastricht en donde recién creados los pilares de una Unión Europea firme, sus países fundadores, y con ellos el resto de europeos, soñábamos al unísono con una confederación en donde los valores de la igualdad, la fraternidad y la solidaridad, sirvieran como pilar para la construcción de una Europa unida tras siglos de encarnizadas luchas fratricidas. Lejos queda aquel sueño de una Europa garante de los Derechos Humanos, de una Europa más allá de la OTAN, de una Europa independiente. Demasiados sueños destrozados en Ruanda, en Syria, en Irak o en Yugoslavia. Demasiados ojos mirándonos desde el otro lado de las vallas que hemos levantado y continuamos ampliando para no verlos, demasiados campos de refugiados, demasiada falta de memoria y demasiada hipocresía es lo que queda hoy en Europa.

Una Europa de las marcas, de las grandes compañías y de las pequeñas élites. La Europa del TTIP, de los recortes. La Europa que extermina a sus agricultores, a sus ganaderos a su flota pesquera. Esa clase de Europa sometida que tanto soñaron tiranos como Napoleón o Adolf Hitler y que tan bien han sabido construir los Tatcher, Sarkozy o Merkel. Una Europa de nacionalidades y no de clases, una Europa de sacrificios y no de derechos, una Europa de fanatismos y no de humanismos.

Nos empeñamos en cerrar fronteras, en criminalizar religiones o étnias en lugar de perseguir desigualdades. Invocamos a viejos fantasmas para desestabilizar Ucrania o alimentamos a nuestros propios demonios en falsas primaveras, para ver como tarde o temprano, el calor del conflicto en el desierto se torna invierno en nuestras fronteras.

Una Europa en donde la legalidad ampara al militante fascista pero no al emigrante, en donde se rescata a los bancos pero no a las personas. Una Europa moribunda, débil, un viejo sueño, un museo.

Solo cabe penar ya, que poco costó construir aquel castillo llamado Europa y que cara será su destrucción para todos.

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Autor: @SeijoDani

Recuerda que como parte de la ley de memoria histórica y en recuerdo de la activista medioambiental Berta Cáceres,te agradeceríamos que dedicases un segundo a firmar esta petición para cambiar al recuerdo del fascismo de las calles de A Coruña,por el nombre de la activista Berta Cáceres.

Desde DowJones te agradecemos tu colaboración.

https://www.change.org/p/xulio-ferreiro-calle-berta-c%C3%A1ceres-en-a-coru%C3%B1a

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4 pensamientos en “Europa S. A.

  1. La vieja Europa es cada vez más vieja y menos Europa. Siento pena de cómo hemos dejado que unas instituciones cada vez más fascistas nos hayan traído el recuerdo de aquellos tiempos de la ignominia. Hay víctimas de primera, víctimas de segunda y víctimas que ni siquiera importan.
    Gran reflexión.

  2. Lo que usted manifiesta en su escrito, es lo más parecido a un brindis al sol. Debería saber que los crecimientos vegetativos del África subsahariana son una potencial amenaza para nuestro equilibrio económico y social: cada 20 años África duplica su población (sólo Egipto tiene más de 2,5 millones de nacimientos anuales). Lógicamente, y por el absurdo reflejo de nuestra tradición judeo-cristiana en nuestras leyes, el resultado no es sólo el que estamos viendo, si no lo peor lo que está por venir: NO van a dejar de llegar en ingentes cantidades a lo largo del tiempo trasladando aquí sus excedentes demográficos. Esto se puede evitar cambiando radicalmente la mentalidad existente en la actualidad y reflejando ésta en nuestras leyes. Debemos terminar con la bárbara idea de reconocer derechos y otorgar ayudas a quien llegue a una playa sea éste hombre, mujer o niño. Para entender a lo que nos enfrentamos, sugiero la visión del vídeo “Inmigración, pobreza y bolas de chicle” (https://www.youtube.com/watch?v=NvlSwsV7fmY) que quizás pueda hacer entender mucho mejor el gravísimo problema que tiene Europa.

    • El “exceso” de nacimientos del África subsahariana puede verse como un problema para Europa o precisamente como una solución a nuestro déficit de nacimientos. Es imposible poner barreras a quién intenta escamar de la miseria y de la guerra para tener una vida mejor, posiblemente estamos perdiendo un tiempo precioso poniendo barreras, cuando sería mucho más productivo comenzar a trabajar en políticas de integración cultural y económica para asumir unos flujos de migración que seguirán llegando a Europa y que en muchos casos serán necesarios para equilibrar una población demasiado envejecida ya.

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