In Dependent

Pasa el tiempo y pasan los capítulos de un proceso que para unos pretende romper la unidad de España y para otros pretende dotar al pueblo catalán de un estado propio ansiado por todos,¿Pero es cierta alguna de estas afirmaciones?

Personalmente siempre he visto en el proceso iniciado por Artur Mas y sus socios de ERC una carrera hacia delante del ya ahora expresidente de la generalitat,intentando poner tierra de por medio ante los continuos escándalos,a los que en plena caza a la corrupción propiciada por la crisis había caído acorralado su partido,CiU.

En realidad nada ha cambiado demasiado en todo este tiempo.Si bien es cierto que las siglas,los nombres,incluso los sillones han dado muchas vueltas desde el inicio del proceso.El juego sigue siendo el mismo:un proceso político rupturista en Catalunya que tiene demasiado en común con la política que se ha venido practicando hasta ahora en España.

Ya nadie duda de que sea un genuino independentista,como si podría pasar con Artur Mas,pero tampoco nadie puede dudar de que el ahora presidente sea netamente neoliberalista.Un president independiente para una sociedad dependiente.Dependiente del austericidio europeo,del capitalismo de amiguetes,una sociedad abocada a los recortes,a los intereses de las multinacionales y a la corrupción.Especialmente a la corrupción.

El posible proceso de independencia catalán comienza con la humillación de la CUP.Una Cup que por amor a la patria ha cedido en todas sus reinvindicaciones sociales o al menos a una gran mayoría de ellas.La  ha optado por la independencia por encima de la justicia social,ha optado por Puigdemont y el acuerdo en los despachos frente a la sociedad catalana y la consulta en las urnas.Ya lo decía Artur Mas,la Cup le ha dado en los despachos lo que los catalanes no le han dado en las urnas.Esto es hipotecar desde el inicio del camino a una posible República Catalana.Esto,alguien debería explicarle a los señores de la CUP,es primar al individuo y a la simbología frente al debate y al sentido común.

En pleno auge de una nueva política y en un proceso de madurez muy esperado de la izquierda,es un error imperdonable para una formación que se hace llamar anticapitalista la vuelta a la política de pancartas y camisetas hipotecando así su propio programa por un populismo momentáneo.

Con este acuerdo la CUP ha garantizado a Puigdemont la estabilidad de la austeridad,ha garantizado a Mas la más absoluta impunidad interna frente a la corrupción en el seno de su partido y sin duda ha acercado un poco más a Catalunya a la política de cortinas de humo que tan bien han sabido practicar durante la pasada legislatura en Madrid.

Todo ello a la espera de que “el proceso independentista” logre tapar el verdadero proceso de cambio que vive la sociedad catalana,un proceso de consultas y rupturista si,pero no desde oscuros despachos.

cup

Autor: @SeijoDani

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