La oscura luz española.

“Puede considerarse que un hogar está en situación de pobreza energética cuando es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda.”

En pocos años se ha redefinido en gran medida lo que se puede considerar como pobreza, desde que D. Russell esbozase a su ya famoso “Pete the Tramp” como el arquetipo de vagabundo desarrapado y totalmente excluido del tejido social fruto de la gran depresión, la pobreza ha pasado ha ser algo muy diferente a esos marginados que caminan por nuestros barrios ante las miradas desconfiadas, eso en el mejor de los casos, de la vecindad. Actualmente la pobreza se da casi en tantas formas como caras tiene lo que se ha dado en definir como la venida a menos clase media española.

En nuestra propia sociedad la pobreza ha pasado ha esconderse en los colegios,en esos niños que acuden a clase sin desayunar,entre los padres de familia que se muestran incapaces de llegar a fin de mes con un sueldo miserable y comienza a hacerlo cada vez más tras las puertas de miles de hogares, fruto de la llamada “pobreza energética”.

Según lo que podemos desprender de los datos de la Asociación de Ciencias Ambientales,en 2012 hasta un 9% de los hogares de nuestro país se declaraban incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada para la actividad diaria en invierno,casi cuatro millones de personas que están encarando;sin ir más lejos,las bajas temperaturas de estos días sin la posibilidad de hacer un uso normal de la calefacción en sus casas.Quién sabe si puede que incluso tras esas cuatro paredes dentro de las que usted esta leyendo ahora mismo este articulo,se pueda esconder una de esas realidades que tan poco se dan a conocer en nuestra sociedad,una de esas nuevas caras de la pobreza que pueden afectarnos a cualquiera y que no suponen una realidad más de las que configuran nuestros tiempos,sino un problema que en nuestro país se lleva por delante cada año 7000 vidas por muertes relacionadas con los efectos del mismo.

¿Y que se esconde tras esa inaccesibilidad de muchos hogares españoles a un consumo energético normalizado? pues como en todo en este país, las causas son diversas,desde la influencia de otros indicadores asociados a casi la totalidad de ámbitos de la pobreza;como el paro o un trabajo precario,a indicadores más propios como puede ser una tarifa objetivamente elevada en comparación con nuestro entorno,el crecimiento continuado desde 2007 y 2008 en la mayoría de los indicadores de pobreza energética ha venido ocurriendo en paralelo a un descenso de los ingresos de las familias españolas y al aumento de la factura energética, que se ha incrementado de 913 a 1.203 euros hogar/año en ese mismo periodo de tiempo. Sin duda esto impele a relacionar claramente;y sin demasiadas ingenierías ideológicas,el gran asalto a la banca de las empresas eléctricas,con la muerte prematura de casi 7000 españoles cada año.Al igual que nadie dudaría en culpar a las drogas o al exceso de velocidad de gran parte de las muertes en carretera, resultaría cobarde el negarse a encontrar una responsabilidad directa entre el continuado aumento de los márgenes de beneficio de las eléctricas con esas muertes totalmente inasumibles para una democracia real.

¿Pero acaso podría estar justificado ese aumento de la factura eléctrica? En realidad no,entre todos esos datos oscuros que se agazapan tras nuestras facturas para resultar incompresibles al común de los consumidores;después de todo si pretendes que algo no sea rechazado en masa por la ciudadanía que mejor que hacerlo incomprensible a la misma,la realidad es que los continuos aumentos del precio de la electricidad en España se relacionan en su mayor parte con el tan consabido déficit tarifario, déficit que podríamos definir como la diferencia entre los derechos de cobro reconocidos a las compañías eléctricas y lo que estas realmente ingresan a través de las tarifas eléctricas.Un déficit por el que los españoles debemos la friolera de 30000 Millones de euros a las compañías eléctricas y que surgió cuando en 1997 y tras una “brillante” idea del actual consejero de Endesa y el entonces presidente del gobierno, José María Aznar, se decidió a hacer política de manos de las eléctricas .

Con la aparente buena intención;siempre y cuando sigamos siendo esos españoles crédulos de siempre, de ahorrarnos disgustos a los españoles en la factura de la luz,el político hispanotexano encomendó a su por aquel entonces todavía hombre de confianza Rodrigo Rato establecer una regla según la cual la tarifa eléctrica nunca pudiese subir más que el IPC,regla con la que por una cosa o por otra,se termino favoreciendo a sus objetivos electorales y a la empresa por la que el ahora expresidente del gobierno y hombre fitness puede disfrutar un retiro dorado subvencionado por una de las grandes eléctricas españolas,mientras millones de españoles nos vemos abocados a mantener una estafa en la que en conjunto y sin distinciones;eso si es igualdad, somos víctimas del oligopolio energético y sus empleados del establishment político.

Después de todo en el ideal mundo oligopólico que supone España para las eléctricas,Iberdrola, Gas Natural – Fenosa, Endesa, EDP y EON abarcan en su conjunto el 80 % de la generación de electricidad y el 90% de comercialización de la misma,un negocio de 35.000 millones de euros con el que han conseguido comprar las voluntades políticas de los grandes partidos y dominar así la política española durante gran parte de la democracia.Por esa misma ecuación podemos explicarnos la inoperancia política cuando estas mismas compañías eléctricas negocian con las necesidades de la población,al vender parte de la cuantía del déficit tarifario a esos mismos bancos que por el más usurero mercadeo,ahora no solo se convierten en los máximos interesados en desalojar a las familias sino también en cortarles la luz ante el más mínimo retraso en su factura.Una realidad nefasta al no tener cabida una reacción en el sector político español todavía bajo el efecto de la puerta giratoria y muy poco interesado en asumir responsabilidades.

La liberalización del sector energético estatal supuso la renuncia a la premisa de que la energía supone una necesidad básica para los ciudadanos,un derecho irrefutable que así debería ser recogido y respetado por la constitución de nuestro país.No se puede asentar una democracia sobre un sistema que propicia que 7000 personas pierdan su vida antes de tiempo como consecuencia de la búsqueda del máximo beneficio,como meros sacrificios humanos ante un capitalismo salvaje.

ff

texto: @seijodani

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