Exorcismo a la griega

maligno, na.

(Del lat. malignus).

  1. adj.Propenso a pensar u obrar mal. U. t. c. s.
  2. adj.De índole perniciosa.
  3. adj.Med. Dicho de una lesión o de una enfermedad, y especialmente de un tumor canceroso: Que evoluciona de modo desfavorable.
  4. m.diablo (‖ príncipe de los ángeles rebelados). EL maligno.

A poco que uno se deje llevar, podrá notar perfectamente como algo parece flotar en el ambiente político de la vieja Europa. El mal o la maldad parece haber crecido; sin que los viejos dioses que nos gobiernan se percatasen. Como si de la misma Regan MacNeil se tratase, tras la victoria socialista en 2009 y sin previo aviso, Grecia aumentaba su previsión de déficit del 3,7% al 12,5%. Algo que sin duda resultaba impensable en pleno clamor de la heterodoxia neoliberal europea; comandada por Alemania, en donde el culto al déficit cero bien parecía valer para el conjunto los expertos económicos el precio de miles de vidas o el de un país entero, por mucho que fuese este la cuna de la democracia.

Nadie pareció reparar, en como el gobierno conservador de Nueva Democracia había podido engañar a las instituciones europeas que aún en 2008 permanecían impasibles mientras los créditos bancarios fluían al interior de lo que meses más tarde se termino revelando como el inmenso agujero Heleno. Una estafa perfecta en donde desde hace décadas familias políticas como los Papandreu, los Mitsotakis o los Karamanlis han jugado a un peligroso juego de azar con esos casinos internacionales que suponen los nuestros bancos; que auspiciados por las instituciones europeas que sin duda acudirían a su rescate, han seguido aportando fondos a la enorme locura de la política del país heleno a sabiendas de que el riesgo en caso de impago recaería sobre la ciudadanía europea, especialmente la griega.

El propio Draghi que ahora ahoga a Grecia con ese exorcismo neoliberal que supone el austericidio, no tuvo dudas por aquel entonces para avalar el continuo flujo de dinero a Grecia desde un lujoso puesto de responsabilidad en Goldman Sachs.

Uno podría pensar en que por una vez, el oráculo de Bruselas se vio engañado con total alevosía por Grecia, que un país con apenas 11 millones de habitantes y que escasamente representa el 2% de la economía europea, consiguió burlar todos los controles de la unión europea para vivir un sueño de bonanza del que pocos griegos han sabido nada. Pero las cosas no cuadran.
Desde muy pequeño mis padres me enseñaron que si algo huele a quemado y parece quemado, seguramente este quemado y eso es exactamente lo que parece haber sucedido en Grecia. Tras destaparse la gran estafa griega, todo en los mercados pareció suceder demasiado rápido, tan rápido que tan solo el caos o un plan milimétricamente preparado podría haber impuesto ese ritmo a los hechos.

Tras el desastre, los bancos alemanes y franceses principalmente, elevaron el tono exigiendo la devolución integra de la deuda a un país en estado de shock. Y precisamente en ese momento, fue en donde Angela Merkel hizo su aparición como un digno padre Damien en escena para aplicar “las medidas necesarias” al enfermo, unas medidas encaminadas a liberar al conjunto de la población de Grecia de los excesos que personajes como Dimitris Melissanidis habían cometido durante décadas.

La inquisición capitalista que supone la Troika para la autonomía estatal pronto comenzó a dejar su huella en el amedrentado pueblo griego. Rebajas salariales del 50% para los profesores, de un 25% para los pensionistas y un 25% de la población del país sin acceso al sistema sanitario fueron algunas de las primeras consecuencias del sometimiento de Grecia a la fe neoliberal que encarnaba la Troika ¿Y entonces uno podría pensar en que pese a la dureza de las medidas la situación ha mejorado en Grecia? Pero no es el caso, con una caída del 35% del ya de por sí escaso tejido industrial griego y un 26% de paro, el país hundido en la decadencia económica ha visto como la deuda que en 2009 suponía el 133% del PIB ha pasado a ser en la actualidad el 170% de su valor.

Con estos datos, me pregunto por el motivo de todo este dolor que se ha vertido sin necesidad sobre el pueblo griego, de la razón que puede llevar a personajes como la canciller Angela Merkel a provocar que el índice de suicidios en Grecia sufra una escalada exponencial, en donde 60% de los mismos son llevados a cabo por jubilados que anclados en un orgullo; puede que irracional, prefieren arrebatarse la vida antes de suponer una carga más para sus exhaustas familias. Pero no tengo la respuesta. Desconozco si en realidad nuestros gobernantes confían ciegamente en el método liberal y en los recortes como su agua bendita para solucionar los males de esa nación a la que han atado de pies y manos a la cama, mientras ajenos a su sufrimiento repiten a todo aquel que quiera escucharlos, una y otra vez los mantras escritos en “Capitalismo y Libertad”. O si por el contrario, son plenamente conscientes de las consecuencias de sus actos pero han decidido que todo vale la pena por el máximo beneficio de unos pocos. No olvidemos que esa misma Troika que atenaza a los griegos es la poseedora de 4/5 partes de su deuda y que esos bancos franceses o alemanes que dicen estar tremendamente interesados en cobrar cuanto antes la misma, ven como una y otra vez los reveses de Grecia hacen aumentar los intereses y el flujo de dinero que llega a sus puertas. Uno puede no creer en la maldad de sus dirigentes, pero resulta complicado pensar de otra manera tras unas medias que únicamente han servido para lucrarse a una élite internacional y aglutinar el 56% del patrimonio de Grecia en el 1% de la población del país.

Realmente no hace falta ser un monaguillo en estas lindes para darse cuenta de que la deuda griega es inasumible, de que al igual que Rusia en 1998 o Alemania en 1953, la única salida para el pueblo griego se sustenta en una condonación parcial de la deuda que permita un fortalecimiento de la economía con la misma ya reestructurada, propiciando un aumento de la recaudación de impuestos y dejando de esa manera finalmente fluir el crédito a una sociedad en vías de recuperación.

No voy a decir aquí que Syriza sea una especie de milagro para los griegos, no lo creo; al igual que no creo que la defensa de un programa socialdemócrata de toda la vida suponga ni mucho menos la pertenencia a esa izquierda radical que tanto parece asustar en Europa. Pero si de algo estoy seguro es de que si la alternativa de Alemania para evitar la victoria de Syriza es el partido que alteró las cuentas, ese mismo partido que en palabras de su ministro de sanidad está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que Syriza no gane; me temo que incluso al pacto con el germen nazi de Amanecer Dorado, sería de locos que un solo griego no depositara en las urnas un voto a Syriza este próximo domingo.

TOPSHOTS - Supporters of Leader of the Greek conservative party New Democracy Antonis Samaras wave flags during a pre-election speech in Athens on May 3, 2012. Crunch elections in Greece on May 6 may not produce a government with a strong enough mandate to push through yet more austerity cuts to satisfy Athens' international creditors. Sunday's election is expected to see Greek voters, many of them fed up with grinding austerity drives, vote for parties that say they would scrap deals with the EU and IMF. TOPSHOTS / AFP PHOTO / ARIS MESSINIS TOPSHOTS-GREECE-POLITICS-VOTE-NEW DEMOCRACY

texto: @seijodani

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